El Código Ecuatoriano de la Construcción, vigente desde hace ocho años, identificó las zonas de mayor vulnerabilidad sísmica para establecer los valores de sismorresistencia adaptados a cada realidad geográfica. Tras los últimos sismos, se evalúan cambios
Las estructuras antisísmicas no existen. Así señaló el ingeniero ecuatoriano Fabricio Yépez. "El concepto implicaría una estructura incorruptible ante cualquier movimiento, y eso es imposible", asegura.
Sin embargo, el país sí cuenta con una norma de construcción sismorresistente. "El objetivo es evitar el colapso de la estructura y salvar vidas", precisó el especialista, quien participó en la elaboración del Código Ecuatoriano de la Construcción (CEC), vigente desde 2002.
Dentro de la normativa, compuesta por siete capítulos y más de 30 páginas, se establece el valor de aceleración sísmica de cada ciudad.
"Es un sistema técnico que se debe tener en cuenta al momento de construir. La escala va de 0,1 a 0,4 de aceleración, de acuerdo a la gravedad. Las ciudades más vulnerables son las que están en nivel 0,4", detalla (ver mapa).
En esa escala, se encuentran 68 cantones en todo el país. En la región Costa, hay ciudades de las provincias de Esmeraldas, Guayas, Manabí y El Oro. En la Sierra, en igual condición, están localidades de Carchi, Pichincha, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar y Loja. En la Amazonía, solo Napo integra el grupo.
De igual forma, la norma clasifica el tipo de suelo en cuatro grupos: roca o suelo firme, suelos intermedios, suelos blandos y estrato profundo.
Además, el CEC contiene una clasificación por categoría de las edificaciones de acuerdo al tipo de uso.
En primer lugar, están hospitales, clínicas, centros de salud o de emergencia sanitaria; instalaciones militares, de Policía, Bomberos, Defensa Civil; garajes o estacionamientos para vehículos y aviones que atienden emergencias; torres de control aéreo; estructuras de centros de telecomunicaciones u otros centros de atención de emergencias; estructuras que albergan equipos de generación, transmisión y distribución eléctrica; construcciones que albergan depósitos tóxicos, explosivos, químicos o sustancias peligrosas.
En la siguiente categoría, se encuentran museos, iglesias, escuelas y centros de educación o deportivos que albergan más de 300 personas; estructuras que albergan más de 5 000 personas; y edificios públicos que requieren operar continuamente.
Finalmente, se hallan todas las estructuras de edificación como viviendas u otras que no se clasifiquen en las dos anteriores.
Antes del documento, el Ecuador tuvo dos normativas para la edificación de bienes inmuebles.
La primera entró en vigencia en 1949, luego del terremoto que arrasó el 5 de agosto con Ambato, que afectó poblaciones de Tungurahua, Cotopaxi y Chimborazo y que ocasionó la muerte a más de 6 000 personas. En la década de los setenta, la norma fue modificada y actualizada.
Según Hermel Flores, presidente de la Cámara de la Construcción de Quito (CCQ), dijo que las dos legislaciones no han profundizado el tema de las construcciones sismorresistentes.
Por ello, un grupo multidisciplinario con especialistas en construcción y en desastres trabajó en el CEC, que establece los parámetros mínimos para diseños sismorresistentes.
Tras los terremotos en Haití ( 12 de enero) y en Chile (27 de febrero), este, con varias réplicas de intensidad superior a 7 grados en la escala de Ritcher, se teme que la normativa ecuatoriana haya quedado obsoleta. "Si tiene que actualizarse, habrá que hacerlo", afirmó Yépez.
"Las normas en Chile eran las más estrictas del continente y, sin embargo, mire lo que pasó", fue la reflexión de Fernando Romo, decano del Colegio de Ciencias e Ingeniería de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).
Según Flores, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda, junto al Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional y la Cámara de Construcción de Quito, trabaja en la modernización del código. Las autoridades ofrecen a la ciudadanía tenerlo listo en dos meses, aunque su aprobación depende de la Asamblea Nacional. (PRN)
Yépez: "La construcción sismorresistente no es opcional en el país y no es un elemento que adicione el costo de las construcciones"
Entrevista
Fabricio Yépez, Ingeniero, Magíster y PHD en Ingeniería Civil. Consultor técnico. Docente y miembro del directorio del Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha.
