Por Ernesto Albán Gómez
Se ha especulado mucho sobre los motivos que ha tenido el Gobierno para difundir el presunto diario de Reyes. Desde la transparencia, que es la versión oficial, hasta la anticipación forzada, como opinan algunos opositores. Pero las especulaciones pueden continuar sobre varias cuestiones acerca de las cuales no hay nada seguro: si el documento es auténtico o apócrifo; puede ser auténtico en una parte y falso en otra; y si es apócrifo, tampoco se conoce quién lo forjó y con qué propósitos; si el Gobierno lo tuvo o no unos meses antes, y sobre la forma en que llegó a manos del Gobierno. Inclusive se ha dicho que hay varios diarios con contenidos distintos. En fin, una telenovela que se presta a mil interpretaciones y que deja en pie muchas dudas. Pero lo que no genera duda alguna es el efecto fulminante que la divulgación ha provocado ya y que seguirá provocando en el futuro inmediato.
El efecto más obvio es que la presentación del diario marca una distancia (¿irrecuperable?) entre el Gobierno y el ex ministro Larrea. Se trata de una decisión política especialmente significativa si recordamos el papel fundamental que desempeñó como ministro en el primer año del Régimen y que, luego de la descalificación de decenas de diputados, hizo posible la consulta sobre la constituyente. Todo el proyecto de la revolución ciudadana pudo llevarse adelante con tales antecedentes. Pero el Gobierno, que es muy pragmático, sopesó los pro y los contras y tomó la decisión. De esta manera, pretende curarse en salud de la acusación de una vinculación directa entre el presidente y las FARC; aunque parece admitir el hecho de que sí existió una vinculación con importantes miembros de su entorno más cercano. Lo cual, por cierto, aumenta las municiones en la artillería internacional.
Pero se vuelve al terreno movedizo de la especulación cuando se quiere ver en esta decisión un triunfo de uno de los círculos internos del Gobierno.
En todos los Gobiernos, coexisten sectores, con visiones o estrategias diferentes, que controlan espacios propios del poder político. Este Gobierno no tenía por qué ser una excepción. Todo lo contrario, en su base de sustentación han coincidido movimientos políticos y grupos sociales de muy diferentes orígenes y orientaciones.
Y es probable que el alejamiento, al parecer definitivo, de Larrea, consolide la influencia de uno de tales sectores. Si esto fuera así, estarían por verse las consecuencias de este supuesto triunfo. En mi escepticismo, considero que no habrá cambio alguno, ni en la orientación política ni en el estilo gubernamental.
Sospecho que todo seguirá igual que ahora. Y esa no es una buena noticia.
También está por verse el impacto de este episodio en las relaciones con Colombia, cada vez más complicadas. Un ex presidente colombiano lo calificó de un paso positivo en la búsqueda de un entendimiento, así sea elemental. Tampoco lo veo así.
Las diferencias son tan profundas y los ánimos permanecen tan encrespados, que cualquier movimiento de lado y lado más bien acentúa el conflicto. Este va para largo sin visos de solución. Y esta también es una mala noticia.
ealban@hoy.com.ec
Hora GMT: 09/Agosto/2009 - 05:11

09/Agosto/2009 a las 09:28
Concuerdo en que " es una cura en sano " este paso tactico del gobierno en su plan estrategico de mantenerse en el poder sin embargo del incumplimiento de sus promesas de campana como fueron el no pago de la deuda externa y el cobro y encarcelamiento de los ex banqueros. Por los casos oscuros de corrupcion como los pativideos y la manipulacion de la nueva Constitucion en el ambito de su respaldo al futuro atentado a la vida y la familia con las leyes pro aborto y matrimonio homosexual , asi como ante el hecho cierto , pues lo ha determinado el propio actor , Narcizo Iza Conde , que vino a Ecuador y le hizo conocer a Larrea acerca del Seminario y su " Campamento " en Angostura.