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El enemigo oculto

Publicado el 07/Marzo/2009 | 00:08

Por Juan Montaño Escobar


axe858@hoy.com.ec

En el monte Sinaí de los animales bibliófilos, Orula (San Francisco de Asís, según los creyentes de la otra orilla) acabó de entregar las Tablas de la Ley de la Sobrevivencia, en una charanga de saxofones, tambores batá, marimba esmeraldeña y otros instrumentos musicales; ahí se anuncia que ya no serían las cucarachas las que sobrevivirían al sandblasting termonuclear, sino los lectores.

Es mandamiento ecologista: los imbuidos de imágenes, palabras y otras cosas de la inteligencia son los más aptos para no perecer en el invierno de las ideas monofásicas, pensamiento único, idioteces ornamentales, vacíos titulajes y dioses del eterno ocaso. La muerte no mata al cuerpo, nunca jamás, mata el silencio de los áridos cerebros sin biblos consumidos y asumidos proteicamente.

Este jazzman les invita a morirse de envidia, porque tuvo el privilegio de asistir a tres ferias de lectura y lectores: la IV Feria Internacional del Libro de Venezuela (IV FILVEN), a la Fiesta Internacional de la Cultura y el Libro 2008 y la XVIII Feria Internacional del Libro-Cuba 2009.

La venezolana con las prisas por asociar más lectores, la ecuatoriana para no dejar gustos artísticos por fuera y la cubana para derrotar sus propios asombrosos resultados.

Antes había asistido como humilde y anónimo lector transitar con ojos desesperados por llevarme una mínima información de cada texto.

Nada, que los límites humanos se consuelan con el sosiego vespertino de una lectura atenta y ensimismada de cualquier domingo renunciado al fútbol.

En la de Caracas, el libro invitaba a conocer procesos revolucionarios en marcha y enfrentar aquellas nostalgias de cuando las revoluciones se acompañaban de inmensos ríos teóricos. Ahora quizás es más simple y los arcanos están más cerca de la sencillez inmediata del Manifiesto Comunista que del AntiDüring. Lectura del arte político o el arte político de la lectura. Como sea, "leer para ser más inteligentes", aseguran María de la Bálgoma y José Antonio Marina.

No son los demonios atómicos los enemigos de la lectura; son menos apocalípticos. En la cotidianidad de todas las historias, desde que se empezó a leer pinturas rupestres, frases cuneiformes, jeroglíficos sonoros, crónicas en quipos o comprender la oralidad yoruba con los oídos y los ojos del alma, los enemigos son menos complicados y más efectivos. La absoluta mayoría cabe en la expresión: "¡perdónalos Olórum porque no saben lo que hacen!"

Estos enemigos mortales de la lectura es posible que vayan a las ferias de libros no a perfeccionar sus estrategias de insolvencia intelectual, no llegan a tanto, van a mirar cuánta basura celulósica producen algunos imbéciles que creen que la "cultura nos hará libres".

Estos enemigos nada extraordinarios son presidentes de repúblicas, ministros de educación, profesores de literatura, "bibliotecarios" y burócratas culturales. Y están entre nosotros.

Hora GMT: 07/Marzo/2009 - 05:08

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Comentarios

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  1. 1 María Elena Torres

    ¡Guau!....

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