|    Pico y placa Quito:  7-8    |  

El catecismo de la intolerancia

Publicado el 03/Octubre/2006 | 00:00

Nos hemos enterado el domingo que Carlos Vera se opone al matrimonio gay. Eso no tendría nada de raro si no fuera porque no solo se opone sino que, según dijo, está dispuesto a "no permitir" que nadie ose ponerlo sobre el tapete. Infló el pecho y dijo que debían andarse con cuidado los que pretendieran sugerir la posibilidad de legalizar el matrimonio de personas del mismo sexo en Ecuador. Mencionó después, como si con ello los inflamara, los nombres de dos diputados de la ID y uno de Pachakutik que han tenido la poca vergüenza de proponerlo.

Pachakutik y la ID subieron de inmediato varios puntos en mi escala de valores, no porque apoyase yo el matrimonio gay, contra el cual ciertamente no tengo ninguna objeción, sino porque precisamente han tenido el coraje de proponerlo a sabiendas de que gente como Carlos Vera y toda la plana mayor de la república febrescorderana, tan machista como un rancho de Tijuana, los iba a lanzar de inmediato a la hoguera mediática que administran.

Lo curioso es que la admonición de Vera ocurría en un programa en el que se discutía, y casi diríamos que se aupaba, nada menos que la posibilidad de convocar una asamblea constituyente de plenos poderes donde, se entiende, se pudiera debatir sobre todos los temas, incluyendo, como es natural, los temas tabú para ciertos sectores. La actitud del periodista era enteramente incompatible con la idea de la asamblea, que entraña el diálogo y la apertura, más aun si es propuesta, como parece serlo en este caso, por personas de pensamiento liberal. Yo sinceramente espero que León Roldós y Rafael Correa, que se cuentan entre los que la proponen y que admiten ser católicos practicantes, vayan a misa en una parroquia distinta a la que frecuenta Carlos Vera. En todo caso, Rafael Correa demostró ser más tolerante que el periodista de Ecuavisa cuando diferenció, hablando del aborto, sus convicciones personales de las decisiones que pudieran resultar de un debate democrático.
El incidente del domingo ha sido en todo caso providencial. Decía Javier Marías que hacía mal el papa de Roma en oponerse al matrimonio gay, pues en estos tiempos en los que ya casi nadie se quiere casar, que los gay quisieran hacerlo era una fortuna para la institución, más aun si se consideraba el creciente éxito social de esta minoría y su enorme influencia en la transformación de los hábitos urbanos. El matrimonio se podría poner de moda, como se ha puesto de moda en algunas ciudades de Europa la amabilidad, el refinamiento y la tolerancia. Es por eso sintomática la obcecación de Carlos Vera. Nos hizo ver así que a la república febrescorderana le queda más de un aliado en materia de moral y buenas costumbres. Y que programas como Cero Tolerancia -que se puede traducir con rigor semántico como "intolerancia"- darán la batalla.

Hora GMT: 03/Octubre/2006 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Manolo Sarmiento

Archivado en | Cultura 

Tags :



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad