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El debilitamiento de las FARC es un hecho que se evidencia con 'golpes'

Publicado el 25/Mayo/2008 | 11:11

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Analistas recalcan que la forma cómo murió el líder guerrillero Iván Ríos, entregado por su escolta, fue un golpe moral

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están pasando por un mal momento en términos militares y políticos.

Primero fue la muerte de dos importantes miembros de su secretariado -"Raúl Reyes" e "Iván Ríos"- y ahora la rendición de Elda Nellys Mosquera, alias "Karina", una temida guerrillera que asolaba el occidente de Colombia.

Esas tres bajas -de las más importantes- se deben a la mayor presión de las Fuerzas Militares sobre las FARC y también a la pérdida de apoyo social de esa guerrilla en sus tradicionales áreas de influencia. Además, el Gobierno reporta que entre agosto de 2002 y abril de 2008 se desmovilizaron 9 378 guerrilleros de las FARC, a cambio de beneficios económicos y jurídicos.

En ese contexto, el presidente Álvaro Uribe no pierde la ocasión para pedirles a las Fuerzas Militares que sigan persiguiendo a otros cabecillas de las FARC, como "Alfonso Cano", Jorge Briceño ("El Mono Jojoy") e, incluso, a "Manuel Marulanda", el máximo jefe de esa guerrilla.

Recientemente, el comandante de las Fuerzas Militares, general Fredy Padilla de León, informó que tres hombres de la guardia personal del "Mono Jojoy" habrían sido asesinados, cuando se descubrió que planeaban entregar a su jefe para cobrar una recompensa.

Por ahora, los llamados presidenciales han dado resultado en cuanto a "Karina", a quien Uribe le ofreció públicamente el pasado 2 de mayo que se entregara a las autoridades.

Desmoralización


Consultado por la cadena británica BBC, el ex consejero de Paz, Carlos Eduardo Jaramillo, afirmó que es evidente que la forma cómo murió "Iván Ríos" a manos de uno de sus hombres, que le cortó una mano y cobró una millonaria recompensa, "desmoralizó y desintegró" el frente 47 del que formaba parte "Karina".

Ese frente opera en los departamentos de Antioquia, Caldas y Chocó, en el occidente del país y a él se le atribuyen muchos secuestros, entre ellos el de Óscar Tulio Lizcano, el primer legislador que fue hecho cautivo por las FARC, a mediados de 2001.

Además de los llamados a que se rindiera, la presión militar contra "Karina" había subido en los últimos días. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, indicó que la guerrillera estaba "cansada" y por eso decidió entregarse.

"Solo estaba comiendo pan y agua", le explicó a la BBC desde Medellín Jaime Jaramillo Panesso, quien ha sido asesor de paz en esa región.

Aguerrida y sanguinaria


Para Jaramillo Panesso, "Karina" era una mujer "muy aguerrida y sanguinaria" y eso le permitió escalar posiciones en las FARC.

Según él, la entrega de "Karina" obedece a tres razones. Primero, a que "las montañas ya no son la gran ventaja estratégica de las FARC". Segundo, "a la mejora de la inteligencia". Y, tercero, a que "han perdido apoyo logístico entre la población civil".

Carlos Jaramillo, experto del tema, señala que "es indudable que las FARC están siendo golpeadas y están pasando por un trago amargo".

"Karina" es hipermilitar


"Cuando conversé con Karina, pude darme cuenta de que es una mujer hipermilitarista. Más que poseer un contexto político, ella es una especie de ‘máquina de guerra", así la describe Martha Ruiz, editora de seguridad de la revista Semana, quien acababa de entrevistar en privado a la guerrillera desmovilizada.

"Viene de una familia pobre campesina que adquirió como forma de vida la guerrilla. Una mujer que duró muchos años (24) pertenciendo a las FARC, pero fue relegada en su movimiento; al mando de algún frente estuvo por un tiempo corto porque, según creo yo, ella tenía otras funciones y órdenes que debía cumplir, más que ser un mando", aclara.

"En los últimos años estaba incomunicada, aislada y, como ella mismo contó, ha sobrevivido a cuatro ataques del Ejército, sin embargo siempre fue un miembro que no tuvo capacidad de dirigir. Como política no funcionaba. Si había que matar a alguien, pues ella lo hacía y punto".

La periodista colombiana aclara que la deserción de la rebelde guerrillera se debe a la acción de su pareja, quien también era guerrillero.

"Esta operación se venía forjando desde hace cinco años, y fue su compañero sentimental (conocido con el alias de "Michín") quien la convenció de que se entregara. Al parecer, fuerzas de seguridad infiltradas planeraron la deserción por medio de su compañero, su hija aparece en escena en último momento, cuando la rebelde pide que haya garantías para su rendición".

Para Hugo García, editor del diario El Espectador, detrás de este debilitamiento está una campaña mediática.

"El Gobierno de Uribe ha montado una campaña para alentar la deserción, "¡Desmovilízate, tus hijos te esperan!", dice la campaña. Eso suena a diario en radio, se ve en televisión, en prensa, en los partidos de fútbol; es una estrategia de Uribe que le ha servido para desmovilizar a más de 10 mil guerrilleros de diferentes grupos, y ahora, con la entrega de "Karina", se ven resultados también de la presión militar", comenta García.