Para el experto en materia de sismorresitencia, Fabricio Yépez, tener construcciones de estas especificaciones ayudan a que un edificio, en un terremoto, se dañe, pero no se caiga, para proteger vidas, por lo que esto no es una opción.
¿Cómo opera el valor de cálculo para estructuras sismorresistentes que contempla el Código Ecuatoriano de la Construcción (CEC)?
El valor de la aceleración es la base para hacer los cálculos estructurales de acuerdo a la ciudad. La costa y el callejón interandino centro norte comparte el valor de aceleración de 0,4 veces g (gravedad). El nivel más alto en el país.
¿Ese valor implica un sismo de qué magnitud?
No tiene que ver con magnitud directamente. Un terremoto de 7 grados en Bahía de Caráquez puede causar una aceleración de 0,3 g en Bahía, 0,1 en Guayaquil y 0,05 g en Quito. La aceleración se atenúa con la distancia.
¿Cómo se calculó ese valor?
Tomamos en cuenta todos los posibles sismos que puedan afectar las ciudades y determinamos las cifras que permitan un riesgo aceptable.
¿Sismos de qué magnitud se calcularon para determinar esa cifra?
Estimamos que un sismo grande, superior a 8 grados se dé en la Costa. No creemos que pueda ser cerca de la capital, que puede llegar a tener sismos de hasta 7 grados. El 0,4 g calculado puede soportar un sismo de esa magnitud.
¿La cifra del CEC quedará obsoleta para la región Costa?
Estamos esperando los registros de Chile para saber cómo fue la aceleración en la costa, pero fácilmente puede llegar a 0,6 o 0,8 g.
¿Se deben duplicar los valores para las provincias costeras?
No es que vamos a enfrentar el sismo sin daños. El diseño sismorresistente consiste en elaborar cada elemento de forma adecuada, con materiales de buena calidad, con procesos óptimos, de tal forma que el edificio se dañe, pero no se caiga. Así vamos a proteger vidas.
¿Sobre la base de qué estudio, el CEC definió que en Quito no podría darse un sismo mayor a 7 grados?
Sobre los estudios geológicos, geofísicos y de sismología que se hicieron en el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.
Con los últimos terremotos en Haití y Chile, no se ha pensado modificar los valores del código?
El CEC está siendo revisado. Ahí veremos si es necesario adoptar un nivel más elevado.
Pese al código, las últimas cifras hablan de que en Quito, el 70% de la construcciones no tienen estructuras sismorresistentes. ¿Hay un estudio que determine esa cifra?
Las cámaras de profesionales, especialmente del sector de la construcción, manejan ese valor. Se basa en el hecho de que 7 de cada 10 edificaciones se hicieron de forma artesanal; fueron construidas sin un profesional que haya diseñado y sin la supervisión de un experto constructor.
¿Qué es lo que podemos hacer para revertir esa realidad?
Hay que inspeccionar las edificaciones por construirse y las ya construidas. En las primeras se debe exigir que los gobiernos locales revisen los planes estructurales, cosa que no se hace. Hasta hace cuatro años solo se revisaban los planes arquitectónicos y el Municipio solo cuidaba que se cumpla en número de pisos, que tenga los retiros, la línea de fábrica, etc. Pero de la estructura no se decía nada. Actualmente se confía en que los profesionales cumplamos, a través de un compromiso notarizado. Como eso no ha dado resultado, el objetivo es volver a las revisiones y reforzarlas El alcalde de Quito ofreció crear una Agencia de Control con profesionales adecuados. Esperamos que eso cumpla y sirva de ejemplo para otras ciudades del país.
¿Las estructuras sismorresistentes son más caras?
El país tiene legislación, código y ley. No es una opción. Además, al constructor le toma entre un 5% y un 7% adicional del costo total de la edificación, tener una estructura sismorresistente, lo que no implica un alto costo.
Construir casas, es un tema técnico y no político
El ingeniero civil Édison Velástegui, gerente financiero del Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha, explicó que los planes habitacionales del sector público "se saltan varios pasos al momento de la construcción".
Para él, el principal requisito en el momento de la construcción de casas es que la entidad pública realice estudios completos. El organismo contratante en el caso del Estado es el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi).
"Antes de construir, deben definirse los estudios técnicos y la revisión de planos, además de designar a una persona que fiscalice que las estructuras se hagan de acuerdo a lo planificado y que no se realicen cambios de última hora que puedan alterar las estructuras", manifestó Velástegui.
