La Crónica
El miércoles 8 quedará como un día para el olvido en el oficialismo. Domingo Paredes dio cifras sobre las firmas falsas: una victoria moral para la oposición. Él, como presidente del CNE, repartió culpas...
Por: Roberto Aguilar
Editor de Contenidos
A Rafael Correa todo este asunto de las firmas trucadas en el Consejo Nacional Electoral (CNE) le trastorna a ojos vista. Las mandíbulas se le contraen, los ojos vidriosos se le empequeñecen, las manos se le crispan, se le llena de indignación moral la boca a la hora de proferir su terminante, alambicado veredicto: "¡Partidocracia falsaria y falsificadora!". Con este mensaje emitido desde la sede de su partido en Quito empezó la semana. Dos días más tarde, cuando se supo en la Asamblea, de boca del propio presidente del CNE, Domingo Paredes, que el mayor número de firmas falsificadas pertenece a los registros de Alianza País, no estuvo ahí Correa para comerse sus palabras.
Lo del lunes, que fue un espectáculo a medio camino entre la conferencia de prensa y el mitin, se armó a última hora y puso a prueba la capacidad de convocatoria inmediata del oficialismo a través de las redes sociales. Movilizados por correístas.com, poco más de 100 partidarios llegaron antes de las 09:00 a la tribuna de la Shyris. Bastantes menos de lo que aparentan por Twitter. Buena parte de ellos con banderas del Partido Comunista: en estas jornadas es cuando más se hacen extrañar los chinos. Eso sí: contó Correa con la presencia de incondicionales provenientes de todos los ámbitos del escalafón público. Asambleístas, ministros, funcionarios. De Lenín Moreno para abajo no faltó ni Javier Ponce, lo cual ya es decir. Un sonriente Ricardo Patiño, una abnegada Doris Soliz y algunos otros ocuparon su lugar en las dos hileras de sillas dispuestas tras el lugar reservado para el mandatario. A las 10:00, en la planta baja de la sede del partido de Gobierno ya no cabía un alma. Entre el calor y el gentío, las continuas y ensordecedoras explosiones de sonido provenientes de los amplificadores y los olores nauseabundos que fluían desde el baño de varones cada vez que alguien tenía la desafortunada idea de abrir la puerta, la espera por el presidente fue angustiosa.
A la misma hora, en el vestíbulo del CNE, no lejos de ahí, se renovaban cada 10 minutos las colas de los ciudadanos refunfuñantes que denunciaban su afiliación fraudulenta a algún movimiento político. Un grupo de periodistas montaba guardia en vano: ningún consejero parecía dispuesto a dar declaraciones hasta que no lo hiciera el presidente de la República, quizá por aquello de la independencia de funciones, y el titular del organismo había instruido a su relacionista público para que mantuviera a raya a los reporteros con un simple "Don Domingo dice que no quiere hablar".
No añadió nada el presidente a lo ya dicho sobre el mismo tema en su última sabatina. La única novedad fue que habló como "el ciudadano Rafael Correa, director de Alianza País". Para que no cupiera duda, lo presentó y lo acompañó el secretario ejecutivo del movimiento, Galo Mora, quien parece conectado por red telepática a su jefe. Sentado a su derecha festeja sus chistes, comparte sus enojos y le duelen sus dolencias: no hay palabra de Correa que no tenga su equivalente gestual en él, al extremo de que resulta difícil, para quien no lo conozca de antes, imaginarlo solo. Enojado estaba el ciudadano Rafael. Sacudió harto el dedo y levantó mucho el tono. Dijo "No vamos a admitir que…", "Ya basta con…", "Estamos hartos y cansados de…". Repartió culpas como solo él sabe. En este caso, todas recayeron, "claramente" -ni por un segundo dudó de sus palabras-, en "esas mafias políticas sin ética ni apoyo popular que contrataron empresas proveedoras de firmas". Un pecado que Alianza País jamás cometería, no solo por su altísimo sentido de la ética y la dignidad, por ser un movimiento integrado por hombres y mujeres de manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes, sino porque simplemente "no lo necesitamos": "Tenemos un millón y medio de firmas".
El 50,2% de un millón y medio es poco más de 750 mil. Ese es el número aproximado de firmas de los registros de Alianza País que el CNE no considera válidas. El miércoles, cuando Domingo Paredes dejó caer ese porcentaje en su informe ante el Pleno de la Asamblea Nacional, las palabras de Rafael Correa permanecían aún demasiado frescas en la memoria de los 112 legisladores presentes.
