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El club de Tobi

Publicado el 18/Octubre/2009 | 00:11

Por Pepe Laso R.


joselaso@hoy.com.ec

Hoy, se me ha dado por recordar. Fue un hombre notable y uno de los grandes especialistas en literaturas clásica, griega y latina y uno de los mejores traductores al español de la La eneida de Virgilio, de Horacio y de los trágicos griegos. La más grande biblioteca de asuntos ecuatorianos lleva su nombre, porque Espinosa Pólit la fundó, recogiendo casi personalmente, hoja por hoja, todo lo que se refería a este país que había amado tanto. Era un hombre menudito y piadoso, pero imponía un inmenso respeto. Temíamos sus exámenes, sobre todo cuando nos mandaba a traducir un coro de Edipo Rey o de Antígona, por las dificultades del lenguaje poético. Entonces, había que ir a consultarle, e iba explicando los misteriosos caminos de las palabras.

Un día, entré a su oficina mientras leía el periódico y, para sorpresa mía, dobló apresuradamente la última página, como un niño que tratara de esconder la golosina robada. Después, era ya un rumor común, que lo primero que leía en el periódico, todas las mañanas de esa vida tan importante, eran las tiras cómicas, que eran ventanas al mundo del entretenimiento y de los inocentes placeres furtivos. La tiras cómicas, que aparecían en todos los grandes periódicos del mundo, eran 'Benitín y Eneas', 'Tarzán', 'El llanero solitario', 'Periquita', 'Dick Tracy' y tal vez 'La pequeña Lulú'. A nadie le sorprende actualmente esta anécdota, porque en el mundo de hoy convivimos cotidianamente con miles de figuras animadas o de seres que viven en los límites de la realidad y la ficción y que son parte de esta cultura mediática que también es el lugar del encuentro de gran parte de esta humanidad pegajosa de la que formamos parte y cuyos dolores y alegrías, parecidas a las de las telenovelas, compartimos,

unos abierta y otros vergonzantemente, en las pantallas iluminadas.

En estas épocas de discusiones sobre la comunicación, las industrias mediáticas, los medios perversos, los periodistas mediocres, de exaltación que se pierde en la sofisticación, a veces, nominalista de la palabra cultura, acontecen ciertos rituales que se parecen más a esos ajusticiamientos públicos o autos de fe en que los reos mediáticos son obligados a confesar sus pecados antes de ir a la hoguera sabatina para, luego, en los coffe breaks, conversar, con los mismos Torquemadas que los han incinerado en las discusiones, de los goles del fútbol que se fallaron, de la última telenovela brasileña o de la 'Loba' de Shakira.

A veces, es bueno recordar, como alguien escribió, que en el momento del holocausto judío, ese país tenia la mayor cantidad de orquestas sinfónicas, de teatros, de óperas, de filósofos adictos al régimen.

Después de tantos años, me he puesto a pensar que quizá lo que volvió a Espinosa Pólit el gran humanista, juntamente con los miles de versos clásicos de la alta cultura que tradujo, fue su capacidad aunque fuera vergonzante de pertenecer clandestinamente al club del gordo Tobi, de la pequeña Lulú.

Hora GMT: 18/Octubre/2009 - 05:11

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Comentarios

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  1. 1 David Nicolalde desde - Quito

    Las historietas siempre nos trasladan a un mundo distinto, a una utopía impresa de la que a veces no quisieramos escaparnos jamás. Entre tanta letra es como una isla de esperanza, como la parte del periódico que se le concedió a los sueños. Ha sido un texto inspirador.

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