Los presidenciables: Alberto Acosta Las izquierdas

El promotor de Rafael Correa no ve por qué debe pedir perdón al país. El traidor no fue él. Ahora, como candidato del bloque de las izquierdas, él propone ir más lejos que Correa: ir realmente a la izquierda. Su mayor propuesta pasa por cobrar más impuestos a los que más tienen. Y apoyar a las pequeñas y medianas empresas.

¿Se puede ganar perdiendo?

Cuando uno es coherente, se gana perdiendo. Yo fui candidato a la Constituyente de 1997 y no resulté electo. Pero el día de la elección de la Asamblea Constituyente, diez años después, fui electo presidente de la Asamblea de Montecristi. Ahora tenemos una gran oportunidad que es poner en práctica la Constitución, que es una hoja de ruta en común, que ya aprobó el pueblo ecuatoriano.

Hace siete años, usted estaba con estas mismas intenciones, sentado alrededor de una mesa, junto al actual presidente...

Pero hay que hacer una salvedad: no es que empezamos desde cero. Lo que hicimos fue tomar la posta de un proceso político que tenía larga data.

Proceso histórico en que no estuvo Rafael Correa ¿Por qué lo invitaron a última hora?

Porque demostró que tenía una capacidad de liderazgo y de gestión en el tiempo que fue ministro de Finanzas.

¿El problema fue escoger a un advenedizo en este proceso que usted menciona?

Ese es uno de los errores repetidos de la izquierda, que se sumó en proyectos que parecían con potencial éxito electoral, sea Gutiérrez o sea Correa. Se embarcaron la izquierda, Pachacútik y MPD en eso, pero no lo estamos repitiendo. No es que Alberto Acosta se lanza de candidato y los otros grupos se suman. Estamos construyendo una base democrática para elegir al candidato de la presidencia y para eso fueron las primarias.

¿No es tarde, después de 6 años en que Correa ha armado una estructura de poder para permanecer en él mucho tiempo?

Los cambios tienen que hacerse en el momento oportuno y no es cuestión aquí de estar a la caza del poder por el poder.

¿Están pidiendo al país que les perdonen los errores?

No, no estamos pidiendo perdón. Estamos diciendo que somos coherentes y consecuentes. El pueblo ya votó por la Constitución de Montecristi.

¿Quiénes deben pedir perdón?

Los que lo están traicionando, no nosotros.

¿Usted es un demócrata?

Sin lugar a dudas.

Sin embargo, apoyó que este gobierno destituya a 57 diputados para la consulta popular que dio paso a la Asamblea de Montecristi.

Sí, se atropelló la Constitución del 98. Era indispensable porque si no, no había la Constitución del 2008.

En esa línea, cualquier otro gobernante podría pensar igual y atropellar la actual Constitución.

Esperamos que no lo hagan.

Correa ya lo está haciendo.

Eso es lamentable y por eso no estamos con él.

¿Cuál es la autocrítica que se hace de este proceso fallido?

No haberme quedado en Alianza País, después de la Constituyente, para pelear por la defensa de la Constitución y el proceso. Pero eso ya es historia; eso no le interesa al pueblo.

Revisando su plan de gobierno, hay similitudes con el que presentó en el 2006 con Correa.

Por supuesto. Si Correa no es el inventor del proceso de transformación. Va a continuar con Correa y después de Correa, no es el dueño de las ideas.

Y Correa ejecutó ese plan.

A mí me parece que no.

El gobierno asegura, en el campo de la redistribución de la riqueza, que hay menos pobres.

Eso dice, pero los ricos son mucho más ricos que antes.

¿Y hay nuevos ricos?

Muchísimos nuevos ricos y los ricos tradicionales son mucho más ricos que antes. Los grupos grandes incrementaron, durante el gobierno de Correa, más del 50% sus utilidades. La banca ha tenido utilidades desmesuradas: en el año 2011, del 52%. En ese sentido, los grandes grupos económicos han sido los grandes beneficiarios de este gobierno.

¿Y usted qué piensa hacer para cambiar esto?

Un proceso de redistribución real de la riqueza, que es indispensable. Por ejemplo, un sistema tributario que grave más a los que más tienen y más ganan y les reduzca los impuestos a los que menos tienen y ganan. Vamos a reducir el IVA del 12 al 10%. Vamos a revisar los tributos que se derivan del Código de reordenamiento territorial. Vamos a revisar la lógica de los impuestos verdes, que están mal concebidos.

