A pesar de los pronósticos de que las relaciones entre los EEUU y América Latina se deteriorarán en el segundo mandato de un fortalecido presidente George W. Bush, no estoy tan convencido de que eso ocurrirá.
El nuevo peso electoral del voto hispano tras las elecciones del martes obligará a Bush "y a sus sucesores" a prestarle más atención a América Latina.
Según las encuestas de salida de urna, por primera vez en la historia, los casi 9 millones de votantes hispanos se convirtieron en estas elecciones en un bloque de electores esencialmente bipartidista, dejando atrás su antigua costumbre de votar masivamente por el candidato demócrata de turno y convirtiéndose en un elemento clave de la victoria de Bush.
Una cifra récord del 44% de los hispanos votó por Bush, mientras que un 54% votó por el candidato demócrata John Kerry, según la encuesta de salida de CNN y otras grandes cadenas de televisión de los Estados Unidos. En las elecciones del año 2000, Bush logró solo el 35% del voto hispano, mientras que el candidato demócrata Al Gore ganó el 62%, según la misma encuesta realizada hace cuatro años.
Los resultados de la votación del martes muestran que, ""a diferencia de la comunidad afro-estadounidense, que votó en casi un 90% a favor de Kerry"", los votantes hispanos serán un bloque que puede ser ganado por cualquiera de los dos principales partidos en el año 2008, y que, por lo tanto, será cortejado aún más que antes por los próximos candidatos presidenciales.
Asimismo, los votantes hispanos eligieron a sus primeros senadores hispanos en los últimos 30 años, Mel Martínez, en Florida, y Ken Salazar, en Colorado. Y, como si esto fuera poco, aumentaron su caudal electoral del 7% al 8%del total de votantes nacionales.
""Esta elección pone a la comunidad hispana con una pata en cada uno de los partidos y, por lo tanto, le da una ventaja fundamental"", me señaló Steffen Schmidt, un professor de Ciencias Políticas de Iowa State University. ""Las futuras elecciones en los Estados Unidos le darán cada vez más poder a los votantes hispanos"".
Todo esto tendrá un impacto en las relaciones de Washington con América Latina, independientemente de si el presidente de turno está o no interesado en la región. Según una encuesta preelectoral del Miami Herald y Zogby International, alrededor de un 70% de los votantes hispanos considera que la política de los Estados Unidos hacia sus países es un tema ""muy importante"" o ""algo importante"" para ellos.
Claro que, del lado de América Latina, no hubo celebraciones por el triunfo de Bush. En casi todos los países de la región, su victoria fue recibida con resignación, algo de tristeza, y, en muchos casos pronósticos de un empeoramiento en las relaciones bilaterales con Washington.
En la Argentina, uno de los países en que la opinión pública es más crítica de los Estados Unidos, el periódico izquierdista pro gubernamental Página 12 publicó una foto de Bush ocupando toda su primera plana, con el título: "¡La misma piedra!".
En el Brasil, el periódico Folha de Sao Paulo publicó todas sus noticias sobre la elección bajo un rótulo común: "El imperio vota". Fue difícil encontrar algún síntoma de simpatía con Bush en los titulares periodísticos de toda la región.
No es ningún secreto que Bush no es popular en la mayoría de los países latinoamericanos y que la simpatía de gran parte de la región estaba con John Kerry. Con la excepción de Colombia y varios países centroamericanos, las encuestas muestran una fuerte caída de la imagen de los Estados Unidos en la región.
Según una reciente encuesta de Latinobarómetro, que abarcó a más de 18 mil personas en 18 países de América Latina, la imagen positiva de los EEUU en la región cayó del 71% en 2000 al 64% este año.
En México, el Brasil y la Argentina, la caída fue mayor que el promedio regional. La opinión positiva de los mexicanos sobre los Estados Unidos cayó de un 72% en 2000 a un 41% este año, mientras que, en el Brasil, cayó a un 50%, y, en la Argentina, a un 32%.
Tras la elección del martes 2 de noviembre, pregunté a la directora de Latinobarómetro, Marta Lagos, si el triunfo de Bush producirá un acomodamiento pragmático o un mayor distanciamiento de parte de la opinión pública y los gobiernos latinoamericanos.
""Se va a terminar de consolidar la idea de que América Latina ha sido abandonada por los Estados Unidos"", me dijo Lagos. ""Se reforzará la idea de que los EEUU va a estar focalizado por completo en Iraq"", dijo.
Puede ser. Pero, independientemente de lo que piensen los latinoamericanos, Bush y "sus sucesores" no tendrán más opción que dedicarle más energías a tender puentes hacia la región. Será una cuestión de votos, y con eso los políticos no juegan.
(c) 2004 El Nuevo Herald
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Hora GMT: 06/Noviembre/2004 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Andrés Oppenheimer
