Por Susana Klinkicht
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La Unión Nacional de Educadores, que amenaza con boicotear el inicio de clases en la Sierra, ha polemizado contra el ministro de Educación, Raúl Vallejo, diciendo que ha estado ocho años en el ministerio y no ha hecho nada. En realidad, Vallejo ocupó ese cargo en 1991 y 1992, en 2005 y 2006 y desde enero de 2007. Es un largo tiempo para un ministro. Normalmente, en el Ecuador, los cambios se dan con mayor frecuencia. Pero, ¿ha transformado el ministro a fondo la educación primaria y la secundaria en el Ecuador? A primera vista, no. Si se produce la huelga, se intensificará el sentimiento de frustración en la población.
Sin embargo, al evocar lo hecho en los últimos años, hay un hilo conductor en lo actuado por el ministro, que da aliento, habla de una transformación lenta, pero, por eso, con perspectivas de éxito.
A través del plan decenal iniciado en 2006, se han planteado objetivos concretos que apuntan a hacer una evaluación de alumnos y profesores, crear nuevas partidas docentes, jubilar a las personas mayores que no estén ya en condiciones de asimilar los cambios, modificar el currículo para bachilleres, aumentar el número de estudiantes que cumplan el colegio, actualmente no más de 12%, al 75%. También se quiere certificar a los establecimientos y lograr que algunos lleguen al bachillerato internacional, siendo públicos.
Se ha invertido en la infraestructura, aunque todavía es impresionante ver los destrozos que son capaces de hacer y tolerar los responsables de las escuelas, sobre todo en la Costa, en donde cada año, en el último minuto antes del inicio de clases, se muestran imágenes de edificios prácticamente irrecuperables. ¿Por qué no cuidan las instalaciones durante el año y gestionan las composturas a tiempo?
También se han realizado esfuerzos por abolir las contribuciones de los padres de familia, aunque todavía financiarían miles de partidas. Se han distribuido textos y uniformes. El que ha observado a madres de familia luchando por enviar a los niños a la escuela, sin dinero para vestidos ni útiles, sabe que estos no son gestos populistas.
Pronto se editarán nuevos textos para los colegios y se pretende capacitar a los profesores en su uso. Es debatible el contenido de las reformas curriculares. ¿Hasta qué punto pretenden fomentar un espíritu independiente y crítico entre los alumnos? ¿ Quieren hacer de los chicos instrumentos bien adaptados a las necesidades del mercado? ¿Habrá adoctrinamiento ideológico como se teme?
Pero esos no son los temas por los que la UNE quiere impedir el inicio de clases. Aquí, se trata del temor de una organización, creada temprano en el siglo pasado, a perder su poder único, derivado del hecho de que aglutina a profesores de todo el país. No es coincidencia que la protesta por los sumarios administrativos contra maestros que se resisten a ser evaluados coincida con una orden del ministro a no deducir desde agosto a través del rol de pagos los aportes a la UNE. La afiliación gremial en el Ecuador es ahora voluntaria.s
Hora GMT: 24/Agosto/2009 - 05:07
