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El continente olvidado

Publicado el 09/Febrero/2010 | 00:09

Joaquín Hernández Alvarado


alandazu@hoy.com.ec

El continente olvidado: la lucha por el alma de América Latina, el libro del editor para el continente americano de la revista The Economist, Michael Reid, fue presentado la semana pasada por el propio autor en Cartagena, en el Hay Festival. El continente olvidado es América Latina. El período de estudio es de larga duración: de 1800 a 2006.

El libro es más oportuno que nunca cuando se realizan procesos democráticos en algunos países latinoamericanos, se cumplen 11 años del Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y se discute en Colombia sobre la conveniencia de una reelección del presidente Uribe en Colombia.

El nombre de continente olvidado pareciera dar la razón a todos los que han considerado, justa o injustamente esa es otra razón, que América Latina ha sido marginada del desarrollo capitalista de Occidente.

Ciertamente, el mundo latinoamericano de hoy responde como dice Reid a decisiones tomadas en el siglo XIX. Pero estas decisiones no obedecen, según el autor, a tres de las más conocidas teorías al respecto; la de la dependencia, la de la herencia del autoritarismo ibérico y la falta de una cultura legal.

La teoría de la dependencia ha cobrado fuerza en estos últimos años por el populismo y la demagogia de líderes al estilo Chávez que utilizan la pareja dependencia-dominación para justificar su autoritarismo y la negación de la democracia liberal que le permitió llegar al poder. Nada aparentemente más objetivo que explicar nuestro atraso y nuestra miseria por nuestra posición estructural de países sometidos a la explotación del capitalismo a escala internacional.

Nada más adecuado que utilizar la contraposición entre países desarrollados versus no desarrollados para explotar el enfrentamiento, legitimar la toma de todos los poderes del Estado y la negación de libertades, la ceguera obligada en fin ante la corrupción y las falencias del propio Gobierno. Y, encima, para declararse líder, por eterna memoria, de un presunto cambio revolucionario que niega toda capacidad de crítica y de disentimiento a las políticas del Caudillo.

Reid anota que la teoría de la dependencia tiene entre otros problemas explicar el desarrollo del Asia. Y que, en lo político, hay que "deconstruir" el concepto de imperio actualmente. Pese a ello, no puede negarse que existe en América Latina una tradición democrática y constitucionalista que ya es realidad en muchos países. Se vio en Chile a comienzos de año. Se comprobó el pasado domingo en Costa Rica. Y seguramente sucederá lo mismo en el Perú y en el Brasil.

Para Reid, lo que se necesita entre nosotros son instituciones sólidas y no hombres fuertes. Por ello, puede no sentirse obligado, sin desconocer los logros del presidente Uribe de Colombia durante sus dos períodos, a suscribir la tesis de su reelección. "Los frenos y contrapesos del país, diseñados por un solo término presidencial, se arriesgan a ser severamente debilitados en el caso de una reelección". La madurez de un país no requiere caudillos de tarima ni vendedores de ilusiones. Demócratas sinceros nada más.

Hora GMT: 09/Febrero/2010 - 05:09

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