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El chantaje

Publicado el 22/Julio/2008 | 00:00

















No se puede entender de otra forma la disposición de la Asamblea Constituyente de que, en caso de que gane el "No" en el referendo al que se sujetará el proyecto de la nueva Constitución, deben volver a sus funciones los diputados cesados, incluidos los de los manteles que entraron al Congreso en un bus protegido por la Policía, entre gallos y medianoche. El desprestigio del Congreso, merecido o no, fue el blanco perfecto del Gobierno ¡de Alianza País, para impulsar la Asamblea Constituyente. El Tribunal Supremo Electoral, contando con el apoyo del Ejecutivo, destituyó a 57 diputados y puso en su lugar a los suplentes, que negociaron su entrada al Legislativo en una reunión en la hostería San José de Puembo, de la que salieron cubiertos con manteles cuando llegaron las cámaras de Teleamazonas.

Esos mismos diputados, funcionales al Gobierno en su camino a la instalación de la Asamblea Constituyente, después fueron denunciados por pedir puestos clave en entidades públicas a cambio de sus votos para aprobar una ley bancaria.

El desprestigio de ese Congreso ha sido el principal aliado en la campaña política del presidente Rafael Correa.

Y ahora la Asamblea quiere volver a ponerlo también como argumento para reclamar a los ecuatorianos el voto por el "Sí" en el referendo aprobatorio de la nueva Constitución Política.

Recurrir a un fantasma para buscar réditos políticos es deleznable, como reprochable fue el modo como se aprobaron los últimos 200 artículos de la nueva Carta Magna: de manera atropellada y con la intervención del secretario del buró político de Alianza País, Alexis Mera.

La Asamblea al recurrir a esa estratagema, el fantasma de que volverá la partidocracia en caso de que gane el "No", solo da a entender que no está convencida de su mismo proyecto. Da a entender que la nueva Constitución no es todo lo maravillosa que se dice es.

El principal proyecto político de este Gobierno no puede sostenerse en un fantasma. Los diputados que desprestigiaron al Congreso y que no estuvieron a la altura de las circunstancias simplemente no pueden volver a sus sillones.

Eso lo sabe el Gobierno. Por esa misma razón ese no puede convertirse en un argumento válido para pedir el voto por el "Sí" en el referendo. Si la nueva Constitución aprobada en Montecristi garantiza el cambio y una democracia plena, el Gobierno y Alianza País no necesitan fantasmas para lograr su aprobación.

Gane el "Sí" o el "No" en el referendo lo que urge es la convocatoria inmediata a elecciones para integrar el nuevo Congreso o la nueva Asamblea que deberá ajustar o corregir errores de tantos mandatos que han salido de Montecristi.

Ciudad Quito

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