"Aunque se escucha por medios locales que las FARC están tratando de acomodarse y reacomodar sus cuadros, que la guerrilla no sentiría la entrega de ‘Karina’ y que sigue fuerte, yo sí diría que están debilitadas y fue un golpe de ánimo lo que pasó con ‘Iván Ríos’, que su propio hombre de confianza lo haya entregado y de qué manera", recalca.

Para Bertha García, catedrática universitaria ecuatoriana experta en temas militares, "los tiempos más activos de las FARC, digamos mediados de los años 90, ya quedaron atrás, y eso se evidencia con la gran cantidad de desmovilizados. Es evidente su debilitamiento y en algo tienen que ver las reformas importantes que han acelerado ese decaimiento, entre estas el sistema financiero y la presión internacional".

"La condena sobre el terrorismo ha venido desde el exterior y no de los países vecinos. En el caso del Ecuador, la falta de atención a una fuerza irregular cerca de nuestras fronteras es el producto de varios años de gobiernos de transición que no han puesto reglas claras en este aspecto y que ahora nos pasan factura", señala la experta.

"La llamada identidad revolucionaria se perdió hace mucho tiempo y esto también es un factor para la gran cantidad de deserciones", añade.

Un año clave


Sin duda, 2008 ha sido un año clave en lo que refiere a "golpes" a las FARC. Así lo evidencia Mónica Ospina, quien dirige la sección Orden Público del diario caleño El País.

Para ella "estos episodios desde inicio del año han sido clave en lo que se ha denominado la estrategia para debilitar a las FARC. Es un resultado de cinco años de Gobierno del presidente Uribe y su política de la seguridad democrática, que busca desmovilizar a grupos ilegales armados. Esa estrategia de atacar o lograr demovilizar constantemente a los llamados mandos medios, que luego formaría frentes en la guerrilla, ha funcionado".

"El reemplazo de un jefe guerrillero es complicado, toma mucho tiempo; para llegar a ser oficiales deben pasar unos 15 años de militancia armada", aclara Ospina.

Al ser consultada sobre un posible fin de las FARC, dice que "sería especular demasiado hablar de un tiempo final a la guerra en Colombia, tomando en cuenta que es una guerrilla que ha perdido la causa y que se ha dedicado al narcotráfico y al secuestro, así que no se sabe cuáles son sus intereses ahora. Por lo pronto un posible diálogo (entre el Gobierno y la guerrilla) está muy distante". (PR)

El futuro de las FARC: más allá de la rebelde "Karina"


Joaquín Hernández, editorialista de HOY

"La población deja de colaborar con las FARC ante el derrumbe del grupo"

El balance de la política de Seguridad Democrática del presidente Álvaro Uribe contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, FARC-EP, es francamente exitoso. La organización guerrillera pasa, como anotaba la revista Cambio de Colombia, en su último número, por uno de sus peores momentos.

No solo se trata de la muerte o prisión de importantes jefes guerrilleros como nunca se había dado antes: "Martín Caballero", "Martín Sombra", "Raúl Reyes", "Iván Ríos" y por último "Karina" que desertó espectacularmente para pedir la protección de la justicia colombiana. El éxito de la estrategia de Uribe se mide sobre todo en el aislamiento y falta de comunicación entre sí en que están cayendo los grupos guerrilleros, su incapacidad de proveerse de alimentos y de municiones, el hostigamiento bélico permanente al que están siendo sometidos por fuerzas militares colombianas y que ha provocado la muerte de uno de los jefes por mano de uno de sus más importantes subordinados como fue el caso de "Iván Ríos", y, la entrega de "Karina" a partir de una misma lectura de los acontecimientos: la incapacidad de salir del cerco tendido por fuerzas del estado colombiano.

Los dirigentes "farianos" ya no se sienten seguros desde la muerte de "Martín Caballero" y de "Raúl Reyes" para citar dos de los casos más sonados: sus comunicaciones son interceptadas y tienen que recurrir a los viejos sistemas para intercambiar información con los agravantes de tiempo y de precisión que les daban hasta hace poco los medios satelitales. Más aún, con la tecnología de detección de fuerzas militares no están seguros en ninguna parte. La población comienza a dejar de colaborarles ante el derrumbe de la poderosa organización, que no se ahorró ninguna crueldad al imponer sus métodos. Se vuelven así a repetir las condiciones que vivieron en el pasado muchos grupos guerrilleros de izquierda en América Latina que culminaron en su derrota.

¿Están sin embargo quebradas las FARC? Un grupo armado solo acepta la mesa de negociaciones cuando está claro que no obtendrá nada si persiste en su acción militar. Y este es uno de los puntos más difíciles tratándose de las FARC debido a su composición en frentes relativamente autónomos y ahora más incomunicados que nunca, con un secretario general que tiene enormes dificultades de reunirse pero sobre todo por la psicología campesina de sus militantes. La FARC no es un ejército regular. Sus dirigentes y su militancia han tenido poco contacto con el exterior y viven de la leyenda de la resistencia permanente. Sus patrones no son los de los habitantes de las ciudades ni su tiempo discurre en términos de períodos establecidos.

Lo más probable entonces es que las deserciones y las bajas sigan aumentando pero queden, como ha sucedido en la historia de Colombia, bandas dispersas que tendrán que ser destruidas sistemáticamente por el Estado. Un largo proceso.

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Hora GMT: 25/Mayo/2008 - 16:11

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