Y vamos a impulsar el crecimiento de los tributos para los que más ganan: cuando los ingresos de estas personas superen en dos veces al del presidente de la República, comenzará a subir progresivamente el impuesto a la renta. Luego, habrá que poner una serie de impuestos a las ganancias extraordinarias de quienes ofrecen servicios públicos. Por ejemplo, la banca tiene utilidades de más del 17% por so bre el patrimonio neto, eso es exagerado. Creemos que no debe pasar más allá del 10%, porque la banca es un servicio de orden público, según la Constitución.

¿Qué hará usted con las telefónicas?

Vamos a renegociar los contratos, para disminuir los ingresos y para bajar las tarifas de telefonía celular.

Eso se llama inseguridad jurídica.

Se respeta el contrato siempre y cuando se respete el interés del Estado y la colectividad. Yo estoy de acuerdo con la seguridad jurídica, es fundamental.

Pero el contrato con las telefónicas se rompe...

No, se renegocia. Es fundamental la seguridad jurídica para el inversionista, pero también para el Estado. Seguridad jurídica para los gobiernos seccionales, para los trabajadores, para los consumidores que están siendo explotados con tarifas telefónicas muy altas, seguridad jurídica para la naturaleza. Yo sí estoy de acuerdo con la seguridad jurídica.

Con ese discurso, ¿vendrán inversionistas extranjeros?

No voy a hacer un país para los inversionistas extranjeros sino para los ecuatorianos. Los inversionistas extranjeros no nos resuelven los problemas. Ellos vendrán mientras puedan hacer negocios y siempre que respeten la Constitución y la ley.

La carga tributaria en este gobierno ya representa el principal ingreso para el presupuesto y hasta la clase media está apretada con impuestos. ¿Todavía más?

Me parece muy bien. Lo que hay que ir cambiando el monto de los impuestos indirectos tiene que bajar y los directos tienen que subir. Todavía la carga tributaria en el Ecuador es muy baja en relación a su PIB.

Eso dijo Carlos Marx Carrasco. Hay una coincidencia.

Por supuesto: en la cifra.

En su plan plantea que el turismo puede ser una fuente de ingresos que reemplace a los ingresos petroleros. ¿Es factible?

Sí. Eso implica que debemos respetar la naturaleza. Si la seguimos destruyendo, ¿qué país turístico vamos a presentar? Somos claros en petróleo: no vamos a perforar el Yasuní.

Pero si ya está perforándose...

Sí, pero vamos a parar esas perforaciones. El bloque 31 tiene que ser respetado porque no es rentable el 31 si no se explota el ITT. Creemos que no es conveniente la undécima ronda petrolera, si no hay tanto petróleo. Y hay muchas comunidades que están ahí.

¿Qué va a hacer con la refinería del Pacífico? ¿Qué plantea hacer en Manabí?

Dije en diario HOY, en un artículo del 2005, que la refinería debía ser para 2 millones de barriles por lo menos, para procesar crudo venezolano y así no seguir explotando la Amazonía. La propuesta era hacer una alianza con el resto de países de la región, con Colombia, Perú y teniendo a Venezuela como accionista. Planteé construirla en el Pacífico. Me llama la atención que en seis años de gestión no avance ese proyecto. Me llama la atención que una empresa transnacional brasilera esté haciendo la nivelación del suelo, cuando pudieron hacerlo empresas nacionales.

¿Qué va a hacer si gana y bajan los precios de petróleo? ¿Cómo va a cubrir los gastos elevados que tiene ahora el Estado?

En ese caso, habrá que restringir las inversiones y los gastos. Si fuera ese el caso, habrá que ajustarse el cinturón, no queda otro remedio, pero ese es un escenario que no quiero plantear, porque no se avizora que vaya a caer de la noche a la mañana el precio del petróleo.

De todas maneras, el precio es fluctuante, depende de coyunturas en las cuales no tiene ningún peso el Ecuador.

Sí, habría que enfrentar con responsabilidad. Habría que recurrir a la reserva internacional de libre disponibilidad.

¿Hay esa reserva?

Por supuesto. Este rato no sabría decir cuánto hay, unos 4000 millones , no tengo la cifra, pero hay. Esa fue la que nos salvó el año 2008, 2009. Yo estuve de acuerdo en desarmar todos los fondos de estabilidad petrolera, eran una barbaridad.

¿No era bueno tener llena la alcancía?

En principio sí, pero no como estaban planteados los fondos. Eran perversos.

"Tenemos presidente, tenemos a Rafael", dice el eslogan del correísmo. ¿Para qué cambiar?Pero queremos un presidente que cumpla la Constitución, no un presidente que rompa las libertades, la libertad de expresión, que no respeta la libertad de organización, la libertad de trabajo, la libertad de trabajo. Queremos un presidente que no atienda solo a los más ricos, sino a los pobres y marginados. Un presidente que no nos haga creer que las cosas han mejorado, sino que las mejore realmente.

