Claudio Mena Villamar
cmena@hoy.com.ec
El dedo que se situó en la llaga ha sido el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de las universidades (Conea), entidad que tiene corto tiempo de acción, pero que ha venido a ocupar un espacio necesarísimo para el control de calidad de un excesivo número de universidades, algunas con "extensiones", varias de ellas creadas por el simple móvil del lucro.
La llaga que el Conea ha descubierto ha sido que 26 universidades o centros de educación superior han obtenido mala nota luego de su inspección y del análisis efectuado a cada una de ellas sobre diversos aspectos, como su planta docente, el tiempo de dedicación a la enseñanza, el desarrollo de la investigación, la gestión administrativa y otros parámetros medidores de la calidad de la educación impartida.
Antes de las conclusiones efectuadas por el Conea, la opinión general relativa al tema universitario ha sido la de asombro al advertir en el campo de la educación superior un crecimiento acelerado e inusual de universidades, centros tecnológicos, de especialidades, extensiones universitarias y de supuestas carreras universitarias, como una Ingeniería de Cosmetología.
En el pasado reciente, el caso de la Universidad Cooperativa de Colombia fue ya el primer aviso que, repitiendo lo de Shakespeare, significaba que algo estaba podrido en Dinamarca, o sea, en nuestro paisito. La investigación del Conea ha ratificado aquella impresión sobre la debilidad de la enseñanza impartida por determinados centros, lo cual, como era previsible, ha generado reacciones de algunos rectores que han recibido un fuerte remezón con el informe.
Naturalmente, es necesario admitir, como lo hace el Conea, que no todos los centros a los que se les ha encendido la luz roja se encuentran en situación similar. En efecto, se han creado cinco categorías (de la A a la E). Las clasificadas en categoría E, el Conea expresa que se refiere en general a los centros creados en los últimos doce años, en los que existe precariedad en su infraestructura, ubicación en oficinas o departamentos, carencia de espacios de lectura, etc.
Es evidente que existe una honda preocupación por parte de los alumnos a quienes afecta la medida de depuración universitaria, pero era inevitable. La solución deberá venir de las propias autoridades universitarias y de la colaboración que pueda ofrecer el mismo Conea o el Consejo Nacional de Educación Superior (Conesup).
Por último, de acuerdo con una visión global de la situación universitaria en nuestro país, debe tomarse en cuenta que en el mundo globalizado en el que vivimos, la calidad de la educación universitaria impartida en nuestros países atrasados, debe tomar en cuenta el problema que se plantea en casos de equivalencia o de convalidación de estudios que para numerosas personas tiene importancia vital. Hay que tomar en cuenta que existe una evolución en el movimiento de los estudiantes hacia el extranjero y a la inversa. Su situación en gran parte dependerá del nivel de la educación que han recibido.
Hora GMT: 20/Noviembre/2009 - 05:11
















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20/Noviembre/2009 a las 09:38
..todos sabemos que hay universidades de pacotilla, que reparten titulos como mote en fiesta...lamentablemente en el informe del correa, perdon, conea...NI SON TODAS LAS QUE ESTAN, NI ESTAN TODAS LAS QUE SON.... se d algunas que parecen un feudo familiar,que tristeza, y no aparecen en el informe, otras que su unico pecado es que sus rectores se hab pronunciado en contra de la tirania, estan marchando , tambien hay otras que fueron creadas por ex-diputados que ahora son eternos rectores y manejan presupuestos superiores a una ciudad...y la calidad dela educacion es poco menos que mediocre...
20/Noviembre/2009 a las 10:44
Lo que dice el doctor Mena sería correcto si es que el instrumento de evaluación que aplicó el CONEA fuera impecable, técnico, sin intereses políticos de pormedio; además, un instrumento de evaluación que se aplica por primera vez en el país tiene el riesgo de cometer muchas injusticias y presentar un escenario distorsionado de la realidad de la universidad ecuatoriana. La Universidad Central, centenaria y todo, fracasó en dos ocasiones en su proceso de acreditación ante el CONEA. Esa fue la principal bandera de lucha del doctor Samaniego contra el ingeniero Olalla, esa evaluación evidenciaba el deterioro académico y administrativo en que había caido la UC en 20 años de gestión. De la noche a la mañana; la UC aparece en la categoría A, como ejemplo para las otras universidades. Con eso, el gobierno les calmó y ahora no hacen muchas olas. Incluso, el doctor Samaniego es uno de los principales partidarios de la eliminación de las 26 universidades. Se pueden da rotros ejemplos.
20/Noviembre/2009 a las 18:08
No hay que olvidar que si las de categoría E son malas, las de categor´las D y C son "no tan malas". Es decir que cabe reclasificarlas como institutos post-bachillerato y cambiar los títulos que conceden.