La construcción de una sociedad inclusiva e igualitaria no se puede basar solo en consideraciones étnicas
Por José Valencia
jvalencia@hoy.com.ec
El Centro de Investigaciones sobre Desigualdad, Seguridad Humana y Etnicidad de la Universidad de Oxford ha difundido este mes un estudio comparado sobre la acción política y la desigualdad social en Bolivia, Guatemala y el Perú y sobre el papel que juega en esos casos el factor étnico. Algunas constataciones del estudio no son nuevas: hay una clara vinculación entre exclusión social y política y etnicidad; la marginación económica se incrementa cuando confluyen un color de piel oscuro y la condición de mujer; las tensiones políticas emergen, aunque con un distinto grado de violencia, cuando interactúan desigualdad y discriminación.
Hay otras conclusiones que sin duda se desprenden del estudio, si bien este no las ubica de manera explícita. En primer término y aunque parezca obvio, es importante tener presente que en tres países que tienen análogas situaciones en lo tocante a la etnicidad, ni las realidades del presente ni las proyecciones futuras son iguales.
Por otra parte, los enfoques de acción política para modificar las realidades de exclusión no se manifiestan de la misma forma, pues la historia y la configuración social de cada país excluyen ciertas experiencias que en otro funcionan. Finalmente, la construcción de una sociedad inclusiva e igualitaria no se puede basar solo en consideraciones étnicas, puesto que a más de lo étnico hay otras causas que determinan la exclusión y la postergación.
Lo que queda muy claro es que sin solucionar activamente la problemática que analiza el estudio o intentar resolverla con métodos que impongan agendas particulares, se llega solamente al caos general, del que finalmente nadie saca ventaja. Ha recordado Jabulani Shikhakhane este fenómeno a propósito de otro estudio del mismo Centro de Oxford. En este, al analizar la situación de Nigeria, se constata que las inflexibles demandas de nacionalidades étnicas, la confrontación permanente con y para captar el Estado, el énfasis en agendas que no miran el amplio panorama social, y la acción de líderes deshonestos que buscan sacar tajada en cada momento solo desemboca en la inestabilidad, el crónico subdesarrollo y la violencia. Nigeria, uno de los países africanos más ricos en recursos naturales y diversidad cultural y étnica, acaba de pasar por la absurda y sangrienta experiencia de enterrar a 500 personas que tuvieron la mala suerte de orar al Dios equivocado.
Shikhakhane recuerda cuán recurrente son hoy en África las tensiones étnicas y cómo trascienden las fronteras y se convierten en cuestiones regionales, incluso con repercusión internacional. La lista es amplia Kenia, Nigeria, Liberia, Níger, Etiopía, Chad, Sudán
Frente a ello, contrasta el legado de Julius Nyerere, el ex presidente de Tanzania, que aunque no tuvo suerte en consolidar su propia versión de socialismo a la africana la economía del país encalló y Tanzania continúa siendo uno de los países menos desarrollados (LCD) del mundo-, sí consolidó un ambiente de convivencia entre más de cien nacionalidades que ha conducido a una estabilidad social desconocida para otras partes del continente. Esta fue una expresa meta de Nyerere, quien al final de sus días declaraba que la armonía interétnica de su país era su mayor logro y orgullo político.
Hora GMT: 18/Marzo/2010 - 05:06