Desde su punto de vista, con el pasar del tiempo, las malas cimentaciones representan una pérdida para el Estado.
"El Estado es el que más pierde cuando la vivienda pública es mal edificada, ya que esto implica rehacer los trabajos, retomar estudios e, incluso, cuando se termina un contrato con alguna empresa por retrasos o la utilización de otros materiales no especificados en el acuerdo, se genera un gasto humano y económico en el área administrativa. Lo que, en lugar de mejorar el sector inmobiliario, genera a la larga un retroceso", dijo.
A su vez, el especialista consideró que al Miduvi le falta tomar medidas preventivas ante la construcción. Asimismo, aseguró que, a nivel político, los Gobiernos deben evitar ofrecer planes habitacionales inmediatos que, tarde o temprano, pueden presentar inconvenientes.
"Políticamente, la intención de los Gobiernos es hacer el mayor número de obras posible, por ganar la estima de la gente. Pero, se debe manejar el tema técnicamente. Tener estudios completos y fiscalizar, entre otras cosas que se requieren para realizar un control adecuado y brindar finalmente una mejor calidad de casas".
Ministerio solo exige casas 'habitables'
En el momento de exigir especificaciones técnicas para las viviendas del sector público, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) especifica entre los requisitos la extensión de la construcción y que la entrega se realice en condiciones de habitabilidad.
"Cuando se realiza la contratación, las casas deben tener una dimensión de 35 metros y entregarse en condiciones habitables", explicó Diego Velasco, gerente del producto Vivienda Social de Mutualista Pichincha.
Para él, esto no significa flexibilidad en las leyes de construcción del Ecuador, sino que "simplemente se trata de reglamentos que puntualizan las normas y reglas que impone el Ministerio".
Mutualista Pichincha, al registrarse como proveedora de vivienda, presenta su oferta: modelos y condiciones técnicas propias a las que la constructora se atiene. "Hay casas de fibrocemento, de hormigón o con sistema de ladrillos", las cuales serían elegidas por el beneficiario del bono de vivienda.
A su vez, como parte del proceso de contratación, las partes designan técnicos fiscalizadores, quienes visitan el sitio en el que se edificarán las estructuras para conocer los terrenos y observar los riesgos y fortalezas de estos.
"La contratante visita los terrenos y, en el caso de riesgo de inundabilidad o por edificación sobre laderas, los técnicos son quienes se encargan de hacer las recomendaciones al propietario para que se implemente una plataforma y se levante el nivel del piso para asegurar su hogar", comentó.
El gerente aseguró que sus exigencias técnicas se ajustan a la utilización de materiales y maquinarias que cimenten casas seguras. "Tenemos una calificación de la Escuela Politécnica Nacional para asegurar casas sismorresistentes, pues estamos 50 años en el mercado y no podemos arriesgar nuestro prestigio", advirtió. (SH)
Extractos de la serie
Guayaquil, sobre esterosSegún datos del Muncipio de Guayaquil, 90% del suelo sobre el que está cimentada la capital de Guayas es considerado "blando", sobre todo en las zonas centro-sur y oeste del Puerto Principal.
Apenas 10% es de características rocosas, con ubicación en el norte de la urbe. Esto se debe a que está construida sobre una superficie con gran número de canales y ramales de agua, propios de un sector aledaño a un gran río, el Guayas.
Esmeraldas y los rellenos
Las estadísticas son claras y preocupantes para la ciudad de Esmeraldas. En la capital de la Provincia Verde, residen más de 200 mil habitantes, distribuidos en unos 168 barrios y cooperativas de vivienda. De estos, los que corren más peligro son 57 barrios que fueron levantados en laderas. Además, hay siete quebradas naturales que se rellenaron cerca de los ríos Teaone y Esmeraldas para levantar proyectos habitacionales, la mayoría, sin permisos.
Cuenca: 60% en peligro
La Fundación para la Ciencia y la Tecnología (Fundacyt) realizó un estudio con una muestra de 60 mil predios de Cuenca. Los resultados arrojan el resultado de que 60% de las edificaciones corre peligro ante posibles sismos.
Además, esta es una ciudad con alto riesgo de deslizamientos ya que hay 10 sectores catalogados como inseguros: Turi, Nulti, Paccha, Viola, San Vicente, Guzho, Sidcay, Santa María del Vergel, Los Trigales y Sinincay.