Un siseo profundo recorrió entonces el hemiciclo parlamentario: "¡Ssssss!". Un siseo cuyo significado, más bien equívoco, debe ser interpretado en función de la dirección del aire: entre los opositores fue una clara exhalación; en la bancada gobiernista, una tenue inhalación. Suena igual pero hay un planeta de distancia.
Luego de que el presidente, lo mismo que el fiscal, lo exculpara en su rueda de prensa del lunes, Paredes había decidido dirigirse al único poder del Estado que le faltaba por conquistar y pidió ser recibido en comisión general por la Asamblea. No las tuvo todas consigo ese miércoles: lo abuchearon a la entrada. Él y sus consejeros atravesaron en fila india el hemiciclo y fueron a sentarse al pie de los esperpentos patrióticos de Guayasamín, a la derecha de Fernando Cordero. Para mantener la compostura y no perder la dignidad necesitaron caras de piedra y orejas de pescado. Como si no fueran con ellos los gritos de "¡Fraude, fraude!", las demostraciones de Galo Lara con un ejemplar de Chucky, el muñeco diabólico, y los carteles del Movimiento Popular Democrático que los acusaban de corrupción, incluido uno que decía Si tienen dignidad, renuncien".
Previamente, la mayoría gobiernista había rechazado dos pedidos de la oposición, uno para debatir el tema de las firmas y otro para investigarlo. Un tercero, presentado por un tropel de jefes de bloque que se aproximó a la Presidencia para reclamar el derecho de formular preguntas a Domingo Paredes, fue aceptado en principio por Fernando Cordero pero nunca se puso en práctica. Así, libre de investigación, debate y fiscalización, el titular del CNE habló a sus anchas sobre lo bien que él y sus muchachos lo habían hecho todo en relación con el escándalo de las firmas, y salió con sus acompañantes por la puerta lateral, sin dejarse ni oler por los periodistas.
Así repartió las culpas Domingo Paredes: primero, las organizaciones políticas que presentaron firmas adulteradas; segundo, las empresas proveedoras de firmas que se las vendieron; tercero: "los débiles controles desde el inicio del proceso". Por tanto, las organizaciones políticas, las empresas proveedoras y el señor Débiles Controles, que probablemente termine por llamarse Omar Simon, deberán esperar la acción insobornable de la Fiscalía General de la Nación.
Semejante informe habría producido un escándalo de abucheos y gritos de rechazo en la bancada opositora de no ser por un significativo detalle: las cifras. Los números de la primera revisión efectuada en el Colegio Benalcázar demuestran que Alianza País está tan involucrado en el escándalo como cualquier otro. Y, sorpresivamente, colocan a Sociedad Patriótica como el partido con el registro más limpio del universo político nacional: 71,8% de firmas válidas.
"¡Lucio presideeenteee!" Fausto Cobo se desgañitaba, enrojecía, enronquecía y expulsaba gotitas de saliva sobre quien se atreviera a ponerse por delante. Sus compañeros de partido lo seguían en una explosión de júbilo sin precedentes en la historia de su bloque. Como caballeros andantes que acabaran de demostrar la virginidad de una doncella, desfilaron por la planta baja de Asamblea en dirección a la Sala de Prensa, donde dejaron sentada su honestidad sin mácula.
La sesión se había levantado en cuanto Domingo Paredes abandonó el recinto. Los del oficialismo, sin atinar qué hacer, decidieron permanecer en el hemiciclo. Y afuera, ruidosa y alborotada, la oposición festejaba su victoria moral en un ir y venir de figuras histriónicas ante las cámaras. Algunos del Prian exhibían una gigantografía de una hoja de registro de firmas de Alianza País; Lourdes Tibán desafiaba a Rafael Correa a encontrarse con ella en la Fiscalía; pasaban en grupo los del PSP gritando "¡Lucio presidente!", y algunos ya empezaban a hacer números, a convertir en cifras absolutas los porcentajes de Paredes. ¡750 mil firmas adulteradas! ¡Quién lo diría!







