
Liliane Bettencourt, heredera de la multinacional de cosméticos L"Oreal e hija del fundador de la compañía, Eugene Schueller, engrosó el viernes la lista de famosos que han sido víctimas del sistema de "piramidación" establecido por Bernard Madoff y que ya ha cobrado los fondos de varios "pesos pesados" del mundo financiero internacional en un monto cercano a los $50 000 millones. Un caso que algunos consideran que podría ser la mayor estafa de la historia.
Bettencourt se reveló como la mayor inversora del fondo gestionado por Access International Advisors, cuyo cofundador, Thierry Magon de la Villehuchet, de 65 años, fue encontrado sin vida en su oficina en Madison Avenue en Nueva York, esta semana, en lo que la Policía considera como un suicidio relacionado con el caso "Madoff". Al parecer, el suicida se cortó ambas muñecas y habría muerto desangrado.
Magon habría invertido buena parte de los recursos de sus clientes en el imperio ficticio creado por Bernard Madoff en Wall Street. Estos movimientos financieros habrían significado la pérdida, por parte del autoeliminado financista, de alrededor de $1 500 millones; buena parte de esos fondos habrían pertenecido a la propietaria de L"Oreal
Liliane Bettencourt, de 86 años, es considerada la mujer más rica del mundo. Ocupa el número 17 de la lista de 2008 de Forbes, con una fortuna estimada en $22 900 millones.
Tal como lo destaca el diario español El País, la parisiense se une de esa manera a otras celebridades y millonarios que se han visto salpicados por el caso, como la empresaria española Alicia Koplowitz, el director de cine Steven Spielberg, el premio Nobel Elie Wiesel, Fred Wilpon, dueño de los Mets, el equipo de béisbol de Nueva York y el senador estadounidense Frank Lautenbergs.
A esa lista pueden también unirse el cineasta Pedro Almodóvar y su hermano Agustín. La Sicav Oyster Inversiones, cuyo máximo accionista es la productora El Deseo de los Almodóvar, invirtió $280 mil en Lux Invest, uno de los fondos arruinados por Madoff, aunque una portavoz de la productora cinematográfica declinó hacer comentarios al respecto, según reseñó el propio rotativo madrileño.
Al respecto, Ron Geffner, abogado que representa a hedge funds (fondos de alto riesgo) en Nueva York, señaló a la prensa que consideraba que: "Más nombres de alto nivel que han sido víctimas de Madoff se empezarán a conocer (a partir de) ahora".
El Holocausto, sin fondos
La Fundación Elie Wiesel, dedicada a mantener la memoria del Holocausto judío, ha perdido casi todo su patrimonio por el fraude de Bernard Madoff. A través de su página oficial, la prestigiosa organización fundada por el premio Nobel de la Paz y superviviente del Holocausto Elie Wiesel anunció que se han evaporado unos $15,2 millones como consecuencia de la estafa llevada a cabo por el financiero de Wall Street.
En su nota, la organización informó de que la pérdida de dichos fondos supone "la casi totalidad de los activos de la fundación". "Nos entristece profundamente y nos sentimos, como muchos otros, víctimas de la que podría ser la estafa más grande de la historia", afirma la nota de la fundación, creada por Elie Wiesel y su mujer, Marion, en 1986.
No obstante, la organización asegura que lo sucedido no les desanima "para seguir luchando contra la intolerancia, la indiferencia y la injusticia en el mundo", y expresa "por adelantado su gratitud para cualquier apoyo futuro que ayude al compromiso de continuar la labor de su fundador".
La Fundación Elie Wiesel está dedicada a mantener la memoria del Holocausto mediante la realización de los programas de sensibilización a la lucha contra el antisemitismo entre jóvenes, así como la organización de competiciones y conferencias.
Adicionalmente, decenas de asociaciones de beneficencia judías apoyadas por ricos mecenas han sido barridas por la estafa de Madoff. De hecho, más de una treintena de organizaciones judías se reunieron esta semana en la ciudad de Nueva York para "decidir si existen opciones de actuar conjuntamente" e intentar contrarrestar los desastrosos efectos del escándalo Madoff, explicó Mark Charendoff, presidente de la red de mecenas judíos.
El caballero de la estafa
Paralelamente al aparecimiento de más y más nombres de personas afectadas por la estafa masiva, surgen preguntas de cómo pudo Bernard Madoff armar un esquema ilegal tan efectivo de captación de recursos, sin que este fuera descubierto.
La respuesta más repetida ha sido la laxitud de las autoridades estadounidenses a la hora de controlar las actividades financieras, uno de cuyos resultados más notorios es la actual crisis financiera mundial desatada a partir del escándalo de los créditos hipotecarios sin los suficientes respaldos.
Pero más allá de aquello está la confianza y respetabilidad que irradiaba Bernard Madoff entre los grandes inversores mundiales.
Una respetabilidad derivada de su currículo en el mundo de los negocios. Las ahora víctimas del sistema de piramidación confiaban sus recursos al hombre que modernizó la Bolsa de Nueva York y consiguió que los intermediarios cambiaran el teléfono por el ordenador, con lo que las operaciones empezaron a cerrarse en segundos en vez de minutos y se podía ganar más dinero en menos tiempo.
Además, había sido presidente del Nasdaq, el mercado electrónico de acciones de los EEUU. Y ahora era el director de una empresa que se dedicaba a la intermediación bursátil y de otra, Bernard Madoff Investment Securities, que asesoraba a grandes inversores particulares y a gestoras de fondos. Y su empresa ostentaba el récord de haber pagado beneficios superiores al 8% anual durante 72 meses consecutivos.