Latacunga y el Cotopaxi
En Latacunga, habitan 150 mil personas. El 50% de las construcciones no fue levantado con parámetros de calidad, según Marcelo Cóndor, director de Planificación. Una ordenanza municipal exige la presentación de planos estructurales, pero esto rige para construcciones con segunda planta. Se busca cambiar el documento. Además, hay viviendas en zonas de riesgo por la posible erupción del volcán Cotopaxi.
Ambato: edificios altos
Según la Dirección de Planificación del Municipio de Ambato, unos 1 200 planos se califican cada año, requisito para acceder al permiso de construcción. Aun así, más del 50% de las construcciones no tiene permiso y es levantado con mano de obra no calificada. La tendencia es sobrepasar los nueve pisos, pese a que la norma municipal señala un máximo de tres en algunas zonas y de ocho en otras.
Municipios, responsables
El director del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, Hugo Yepes, al ser consultado si al Ecuador le falta control en lo que se refiere a construcción de edificaciones, dijo que sí y que "esa responsabilidad la tienen los Municipios. Sin embargo, fiscalizador implacable de las construcciones son los terremotos". Considera que ha existido una falta de conciencia para aprender de los grandes terremotos.
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14/Marzo/2010 a las 19:42
Con motivo del terremoto en Chile, se ha avivado el tema de los mismos y por ende lo referido a las construcciones. De una vez por toda se debe asumir que los paises costeros al Pacificos son propensos a que algun movimiento telurico de magnituc lo afecte, con consecuencias graves. A fin de que las muchas vidas puedan salvarse, las viviendas deben ser construidas con un sistema sismoresistente incluido en su estructura, no se debe minimizar el "que a mi no me pasara", el sistema da garantía de que una vivienda sencilla no se colapse y caiga, claro esta que algun efecto se sentira debido al movimiento, pero salvara vidas. El encarecimiento de la obra sera minimo comparado con las vidas que se pueden salvar. Los empresarios no deben rebajar la calidad de los materiales y menos en sus dosajes disminuirlos, como decir poner menos cemento del que debe llevar. lo mismo disminuyendo la seccion del hierro o la cuantia calculada. En todos los casos las inspecciones deben hacer cumplimentar los calculos de la estructuras. Para todas las viviendas de una sola planta se deben exigir. En cuanto a los edificios en altura, los mismos deberian ser de un maximo de 9 piso y su construccion debe ser como escalonadas. El código de planeamineto debe exigir el cumplimiento tacito de los proyectos y exigir en todos los casos los calculos sismorresistentes y ser verificados por profesionales cpacitados a tal fin. La no presentacion de los mismos, no permitir su ejecucion. Creo que la PREVENCION en estos casos, permitira bajar sustancialmente los indices de vidas que se pierden en cada sismo de magnitud. Se puede.
16/Marzo/2010 a las 15:48
Con motivo del terremoto en Chile, se ha avivado el tema de los mismos y por ende lo referido a las construcciones. De una vez por toda se debe asumir que los paises costeros al Pacificos son propensos a que algun movimiento telurico de magnituc lo afecte, con consecuencias graves. A fin de que las muchas vidas puedan salvarse, las viviendas deben ser construidas con un sistema sismoresistente incluido en su estructura, no se debe minimizar el "que a mi no me pasara", el sistema da garantía de que una vivienda sencilla no se colapse y caiga, claro esta que algun efecto se sentira debido al movimiento, pero salvara vidas. El encarecimiento de la obra sera minimo comparado con las vidas que se pueden salvar. Los empresarios no deben rebajar la calidad de los materiales y menos en sus dosajes disminuirlos, como decir poner menos cemento del que debe llevar. lo mismo disminuyendo la seccion del hierro o la cuantia calculada. En todos los casos las inspecciones deben hacer cumplimentar los calculos de la estructuras. Para todas las viviendas de una sola planta se deben exigir. En cuanto a los edificios en altura, los mismos deberian ser de un maximo de 9 piso y su construccion debe ser como escalonadas. El código de planeamineto debe exigir el cumplimiento tacito de los proyectos y exigir en todos los casos los calculos sismorresistentes y ser verificados por profesionales cpacitados a tal fin. La no presentacion de los mismos, no permitir su ejecucion. Creo que la PREVENCION en estos casos, permitira bajar sustancialmente los indices de vidas que se pierden en cada sismo de magnitud. Se puede.