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El cliente busca garantías

Publicado el 07/Octubre/2009 | 00:13

Los certificados de calidad agropecuarios varían según las exigencias del país.

Las certificaciones de calidad son un aval que tienen los productos agrícolas para llegar a mercados exigentes.

Agencias como Biolatina BCS y Skal, de origen europeo, acreditan la calidad de varios alimentos.

Uno de los segmentos que mayor rigurosidad tiene, a la hora de ser comercializado, es el de los productos orgánicos. A criterio de varios expertos, la certificación orgánica es un mecanismo mediante el cual se verifica si un proceso de producción esta ajustado a ciertas normas que garanticen la autenticidad del alimento.

Cada agencia tiene sus propios estándares para calificar y los precios varían según la extensión de terreno y la certificación que se requiera. BCS, certificadora alemana, trabaja en proyectos orgánicos y tiene tarifas dependiendo el tipo de mercado al cual se tenga planeado llegar. La certificación nacional tiene un costo de $600, mientras que, un documento válido en países de la Unión Europea cuesta $1 000, si el terreno es pequeño.

Pablo Garofalo, oficial de proyectos de la Agencia Municipal de Desarrollo Económico Conquito, elabora proyectos certificadores con BCS para sus afiliados. Actualmente, en las ocho administraciones zonales de Quito existen 420 unidades productivas. De estas, 22 tienen el aval de la empresa extranjera y 27 están en proceso de conseguirlo.

“Los productos orgánicos calificados como tal son una garantía para el consumidor”, afirma Garofalo.

De igual forma, Susana Espín, representante de la Estación de Estudios Agropecuarios Santa Catalina, considera que estos procedimientos facilitan la exportación. El problema es que cada país cuenta con sus condiciones y por tanto, es difícil satisfacer a todos los mercados internacionales. Las acreditaciones se centran en el tipo de producto agrícola que se ofrece y como fue obtenido.

En Santa Catalina se cuenta con la certificación ISO 17 025 para sus laboratorios y está en estudio la acreditación requerida para llegar a Alemania con café. “La Ocratoxina A está prohibida entre los compradores germanos, por eso necesitamos que nuestros laboratorios estén calificados para poder controlar esta toxina entre los cafeteros ecuatorianos que desean exportar”, señala Espín.

En términos generales un producto que intente contar con los certificados de calidad orgánicos necesita tener un terreno manejado ecológicamente, un control biológico de plagas, integrar mayor biodiversidad dentro del sistema de cultivo, usar recursos locales en su producción, contar con sistemas eficaces para evitar riesgos de contaminación y tener líneas de control de calidad en la producción y cosecha.

Estos parámetros están ajustados a las directrices de control de calidad de la Federación Internacional de Movimientos Orgánicos (Ifoam). (JMF)

Hora GMT: 07/Octubre/2009 - 05:13

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