Por Omar Ospina García
oospina@hoy.com.ec
El suboficial del Ejército de Colombia Pablo Emilio Moncayo, cuyo padre, para pedir a las FARC su liberación y al presidente Uribe no entorpecerla, emprendió una caminata de casi mil kilómetros desde su remoto y gélido pueblo de Sandoná, en el Departamento de Nariño, al sur del país, hasta la igualmente fría Bogotá, parecería estar a punto de ser puesto en libertad luego de 11 años de cautiverio. Parecería, digo, porque ya se avizoran negros nubarrones en el proceso de libertad.
El presidente Uribe, que al contrario de lo que sostiene Thalía Flores en su artículo de esta semana, viene haciendo la campaña más descarada y sucia por su reelección, solo que soterrada e hipócrita como suelen ser sus actuaciones, pues nadie puede acusarlo de ello porque todavía no "se decide" a ser candidato. Y como aún no lo es, puede ir de pueblo en pueblo enumerando los logros de su política de seguridad democrática: los dueños de fincas de descanso pueden visitarlas de nuevo, se puede viajar por las carreteras de Colombia y se puede hacer turismo interno. Otra cosa es que los desplazados por la guerrilla y por los paramilitares recuperen las tierras y fincas perdidas -fincas no de descanso sino de trabajo-, pues cuando eso se consigue quitándoselas a los paras y narcos que las arrebataron a los campesinos propietarios, es para repartirlas entre los amigos del Gobierno, que por cierto son también narcos y paramilitares en uso de buen retiro, o políticos amaestrados, sobornados o dóciles a las órdenes que emanan de la Casa de Nariño.
Pero quería decir que Uribe ha colgado una negra nube sobre la libertad del cabo Moncayo. Ha dicho que las FARC "nunca han debido secuestrarlo". Que es como decir "el Ejército nunca ha debido asesinar civiles y vestirlos de guerrilleros" o el Gobierno "nunca ha debido comprarle a Yidis el voto que permitió la primera reelección del presidente". Por supuesto que nada de eso ha debido suceder. Pero sucedió y ahora de lo que se trata es de corregirlo entregando a los secuestrados, y castigarlo juzgando a los militares comprometidos en crímenes contra la población civil y metiendo a la cárcel a todos los implicados en la compra de votos. No solo a la que lo vendió, condenada a cuatro años de cárcel, sino a quienes se lo compraron, que acaban de ser exonerados por el procurador de bolsillo recién nombrado por una mayoría de bolsillo en el Congreso. Pero, al contrario de lo que sucede con la guerrilla, que son efectivamente secuestradores, en estos delitos de Estado hay víctimas pero no hay victimarios y hay sobornados pero no hay sobornadores. Es curioso. Tan curioso como un lazo de una sola punta.
Uribe, con su frasecita nada ingeniosa pero sí perversa, está diciendo que no autoriza la entrega del soldado Moncayo a quienes las FARC quieren entregarlo, o sea a Piedad Córdova y al Grupo Ciudadanos por la paz, con el aval de los presidentes Correa y Chávez, porque eso le daría réditos políticos a la guerrilla y a los mandatarios vecinos, sin que él pueda usufructuar el éxito de la entrega. Es por eso que las acciones militares y paramilitares continuarán, estorbando el proceso. Y es por eso que el padre del cabo Moncayo hace bien en no ilusionarse en exceso y en no alegrarse antes de abrazar a su hijo en libertad. Con seminaristas hipócritas y rezanderos, nunca se sabe. Son más falsos que billete de tres
Hora GMT: 19/Abril/2009 - 05:08

19/Abril/2009 a las 06:48
Es decir que desde su punto de vista el que las farc libren un secuestrado ¿es un mérito?, ¿hacen un favor al mundo?
El secuestro señor Ospina: es una medida miserable en contra de un ser humano, es un delito de lesa humanidad, es un crimen. Liberar a un secuestrado no es un favor para nadie. Porque simplemente el secuestro no debería existir.
Las farc en su país matan a poblaciones enteras, asesinan selectivamente, secuestran, hacen del terrorismo su manera de existir y su bandera de lucha. A usted eso ¿le parece normal?, son, para usted, ¿acciones políticas? Si liberan a Moncayo no es porque tan buenos que son, quieren dejar de verse como terroristas y ser solo insurgentes, rebeldes, niños malos. No sea ingenuo y permisivo.
Uribe solo dijo una verdad, "nunca han debido secuestrarlo" es cierto o en su criterio ¿han debido secuestrarlo para que la izquierda asesina de las farc llegue al poder por las armas? ¿ese es el criterio que usted defiende? igual que correa. "ser amigo de las farc no es un delito". Por lo tanto se debe tolerar el secuestro, las masacres, los asesinatos, las bombas... todo eso es política. ¿La nueva del siglo XXI?
Vea pues. Dios les cría y ellos se juntan.
19/Abril/2009 a las 17:24
Ser amigo de Omar Ospina no es un delito.
19/Abril/2009 a las 20:39
¿acaso la franquicia de vocero de las FARC ya no es de Córdova y ahora es de Ospina? Que se aclaren entre ellos.
Ser amigo de Ospina no es un delito... a menos que María Paula lo redefina.
Por salud propia, es mejor evitar la indignación y reírnos de tanto disparate.