Procesión: 500 mil fieles
La Procesión del Cristo del Consuelo en Guayaquil, en su quincuagésima edición, convocó otra vez a miles de devotos que formaron una marea humana entre las 17 cuadras que unen la iglesia del Suburbio, en las calles Lizardo García y la A, y la iglesia Espíritu Santo, entre las avenidas Azuay y L. Plaza.
La procesión que nació en 1960 se inició a las 07:00 en medio de oraciones y apretujones de gente que quería avanzar junto a la imagen del Cristo del Consuelo, celosamente protegida por un grueso cordón policial.
"¡Milagro!", gritaron al unísono los fieles arremolinados frente a un discapacitado que logró caminar tras confesar su fe ante la imagen de Cristo. Como esa, muchas expresiones de fe se escucharon por el recorrido.
Velas encendidas, estampitas de Jesús y ramos acompañaban a los penitentes. Su marcha era lenta y el susurro, creciente. Elizabeth de García (51 años) caminaba descalza por el asfalto ardiente en recordación de un milagro. "Él vale esto y mucho más; aquí no hay dolor porque él me lleva con gusto y me trae con gusto", acotó sin mencionar el favor recibido.
A ratos, la fuerza de voz de los feligreses -sumergidos en sus oraciones- apagaba el ruido de los vendedores ambulantes.
Mery Moreira (63 años) no se inmutaba de la cera caliente que se escurría entre sus manos: "Es el más grande sanador", repetía para apostillar su fe en Jesús.
A las 10:00, unas 500 mil personas cubrían el recorrido y un intenso sol, sus rostros... A esa hora, la imagen de Cristo dobló la calle Azuay, para enfilar su último trayecto. Allí, Jacinto Vélez (48 años) torció la esquina con esfuerzo. La multitud no le estorbó para agradecer a Dios. Al final, para reiterar su fidelidad al Cristo del Consuelo, desde que la polio lo condenó a una silla, gritó a todo pulmón: "¡Que viva Cristo!". (MV)
Hora GMT: 11/Abril/2009 - 05:13
