Hasta dónde llegará el euro en su escalada alcista es la pregunta que se hacen analistas económicos y financieros y que pocos se atreven a responder con algún grado de seguridad. La joven moneda de la Unión Europea, que nació recién desde hace seis años, no ha dejado de crecer frente a la moneda de referencia en el mundo que es el dólar. Vale decir, en términos más técnicos, que mientras el euro se ha apreciado, el dólar se ha depreciado en términos reales.
En enero de 2002, cuando nació el euro como una moneda física de libre circulación y aceptación en la Unión Europea (desde 1999 era solo una moneda de cuenta) se cotizó en el mercado en ¢86; al iniciar 2003 ya superó la paridad con el dólar y a escasos dos años de nacido, en enero de 2004, $1,25 equivalían a 1 euro. La semana pasada, esa relación se elevó a $1,56 por euro, lo que significa que en poco más de seis años su valor en el mercado aumentó en el 80%; y como contrapartida, el dólar perdió valor frente al euro en un 55% tomando como referencia las cotizaciones citadas.
Muchos analistas internacionales vienen hablando, desde hace algún tiempo, que el euro ha llegado a un valor que está aproximándose a un máximo y que pronto debería empezar a bajar. Si se revisan las previsiones hay cierto consenso en las publicaciones especializadas respecto a que, en el cuarto trimestre de este año, el euro debería haber descendido a niveles inferiores a $1,50 y que en 2009 y 2010 debería ubicarse alrededor de $1,30-$1,35 por euro. Pocos o muy pocos banqueros expertos en inversiones en monedas aconsejan a sus clientes invertir en activos financieros denominados en euros por esta razón. Pero esto lo vienen diciendo desde hace algún tiempo.
El Banco Central Europeo tiene un mandato único en el manejo de la política monetaria y cambiaria que es controlar la inflación de los países de la Unión Europea en torno a niveles no superiores al 2% y esa parece ser, por el momento, la principal razón de la apreciación del euro. En cumplimiento de ese objetivo, el BCE mantiene un nivel de tasas de interés para los depósitos a plazo en el 4%, casi el doble de inversiones similares en Estados Unidos, lo que genera un desplazamiento de los capitales hacia Europa favoreciendo la cuenta de capitales de la balanza de pagos. Con un euro apreciado, las importaciones de Europa se abaratan y ello mejora el bienestar de los consumidores y de las empresas que compran bienes de capital de los EEUU. Pero ¿cuál es el costo de esta política? Un crecimiento económico muy bajo (inferior al 1,5%) de la mano con un alto desempleo y con graves consecuencias en las exportaciones, el turismo, uno de los sectores que más aportan al PIB de Europa y el negocio inmobiliario. La lógica económica diría que cuando el BCE decida flexibilizar su política de tasas de interés, en respuesta al bajo crecimiento de la producción y al problema social que acarrea el desempleo, se iniciaría una caída del euro. Pero por el momento, las autoridades económicas de Europa se mantienen firmes en defensa de la inflación.
Hora GMT: 30/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por José Samaniego Ponce
