Por Diego Araujo Sánchez
daraujo@hoy.com.ec
El mucho dulce empalaga. La popular sentencia no se debería aplicar a las elecciones. Sin embargo, es imposible ocultar encontrados sentimientos ciudadanos de cansancio, aburrimiento y hartazgo al participar en los comicios de ayer tras haber participado en cinco más durante los tres últimos años. En realidad, deberían generase sentimientos diametralmente diferentes: las elecciones son el mecanismo por antonomasia de participación democrática. Quizá la razón de fondo para que aparezcan esos sentimientos sea la experiencia de que, a pesar de acudir a las urnas tantas veces en un lapso tan corto, las instituciones de la democracia siguen en estado anémico, y que poco se ha avanzado en resolver los males crónicos del país.
¿O podemos decir que en estas elecciones los ciudadanos escogieron a sus candidatos con una mejor información o que estos fueron seleccionados por méritos y entre los mejores ciudadanos dentro de procesos democráticos en los partidos y movimientos políticos? ¿Hemos sido testigos de una participación equitativa en la campaña electoral? ¿O, por el contrario, hemos visto un descarado uso por parte del Gobierno de las cadenas nacionales, ruedas de prensa sabatinas y el aparato del poder en la campaña electoral? ¿Contamos con un Consejo Nacional Electoral independiente? ¿O ese organismo ha sido débil y complaciente con el presidente-candidato? ¿Confiamos en el organismo de justicia electoral? ¿Se ha fortalecido el régimen de partidos políticos? ¿O las nuevas fuerzas políticas repiten los mismos vicios de la "partidocracia"?
En definitiva, la democracia no mejora ipso facto porque los ciudadanos acudan un mayor número de veces a las urnas, sino porque la institución electoral es mejor y más confiable y porque se perciben los avances en el desarrollo de una cultura democrática y en el cumplimiento sin trampas de la Constitución y de las leyes.
Una parecida reflexión puede hacerse sobre las demás funciones del Estado, la calidad de las cortes tribunales de justicia, el control constitucional, la existencia de un Congreso que no solo cambie de nombre, sino que legisle y fiscalice, y la independencia de esos organismos en relación con el Ejecutivo.
El sistema político es más confiable si sirve con mayor eficiencia para resolver las necesidades sociales: ese sistema pierde credibilidad si el país cuenta con menos fuentes de trabajo, crece la pobreza, no mejoran los servicios de salud ni la calidad de la educación, se despilfarran los recursos públicos, se repiten escándalos de corrupción y sus responsables quedan en la impunidad
El país conoce ya los resultados de las elecciones de ayer. Los dignatarios elegidos empiezan bajo un sistema de normas constitucionales recién estrenadas. Ha terminado una etapa de sucesivas elecciones y confrontación política exacerbada por un presidente con evidentes ansias de concentrar el poder. El día después de los comicios generales es tiempo de dejar atrás la continua campaña electoral y trabajar por mejorar las instituciones y demostrar que son eficientes para afrontar los problemas del país agravados por la fuerte crisis económica.
Hora GMT: 27/Abril/2009 - 05:11

27/Abril/2009 a las 08:27
MI CONSUELO , LUEGO DE TANTAS ELECCIONES , ES QUE TODO TIENE SU FINAL. NADIE ES ETERNO, POR LO TANTO , LA GENTE SE CANSARA DE CORREA , LO MISMO QUE CONSIDERO NO SERA MUY LEJANO ANTE SUS DESCAROS , GROTEZCOS , IMPERTINENTES DISCURSOS Y ACCIONES DE ABUSO DE PODER , ASI COMO POR LA " CAMPANA " QUE DICE SEGUIRA CONTRA LA OPOSICION Y PRENSA " CORRUPTA "...PARECE QUE EL NUNCA HA LEIDO LO QUE DIJO EL SABIO EURIPIDES : LA PRIMERA VIRTUD DE HOMBRE DE ESTADO ES EL BUEN SENTIDO. CUALQUIERA ES BUENO PARA GOBERNAR SI POSEE LA PRUDENCIA ; AL IGUAL , HA OLVIDADO QUE LA VIRTUD ES EL JUSTO MEDIO ENTRE DOS EXTREMOS.
27/Abril/2009 a las 13:07
Pero como nos vamos a cansar de derrotar a la derecha cada vez que hay elecciones, y no nos explicamos como los guayaquileños siguen creyendo a esos líderes de Guayabera, que han hecho muy poco para que la vida de la mayoría de sus habitantes sea digna y humana, basta visitar los suburbios, Mapasingue, Prosperina y los guasmos para constatar la falta de servicios de la primera urbe del país, pero si quieren que se los siga maltratando, créanle nomás a ese señor que les pone en los ojos un malecón y unos cuántos puentes a desnivel y les llena la retina con lo maravillosos que son los barrios aniñados, pero si eso quieren qué podemos hacer si solo les interesa Bashelona y J. J.. No hay cultura y a los vivos no les interesa que la tengan y peor educación liberadora.
27/Abril/2009 a las 13:53
La mentalidad regionalista, la cual este gobierno se ha encargado de exacerbar es la que impide el avance de nuestro querido pais, espero que este panorama cambie porque de otra forma no habra forma de entregarle un mejor pais a nuestros hijos, aunque por las palabras de Diego Villacres de Quito, parece que pasaran varias generaciones para esto. El asunto no es de ideologias sino de bienestar para todos.
27/Abril/2009 a las 15:53
Ya cansa que dia a dia los editorialistas de Hoy esten dando palo porque bogas y palo porque no bogas. Gano el pueblo que si ve un cambio en la actitud y politicas de este gobierno, y lo seguira apoyando mientras gobierne para el soberano. Como decia Victor Jara, "...y si usted no esta de acuerdo es cuestion de usted nomas, la cosa va pa'delante y no piensa recular..."
27/Abril/2009 a las 17:27
Invito a este Sr. Villacres a que visite nuestra ciudad y recorra los barrios como mapasingue y los suburbios. De que cultura habla ud. Sr. Villacres cuando sus comentarios son regionalistas y ofensivos a los habitantes de la ciudad de guayaquil. Que pecado tiene el usar guayaberas? Sr. Villacres le invito a que la proxima vez que emita un comentario sea un poco mas meditado. Lamento mucho la pobreza de su escritura.
27/Abril/2009 a las 18:35
Qué regionalista y disociador es el sr. Villacrés, la guayabera es una manifestación cultural que se utiliza en la costa y el caribe de américa. Es una prenda que denota cultura, posición socialy deucación. Si a usted no le agradan, es su opinión y es respetable, también a varios no nos agrada la quena, charango y el bombo, mas no por ello vamos a menospreciar esta labor musical. A varios tampoco nos gustan las camisitas del presidente y esto no es digno de crítica, hay puntos más importantes en qué fijarse.
En su opinión manifiesta su regionalismo y pobreza de criterio, aparte de ser un comentario fatuo y sin ningún aporte. Además de su evidente falta de respeto y tolerancia a las personas que somos diferentes a usted y tenemos una educación, diferente a la suya.
Por otro lado, el triunfo de Nebot sí es triunfo. Su triunfalista presidente, está que no se cambia por nadie, y ha bajado 10, 1 puntos desde las elecciones pasadas. Triunfo sí, triunfalista también, convencidos todos jamás. y gústele o no la oposición crece. Esperemos que Correa y sus coidearios trabajen por el bien del país.