Los comerciantes y empresarios consideran que con la divisa se mejoró el nivel de vida de los ecuatorianos.
La zozobra diaria desatada por averiguar y depender de la cotización que ganaba el sucre versus el dólar, especialmente en enero de 2000, "no la extraña nadie".
Más bien para comerciantes como Angel Basurto, de la Bahía de Guayaquil, el cambio de la moneda significó un progreso. "Pude invertir sin miedo, compré dos locales donde aún trabajo", precisó.
Aunque tampoco niega que al principio, ni bien escuchó: "El sistema de dolarización de la economía es la única salida que ahora tenemos, y es el camino por donde debemos transitar", de boca del entonces presidente Jamil Mahuad, la noche del 9 de enero de 2000, sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo.
La intranquilidad se desató y comenzó a sacar cuentas. Si antes, por una libra de arroz pagaba 3 500 sucres, esta pasó a ¢14; la de azúcar, de 4 545 sucres a ¢18.
"Estos fueron los primeros cálculos, pero ese solo fue el impacto sorpresa" , dice. Luego acota que no quisiera volver a la época del Sucre, cuando los precios variaban todas las semanas en las perchas de tiendas y mercados.
No solo para los comerciantes informales fue buena la dolarización. Blasco Peñaherrera, presidente la Cámara de Comercio de Quito, también está convencido que el dólar representó el cambio más importante para el país, ya que le permitió progresar.
Pero el directivo considera que debieron tomarse otras medidas complementarias. "Debieron establecerse otros mecanismos, de acuerdo a la realidad de los sectores, con el fin de encaminar mejor las exportaciones, la producción nacional y garantizar el ingreso de divisas", dice.
Algo parecido señala Joyce de Ginnatta, presidenta de la Federación Interamericana Empresarial (FIE): "Debieron haberse promocionado más las exportaciones, pero no lo hicieron. No se puede eliminar el comercio porque es la mayor fuerza promotora de fuentes de trabajo", indica.
Francisco Alarcón, director de la Cámara de Industrias de Guayaquil (CIG), confirma los beneficios de la dolarización. Gracias a ello se terminó la época en que los ecuatorianos con su sueldo fijo cada mes compraban menos.
"La medida nos permitió elevar el nivel de vida. Las empresas pudieron invertir a largo plazo, sin la presión del cambio de cotización. El sueldo de los ecuatorianos no se pulverizó", resaltó.
Es más, durante los diez años de vigencia del dólar como moneda en el Ecuador, se ha convertido en factor fundamental en los ingresos de los ciudadanos, según los gremios empresariales.
En 1999, según fuentes de la FIE, una persona ganaba de sueldo (salario mínimo y remuneraciones complementarias) $50,6; en el 2000, $53,5; en el 2001 se incrementó a $121,3; y ahora el salario básico unificado se fijó en $240.
Por ello, la calificación para el dólar es buena. (NMCH)
En sucres y dólares
Para 1999 , el 53,7% de los depósitos totales del Ecuador era en moneda extranjera, mientras que el 66,5% de los créditos contratados era en dólares.
El salario básico promedio que estaba vigente hasta antes del 2000 era de 1 250 000 sucres, pero luego pasó a ser de $50.
La canasta básica que en el año 2000 representaba unos 3 990 099 sucres tuvo un valor de $159,6, tras el cambio de divisa.
En los 18 meses del Gobierno de Jamil Mahuad, la moneda nacional, el Sucre, se devaluó en más del 200%.
Las exportaciones petroleras incrementaron de $1 479,7 millones en 1999, a $6 509,5 millones en 2007, según la Federación Interamericana Empresarial.
Los perjudicados fueron los jubilados, que dejaron de cobrar los 385 mil sucres de sus pensiones y comenzaron a recibir $15,4.
Hora GMT: 08/Enero/2010 - 05:15
