El Centro de Operaciones Avanzadas de los Estados Unidos en Manta emplea a 180 ecuatorianos desde su instalación en 1999
En 12 meses expira el plazo de ocupación del Centro de Operaciones Avanzadas de los Estados Unidos (FOL, por sus siglas en inglés), instalado desde 1999 en la Base Aérea Eloy Alfaro, de Manta. Con su salida, 180 ecuatorianos que laboran en ese lugar perderán el empleo.
Ellos dicen sentirse "inestables y preocupados por su futuro", dijo Gustavo Alarcón, presidente del comité de trabajadores del FOL. Los empleados trabajan en las áreas de mantenimiento, alimentación, servicio médico, limpieza, control de incendios y administrativas.
"Durante nueve años han tenido un trabajo seguro, remuneración estable y buen trato laboral", comentó el dirigente, quien ha solicitado al Gobierno "que revea la decisión" de no renovar el convenio bilateral.
La salida del FOL genera en los habitantes de la ciudad diversas reacciones. Algunos la consideran como un "golpe duro" para la economía, especialmente "en el sector turístico y hotelero", como aseguró Lucía Fernández, presidenta de la Cámara de Comercio de Manta. A ella también le preocupa una "disminución de operaciones de control del narcotráfico", argumento con el que coincidió el alcalde Jorge Zambrano.
"¿Quién va a controlar el tráfico de drogas?", cuestiona el funcionario, al asegurar que "en Manta no hay una base militar, sino un puesto de avanzada en el que operan aviones con radares, sin armamento y han controlado el narcotráfico, aportando al desarrollo social de la comunidad".
Sobre la pérdida de 180 plazas de trabajo señaló: "Debemos ver cómo creamos nuevas fuentes ante un despido tan numeroso". El alcalde no concuerda con la no renovación del convenio.
A su vez, Fernández afirmó que el sector hotelero será el principal afectado con la partida de los militares estadounidenses. "La frecuencia de hospedaje bajaría, pues las delegaciones que visitaban el FOL, dejarán de venir", contó.
En los mismos términos se expresó Julián Cortez, taxista de la ciudad, que atribuye sus mayores ganancias a la estadía de los militares extranjeros. "Los fletes más comunes son del aeropuerto a hoteles", manifestó.
Otros, como José Sánchez, comerciante de artesanías del Mercado de Santa Martha, cree que a la ciudad "no perjudicará en nada si los gringos permanecen o se van", sentencia, pues "ellos (militares) no salen frecuentemente de la base ni suelen consumir productos nacionales", señaló. (MET)
Convivencia
Los "gringos" -militares estadounidenses- del FOL, radicados en la Base Aérea Eloy Alfaro, "han cohabitado armónicamente con la ciudadanía y desde su llegada no han protagonizado conflictos entre ellos y los ciudadanos de Manta", aseguró el alcalde Jorge Zambrano.
Adriana Cascante, propietaria del bar Dejavú, ubicado en el centro de Manta, dijo: "Los 'gringos' aman nuestra ciudad, su clima y, claro, la belleza de sus mujeres". El lugar era frecuentado por los soldados estadounidenses en los primeros años de operación del FOL.
Desde noviembre de 1999 "se han incrementado los matrimonios de estadounidenses con mujeres mantenses", sostuvo Franklin Ripalda, director del Registro Civil.
En las actas de matrimonio de este año, consta Christopher Allan Sweatman, militar de 24 años, quien se casó con María Gabriela Villafuerte, el pasado 23 de enero.
Hasta 2002, los militares vivían en hoteles como el Oro Verde y el Howard Johnson. Otros alquilaron departamentos en el centro de la ciudad. Luego de la construcción de habitaciones en la Base Aérea de Manta, los militares disminuyeron sus visitas a la ciudad.
Según datos de la Embajada de Estados Unidos en Ecuador, aproximadamente 18 estadounidenses trabajan en el FOL monitoreando los vuelos antinarcóticos desde tierra. Y un promedio de 250 militares se desenvuelve en las operaciones de vuelo. (MET)
Hora GMT: 10/Noviembre/2008 - 05:10
