Por Francisco Rosales Ramos
rosales@hoy.com.ec
'América Latina: la educación al borde del colapso". Es la portada de Newsweek en español del 20 de diciembre de 2009. El análisis señala que ningún país de América Latina está logrando avances significativos en la calidad de la educación, especialmente si se compara con los países de la OCDE. La insuficiencia de los presupuestos, el sindicalismo de los maestros y el insuficiente énfasis en el acceso a las tecnologías actuales se anotan como las razones principales para el fenómeno. Sorprende que problemas de esta índole afecten también al Brasil, México, la Argentina, el Uruguay y Chile. El gasto por alumno en América Latina es cinco veces inferior al de los países desarrollados. La China, que tiene un gasto similar por alumno, obtiene mejores resultados de rendimiento.
Vale recordar que el formidable salto de Singapur, convertido ahora en país del primer mundo, tuvo como motor la calidad de la educación a fin de formar ciudadanos con capacidades competitivas frente a las necesidades del mundo moderno. Su líder histórico, Lee Kuan Yew, se dio cuenta que el desarrollo de Singapur era imposible si no contaba con jóvenes bien formados, con altos conocimientos de matemáticas y que hablen fluidamente el inglés. Y por ahí empezó su revolución.
Es satisfactorio reconocer que el Gobierno de Correa ha dado alta prioridad a la educación, asignando cifras récord para atender sus necesidades: mejorar la remuneración de los profesores y reconstruir las instalaciones de escuelas y colegios, en varios casos en estado catastrófico. Sin embargo, la sola asignación de los recursos no significa un mejoramiento de la calidad de la educación ni solución de los problemas que más le afecta. Puede ser un buen comienzo e inclusive un paso necesario, pero el gasto per se no asegura resultados. Recuérdese también que el ministro Vallejo lleva alrededor de cinco años en su cargo, que se trata de un educador de élite con amplia experiencia y que por tanto ya es hora de resultados tangibles y evidentes. La tempestuosa relación con la UNE y el violento partido político que la controla, el MPD, no ha podido hasta ahora transformarse en un ambiente de cooperación, que es indispensable para lograr resultados positivos. Vale recordar que la Asamblea de Montecristi resolvió incorporar como norma inamovible de la constitución la gratuidad de la enseñanza pública, incluyendo la universitaria. Más responsable y serio habría sido asegurar becas universitarias para que ningún ciudadano con calificaciones intelectuales y educativas suficientes se quede sin acceso a la universidad por razones económicas. Es un uso más eficiente de los recursos públicos pero con menos atractivo populista.
La capacidad de convocatoria del presidente Correa y su facilidad de comunicación podrían ser los factores sustanciales en los cambios que requiere la educación, si para ese propósito abandonara la confrontación y la permanente descalificación a quienes no concuerdan con su pensamiento.
Hora GMT: 04/Enero/2010 - 05:08