Hay un hueco fiscal de 5000 millones, ¿cómo lo piensa cubrir?

No me preocupa mayormente. En el transcurso del año se van ajustando presupuestos. ¿Qué es lo que se hace? Uno, muchas obras no se realizan, no se cumple el presupuesto. Dos, puede haber incrementos del precio de petróleo. Tres, se van priorizando las obras en el camino. Este rato no podría hablar de cómo vamos a abordar el presupuesto, porque no lo vamos a aprobar, ya está aprobado. Habrá que ver en el camino como tapar ese hueco.

¿Ir a China a pedir esa plata?

Pero en condiciones de total transparencia. Vamos a hacer una auditoría de los créditos chinos.

¿Eso significa mantener el interés que se paga ahora?

No sé. ¿Usted conoce el interés que se le paga? No tenemos mayor información, por eso necesitamos una auditoría.

Negociar con la China debe ser igual de complicado que con los Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, pero con una ventaja en relación al Fondo Monetario y el Banco Mundial: que no nos imponen medidas de política económica. Lo grave es que se lleven los yacimientos mineros y petroleros. Es una cuestión de negociar. Primero que nos muestren los contratos que se han firmado con China, nadie los tiene. La deuda per se no es mala, depende los términos en que se contrata.

¿Le preocupa el tamaño del aparato del Estado? Este año consume más de 8500 millones de presupuesto, un incremento de 1000 millones en relación al 2012.

A mí no me preocupa, para nada. El éxito no es si el Estado es grande o pequeño. Depende de sus decisiones. La tarea es que tener un Estado que asuma sus competencias y lo haga de una manera eficiente. Antes teníamos un Estado mínimo, que abría la puerta para que se desarrolle la economía, decían, ausente de las demandas de la sociedad. Ahora tenemos un Estado que da mayores respuestas. Lo que sí me preocupa es que haya un Estado ineficiente, un Estado que se meta en las cuestiones del individuo, que quiera determinar cuál es la vocación profesional de un joven. O si podemos comprar una cerveza los domingos.

¿Cuáles son las oportunidades laborales que usted propone? Hay que crearlas, apoyando a la pequeña y mediana empresa que son las que más empleo generan. Generan más del 76% del empleo.

Pero ese apoyo ya lo ha dado este gobierno, con el crédito 5-5-5, los préstamos del bono de Desarrollo Humano.

Eso no funciona, los principales beneficiarios son los grandes grupos económicos. Digo que los créditos a los agricultores deben ser rápidos, oportunos y sin muchas trabas.

Sin embargo, están en un buen momento las cooperativas.

Están en un buen momento, pero no son apoyadas como se debería. Acceden a los créditos del Estado en las mismas condiciones que los bancos, cuando en la Constitución dice que merecen un trato privilegiado. Ese es el tema medular.

¿Usted pondrá un ministro de Educación del MPD?

Vamos a poner a las mejores personas que existan en el país en el gabinete. No hay condiciones en ese sentido de los movimientos y partidos que nos apoyan. Nosotros queremos mejorar la educación pero no vamos a poner trabas para el libre ingreso a la universidad.

En seguridad ciudadana, ¿qué es lo que van hacer?

Hay que trabajar en varios frentes simultáneamente. Uno, por el lado de la justicia. Hay que sacar la mano del Ejecutivo de la justicia, tiene que ser independiente y autónoma.

¿Eso significa formar, por ejemplo, una nueva Corte?

Si es indispensable, sí. Pero respetando que la justicia misma busque sus miembros, como está planteado en la Constitución. Puede ser un proceso de cooptación, habrá que ver. Por lo pronto, estamos pidiendo a la Corte Nacional que se autodepure, que aplique lo que dice el informe de Baltasar Garzón.

Ya dijeron que no lo van a hacer.

Bueno, seguiremos presionando. Y cuando seamos gobierno, acudiremos a la Corte Constitucional.

Esa Corte Constitucional tiene para nueve años. ¿Está conforme con esa Corte?

No, pero tendremos que ver si cumple la Constitución. Habrá que tomar medidas. Las cosas se deshacen como se hacen.

El Fiscal tiene para seis años.

Si no cumple, buscaremos mecanismos. Si es necesario iremos a una consulta popular para recuperar los espacios de autonomía para la justicia.

¿En realidad sí cree que este es el momento para radicalizar un gobierno de izquierda en el país? ¿Para ir más al extremo?

Vamos a ir por primera vez a un gobierno de izquierda, en serio. ¿Dónde está la izquierda en el gobierno de Correa? Al fondo, a la derecha.