El consumo de alcohol en el Ecuador presenta un incremento alarmante. Según la Dirección Nacional de Salud Mental, del Ministerio de Salud Pública (MSP), en 2000 el consumo de alcohol era del 21,4%; en 2001 bajó levemente al 20,6%, pero en 2003 subió al 23,9% y en 2006 llegó al 23,5%.
A nivel de regiones, la Amazonía representa el 36% de los casos, la Sierra el 33,5%, la Costa es el 13,7% y la región insular es cercana al 0%.
Las provincias con mayor número de casos de alcoholismo son Pichincha (619), Manabí (367), Azuay (343), Guayas (303), Imbabura (295), Loja (295), Chimborazo (202), Cañar (169), El Oro (156) y Morona (101).
En cambio, las de menor incidencia son Tungurahua (67), Zamora Chinchipe (57), Los Ríos (53), Sucumbíos (33), Napo (32), Esmeralda (28), Cotopaxi (17), Carchi (5), Bolívar (2), Galápagos (1) y Orellana (1).
Esta situación ha comenzado a preocupar a las instituciones internacionales. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó esta semana un informe en la 60.ª Asamblea Mundial de la Salud, en Ginebra.
El documento destaca que al menos 2,3 millones de personas mueren cada año en todo el mundo por causas relacionadas con el consumo de alcohol. Esta cifra representa el 3,7% de la mortalidad mundial.
Además, la OMS señala al vicio como el quinto factor de muerte prematura y de discapacidad en todo el mundo, y provoca el 4,4% de la carga mundial de morbilidad (enfermedad).
Además, su consumo estuvo relacionado con el 6,1% de las muertes de hombres ocurridas en todo el mundo en 2002, un porcentaje que entre las mujeres fue del 1,1%.
Ello supone una media para ambos sexos del 3,7%, aunque si se observan solo las defunciones de los menores de 60 años, las muertes atribuibles a ese factor de riesgo se elevan al 5% (7,5% entre hombres y 1,7% entre mujeres). (GCA-EFE)
Más datos sobre el documento de la OMS
Entre las mujeres, donde más mueren por causas relacionadas con el alcohol es en Europa y América (1,7% en ambos casos), seguidos del Pacífico Occidental (1,5%), África (1%), Asia Sudoriental (0,4%) y el Mediterráneo Oriental (0,2%).
En general, el consumo nocivo de alcohol es el tercer factor más importante de la carga de morbilidad en los países desarrollados y el primero entre los hombres en los países en desarrollo con tasas de mortalidad bajas.
Por tipos de patologías, el efecto nocivo del alcohol guarda una especial relación con los trastornos neuropsiquiátricos (entre ellos el alcoholismo), que acaparan el 34,3% de las enfermedades y muertes ligadas a ese hábito. Le siguen los traumatismos involuntarios como consecuencia, por ejemplo, de accidentes de tráfico, quemaduras, ahogamientos y caídas (25,5%) y los intencionados, como el suicidio (11%), cirrosis hepática (10,2%), enfermedades cardiovasculares (9,8%) y cáncer (9%).
Si se consideran solo las muertes, las tres categorías principales son traumatismos involuntarios (25%), enfermedades cardiovasculares (22%) y cáncer (20%). (EFE)
Las conclusiones de la Investigación
"Aunque existen indicios de que el consumo moderado de alcohol podría reducir la mortalidad y morbilidad relacionadas con algunas pocas enfermedades y en determinados grupos de edad, es difícil establecer un umbral para el consumo nocivo de alcohol", reconoce la OMS en su informe.
Además, defiende que en muchas enfermedades, entre ellas el cáncer de mama, el riesgo aumenta en función de la cantidad de alcohol consumido, al tiempo que "la acumulación de indicios sugiere una relación entre el consumo y enfermedades infecciosas tales como el sida y la tuberculosis, aunque esa relación aún debe demostrarse y cuantificarse".
La OMS calcula que en 2002 el coste conjunto del consumo nocivo de alcohol podría ascender hasta 665.000 millones de dólares, lo que supondría el 2 por ciento de interior bruto mundial.
Sin embargo, el desglose más conservador de la organización refleja que al menos 50.000 millones se corresponderían con gastos derivados de enfermedades, 55.000 por mortalidad prematura, 30.000 por conducción bajo sus efectos, 30.000 por absentismo, 80.000 por desempleo, 30.000 por gastos del sistema judicial y 15.000 por daños a la propiedad ajena.
Entre otras consecuencias sociales que cita la OMS figuran la ebriedad en público, el maltrato infantil y la violencia juvenil o de pareja y la OMS alerta de que cada
vez más la producción y comercio de alcohol están influidas por la globalización, lo que supone nuevos retos para combatir el problema. (EFE)
Ciudad Quito