12/Agosto/2012 a las 03:47
Sr. Aguilar su animadversión al gobierno hace que usted "no se de cuenta" de lo que escribe "el asunto de las firmas trucadas en el CNE" tiene doble significado; 50.2% de firmas no válidas cuando hablaron del 17.6%, debería ser mas objetivo. Borra y va de nuevo pues no,los patidos políticos tienen que dar la cara y explicarle al país el porque de las irregularidades detectadas, una prensa que informe objetivamente y no periodiqueros, los ciudadanos nos merecemos mayor respeto.
12/Agosto/2012 a las 07:53
NO CREO EXISTA JABÓN PARA SEMEJANTE ENVARRE, EL JEFE ESTA MOLESTO Y DON DOMINGO DEBERÁ HACER MÉRITOS SUFICIENTES PARA SEGUIR EN EL CARGO CASO CONTRARIO VENDRÁ OTRO REVOLUCIONARIO QUYE LUSTIFICAR 750.000 FIRMAS ADULTERADAS,DON DOMINGO HECHÓ LA CULPA A TODOS, MENOS A EL Y SU PARTIDO.
12/Agosto/2012 a las 07:54
Cuando Roberto Aguilar se burla de Guillermo Lasso, los correístas engordan. Cuando las costuras que muestra son las de Correa, empiezan los abucheos.
Un final adecuado a este relajo sería un par de rounds de ultimate fighting entre Correa, Bucaram y Lucio, juntos en el cuadrilátero. Se permitirían golpes bajos y alusiones a las mamitas.
Ahí que se den entre ellos. El juez árbitro podría ser Paredes, el comité de apelaciones el Pazmiño de la cervecera, y el fiscal podría mirar a otro lado
12/Agosto/2012 a las 08:07
Miguel, no tapemos el sol con un dedo, los numeros no mienten, AP es el partido que mas firmas falsas tiene, claro que tras de todo estan ustedes (AP) para convertirse en el unico partido politico e implementar la politica del pensamientos unico, nosotros los ciudadanos libres exigimos que existan elecciones libres donde se manifiesten todas las tendencias
12/Agosto/2012 a las 08:40
Para argumentar, el gobiernismo debería empezar por aceptar lo real:
1) El elevado número de firmas fraudulentas de apoyo en varios partidos, comienza por el de gobierno: 750.000 ¿Sí o no?
2) Los funcionarios del CNE fueron puestos por Correa ¿Sí o no?
3) El CNE no hizo el control prolijo de las firmas ¿Sí o no?
4) Si el CNE responde a Correa que lo controla todo ¿en quién recae la responsabilidad final? ¿Acaso no en Correa?
Atacar y desautorizar es la única defensa mañosa que les que queda!
12/Agosto/2012 a las 09:46
NO CABE LA MENOR DUDA DE QUE ESTE GOBIERNO ES TAN CORRUPTO Y PERVERSO DE DONDE SE LOS MIRE Y TOPE SEGUIRÁ SALIENDO PUS .
12/Agosto/2012 a las 14:24
Asi es Freddy y Oswaldo. A pesar de no dar mi voto por Correa si llegue a pensar, ingenuamente, que nos deparaban mejores condiciones que con los gobiernos anteriores. Se rodeo de gente valiosa (cosa que ahora estoy dudando), lo que daba alguna esperanza. Pero esa misma gente ahora no es mas que reflejo de servilismo, temor, incapacidad y falta de independencia. Que hubiera pasado si el petroleo no estuviera al precio actual? Algunas obras buenas se opacan con tanta corrupcion.
12/Agosto/2012 a las 17:31
Hoy no han habido borregos tarifados a defender al ungido
13/Agosto/2012 a las 01:10
Las bases de este excelente artículo de opinión son reales y de hecho vividos, por ende, son innegables. La verdad no pide fuerzas y es una de las tantas verdades que empiezan a conocerse - aún escapándose. ¿No es cierto que Correa dijo que China nos ponía condiciones más duras que el FMI? ¡Por favor! Sigan ganando dinero en este gobierno, pero NUNCA pretendan escapar a la realidad de los hechos.
15/Agosto/2012 a las 06:23
Todos los que se pronuncian hoy, antes de recontar las firmas se están quitando la mascara antes de hora, todos deberíamos esperar el recontó, Roberto Aguilar se ha pronunciado ya, ha juzgado sin conocer toda la verdad yo prefiero esperar el reconteo.