Las investigaciones muestran que varios operadores del banco Barclays buscaron intencionalmente manipular los datos
Simón Cueva
scueva@hoy.com.ec
La renuncia esta semana del principal ejecutivo y varios altos mando del banco británico Barclays refleja las proporciones que ha tomado el escándalo alrededor de la manipulación de la tasa Libor. Dicha tasa, que mide un promedio de los costos que deben pagar por el dinero varios de los bancos más grandes que operan en el mercado de Londres, busca estimar el "costo del dinero interbancario". En otras palabras, qué tan caro resulta para los bancos pedir prestado dinero.
La tasa Libor es clave porque sirve como referencia—junto con algunas otras tasas, como las que cobran los bancos centrales o las que tienen que pagar varios gobiernos para endeudarse—en una cantidad inmensa de contratos financieros, que suman cinco veces el PIB mundial ($360 millones de millones, una cifra astronómica). Un cambio en la tasa Libor afecta indirectamente los costos asociados a derivados financieros, préstamos sindicados (en los que participan múltiples bancos) e incluso préstamos individuales. Así que si la tasa Libor tiene problemas en su forma de cálculo, puede acabar afectando a mucha gente.
La forma de cálculo de la tasa Libor es un poco especial. Básicamente, cada uno de hasta 20 bancos grandes que operan en el mercado de Londres tiene que, diariamente, indicar un estimado de la tasa de interés que tendría que pagar si tuviera que pedir prestada plata a otros bancos, en 10 diferentes monedas y a 15 diferentes plazos. Pero no se trata de un crédito real, sino de uno hipotético (ya que no necesariamente todos los días todos los bancos piden créditos en todas las monedas y a todos los plazos). Sobre la base de estos estimados, se elimina los números más extremos y el promedio de los restantes sirve para determinar la tasa Libor que luego se publica, al igual que los estimados individuales de cada banco. Por su propia construcción, esta tasa refleja estimados y supuestos, por lo que tiene siempre algo de subjetividad y no refleja simplemente datos estadísticos de operaciones reales incuestionables.
El problema es que algunos bancos pueden tener interés en trampear el sistema. Por ejemplo, en una época de turbulencias financieras—y en los países del Norte, esas épocas se han vuelto comunes últimamente—un banco puede no querer mostrar abiertamente que está pagando una tasa de interés muy alta por pedir prestada plata, lo que indicaría que sus colegas banqueros le consideran un banco con alto riesgo. Por otro lado, los pasivos de un banco pueden depender más de la tasa Libor que sus activos, en cuyo caso el convendría intentar hacer que baje la tasa Libor para abaratar sus costos. Por razones de este tipo, el cálculo final de la tasa Libor podría distorsionarse, afectando a mucha gente indirectamente. Las investigaciones recientes tienden a mostrar que varios operadores del banco Barclays actuaron de esa forma, buscando intencionalmente manipular los datos. Ello implicará multas cercanas a $450 millones para el banco, más potenciales juicios de los perjudicados. Y parecería que no es el único caso: al menos 12 bancos están siendo investigados.
Para un indicador como la tasa Libor, que es tan relevante para muchos contratos y personas, parece indispensable encontrar un método de cálculo menos artesanal y más objetivo, que garantice tranquilidad a todos los interesados.
Autor: Simón Cueva - scueva@hoy.com.ec Ciudad Quito






