Análisis
Por: Wilson Granja P.
Director Ejecutivo de Wincorp del Ecuador
Treinta años después pero ahora en el viejo continente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) vuelve a ser el centro de las crÃticas por la forma como han manejado la crisis europea y porque siguen proponiendo la aplicación de las mismas viejas e ineficaces recetas.
Un punto importante de este devenir, que ha sido muy poco divulgado en los medios internacionales, tiene que ver con la dimisión de Peter Doyle, un veterano de 20 años con el FMI, quien renunció el pasado julio como asesor para Europa. En su renuncia, Doyle acusa directamente al FMI de haber reprimido y censurado la publicación de los problemas que afectaban a Europa y que habÃan sido identificados con mucha antelación.
En el caso de España, se conoce que por presiones polÃticas del entonces presidente de Fondo, Rodrigo Rato, se ocultaron informes sobre los riesgos y las amenazas al sistema financiero español.
Un informe elaborado por la Oficina de Evaluación Independiente del FMI reconoce que existieron serios errores en el análisis de los sistemas financieros de Islandia, EEUU y Reino Unido, entre otros. Asà lo decÃa Strauss-Khan, en su momento uno de los hombres más influyentes del planeta, que el Fondo no estuvo a la altura de sus circunstancias.
Todo esto ha obligado para que el FMI se encuentre en un proceso de profundas reformas, sobre todo en las polÃticas de supervisión y cultura organizacional. Cambios que se producen con el objeto de recuperar la relevancia, la credibilidad y la desafección de los gobiernos hacia la institución.
Se unen a estas crÃticas personajes como Joseph Stiglitz, quien reconoce que el Fondo cuenta con un poder desproporcionado, sobre todo cuando se trata de la concesión de créditos y sobre los cuales sacan provecho para promover su ideologÃa y sus intereses. Concluye Sitglist diciendo que " en el FMI no hay más que un paÃs que tenga derecho a voto: Estados Unidos" .
ParecerÃa ser que 30 años después, la historia pondrÃa las cosas en su lugar. Lamentablemente, no encontramos que la medicina siga siendo la misma, cuando lo lógico y oportuno habrÃa sido aplicar la prevención. Ahà sà se justificarÃa la existencia del tan mencionado FMI.
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