Crítico de tv
César Ricaurte
cricaurte@hoy.com.ec
En la comunidad de Paukibuk, en la provincia de Chimborazo, varios adolescentes son sometidos al juicio de la comunidad después de haber sido apresados por la Policía acusados de robos y pertenencia a pandillas.
Los hechos fueron divulgados por Teleamazonas, el día miércoles en la emisión estelar de 24 Horas. Se trató de un reportaje del periodista Marco Castillo, inferimos que es el corresponsal del canal en esa zona.
Las imágenes y la narrativa que se construyó en este caso no tuvieron desperdicio: Aparecen en fila los adolescentes acusados por sus padres. Son interrogados y juzgados de uno en uno. El reportero, a su turno, los interroga. Muchos niegan su participación. Luego viene el castigo: azotes de diversa intensidad en los cuerpos de los adolescentes.
El periodista vuelve a intervenir entrevistando a los chicos. Entre llantos admiten su culpabilidad y dicen que ya no lo vuelven a hacer, que se "abren" de los ilícitos y la mala vida. Es cuando, entre líneas, el corresposal reconoce la efectividad del castigo. La severidad rectifica gente, es el mensaje...Resulta que no hay mejor negocio mediático que la llamada "justicia indígena". Tiene todos los componentes: espectacularidad, morbo, drama, violencia todo en el contexto de los siempre populares casos de crónica roja.
Las comunidades por su parte, aprovechan muy bien el interés televisivo. Parte del sistema de castigo, dónde la modernidad se encuentra con lo ancestarl, es el uso de la televisión como un mecanismo de disuasión.
La manera de divulgar un mensaje de advertencia para ladrones, criminales, abigeos: No vengan por aquí porque van a ser castigados de forma inmediata y sin piedad.
Sin embargo, esta "santa" alianza no considera una cosa: los derechos de las personas y más aún cuando estamos hablando de menores de edad.
Ya sucedió el 10 de febrero pasado, con el joven colombiano de 17 años azotado y torturado en la comunidad de Cotama, en Otavalo, provincia de Imbabura. El asunto es que vivimos en el siglo XXI no en el XIX.
Que hemos recorrido un larguísimo y tortuoso camino para que se reconozcan los derechos de las mujeres, los niños y adolescentes, las minorías raciales, las personas con distintas opciones sexuales.
¿A estas alturas la TV debe ser el mecanismo para hacer propaganda de formas de castigo que usan la violencia física en contra de adolescentes? ¿No se debe buscar sopesar estos "sistemas" de justicia alternos antes que convertirlos en fuente de espectáculos ejemplares?
Hora GMT: 22/Febrero/2009 - 05:02