De hecho, Bernard Madoff era considerado, a sus 70 años, un sabio de Wall Street. Pero además, era un buen donante de las campañas electorales del Partido Demócrata y un generoso filántropo. Junto a su esposa, Ruth, dirigía la Fundación Madoff, que el año pasado donó $19 millones al grupo voluntario Kav Lachayim para que trabajase en escuelas y hospitales de Israel.
Además, Madoff poseía una gran capacidad de convicción. Para meter la mano en los bolsillos mejor protegidos del mundo tuvo que limarse bien las uñas. Madoff transmitía riqueza, pero no excesiva ostentación.
Cada vez que visitaba su barbería predilecta en la avenida Worth de Palm Beach (Florida) se gastaba unos $21 en manicura, $63 en corte de pelo y $38 en afeitado. Vive (hoy en arresto domiciliario) en un piso que compró en 1990 cerca de su oficina por $3,3 millones; tiene otra casa frente a las playas de Long Island, donde solía invitar a sus empleados, y es propietario también de una vivienda valorada en $21 millones junto a las canchas de golf del Palm Beach Country Club. Y posee un yate de 16 metros de largo que compró en 1977 por $462 mil.
De hecho, parecía tan fiable que le apodaban el judío de las Letras del Tesoro. Pedirle que desvelara sus métodos, según The Economist, era como pedirle a Coca-Cola que enseñara su fórmula mágica. Madoff cultivaba con tanta convicción su imagen de tipo selectivo que se permitía rechazar clientes adinerados.
Pero el jueves 11 de diciembre, frente al agente del FBI que lo aprendió, Theodore Cacioppi, el gran sabio de las finanzas reconoció que durante 40 años tuvo a todo el mundo engañado. Que montó su empresa con un esquema fraudulento, que había cometido una estafa por valor de $50 000 millones, y que estaba arruinado y dispuesto a ir a la cárcel.
Sin embargo, lo máximo que le puede caer por el fraude cometido son el pago de una multa equivalente a $4,76 millones y 20 años de cárcel. Algo que no parece demasiado dadas las dimensiones de su estafa. (AFP-EFE.Internet-LAG)
Un delito antiguo
A finales del siglo XIX e inicios del XX se registran los primeros casos de este tipo de delito de los que se sabe
Estafa por piramidación se ejecuta hace más de un siglo
Casi un siglo antes de que Madoff estafara a acaudalados inversores de todo el mundo, el italiano Carlo Ponzi usó la misma estructura de fraude para timar a inmigrantes italianos.
El esquema Ponzi, como se le conoce desde entonces, ha causado la ruina de miles de personas. Siempre comienza igual: el timador ofrece a sus víctimas una rentabilidad bastante más alta que la del mercado, y siempre arguye lo mismo para justificar los altos rendimientos: sabe dónde invertir mejor que el resto de inversores.
Pero los réditos que garantiza responden a la estructura del timo piramidal: los aportes de los últimos clientes pagan los intereses de los antiguos. Para que la estafa funcione, siempre tiene haber más inversores nuevos que antiguos. El negocio es insostenible cuando los inversores nuevos no superan en cantidad a los inversores más antiguos, o se empieza a retirar los fondos.
La estafa de Carlo Ponzi empezó en diciembre de 1919. Para atraer a los inversores, el educado y de aire respetuoso Ponzi usó los cupones postales que los inmigrantes italianos enviaban a su familia para que ellos pudieran responder a la correspondencia. Los estafados, principalmente inmigrantes y gente de clase social baja, hacían cola frente a sus oficinas ante la promesa de intereses de hasta el 40%. Pero todo se diluyó en agosto de 1920, cuando el Boston Globe publicó la estructura del negocio, y Ponzi no pudo hacer frente a las peticiones de sus clientes para que les devolviera su dinero más los intereses generados. El estafador fue condenado por fraude postal y en 1934 fue deportado a Italia. Él, que llegó a tener una casa con aire acondicionado y a controlar todo un banco, murió más tarde en la mendicidad en el Brasil.
Pero Ponzi no fue el primero. Algunos señalan a la española Baldomera Larra, la hija del escritor y periodista Mariano José Larra, como la primera que usó la estafa piramidal. Baldomera - conocida como la madre de los pobres- prometía dos onzas de oro por cada una que se le entregaba en su Caja de Imposiciones. Pero en diciembre de 1876, Baldomera cerró su negoció y desapareció. Al cabo del tiempo, fue detenida y condenada por alzamiento de bienes, pero poco después vio su condena rebajada al recibir el juez peticiones de clemencia de los propios estafados.
Y, a lo largo de los años, en varias partes del mundo se ha repetido este tipo de estafa. El caso más reciente en América Latina se reveló este año con la intervención de varias empresas (alrededor de 250) dedicadas a la captación ilegal de recursos (alrededor de $850 millones) en Colombia a través del sistema de piramidación. La más grande de ellas es DMG, administrada por David Murcia Guzmán. (El País-LAG)
Hora GMT: 28/Diciembre/2008 - 05:03

28/Diciembre/2008 a las 15:20
He ahí el resultado de la idea de que el mercado lo soluciona todo. La "mano invisible" se tornó, de pronto, en mano con uñas afiladas. Y todo por la laxitud en los controles gubernamentales de los "genios" gringos, comandados por el "polular" Bush.