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El año sabático de cinco inglesas se trunca en las vías manabitas

Publicado el 20/Abril/2008 | 11:11

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Un grupo de 17 turistas ingleses decidieron emprender un viaje por Sudamérica, durante su año sabático. En el Ecuador tenían previsto permanecer unas 15 semanas

Sarah Howard, de 26 años, era la guía turística de Indira Swann, de 18 años; Lizzie Pincock; Emily Sandler y Rebecca Logie -las tres de 19 años-, quienes decidieron contratar un tour que las llevara a recorrer Sudamérica para pasar un año sabático.

Después de terminar sus estudios en el colegio, las cuatro chicas decidieron contactar a la agencia de viajes Ventureco, una promotora que desde 1991 ha motivado a los jóvenes ingleses a salir de su país para recorrer varios destinos turísticos, aprender otro idioma y a su vez hacer labor social.

Después de varios meses de planificación, las cinco chicas británicas decidieron que, antes de iniciar sus respectivas carreras universitarias, harían de su año sabático, un tiempo para aprender diferentes culturas y llevar en su memoria cientos de vivencias.

El 26 de marzo, las turistas se despidieron de sus familiares, quienes llegaron hasta el aeropuerto de Heathrow, en Londres, para desearles buenas augurios en los cuatro meses que estarían fuera de casa.

Con las ilusiones de trabajar por los demás, 17 chicos ingleses arribaron el 27 de marzo al aeropuerto Mariscal Sucre, en Quito. Ahí comenzaba una nueva etapa en sus vidas, dentro del programa llamado "Aventura Inca y Amazonas".

Alquilaron una habitación porque su permanencia en la capital solo sería de dos semanas, su principal objetivo: tomar unas pocas clases de español.

Como no conocían el idioma, muchas de ellas, como Indira Swann, admiraban el carisma de la gente y, siempre que las personas les hablaban, sonreían, aunque muchas veces no sabían lo que les estaban contando.

Para aprovechar el fin de semana, el grupo de jóvenes, sin perder el tiempo, decidió conocer el monumento a la Mitad del Mundo, en Quito.

El sábado 29 de marzo, llegaron hasta la línea equinoccial y se tomaron cientos de fotos, que más tarde las subieron a su Facebook (red de amigos en la web).

Como es costumbres de propios y extraños, no podía faltar la foto en la línea que divide al mundo, con un pie en cada hemisferio.

Ante el asombro del gran monumento y al saber que bajo sus pies se dividen los dos hemisferios, Lizzie Pincock no dudó en sentir la emoción de caminar sobre la línea que marca la latitud cero.

A su regreso a Quito, el grupo decidió recorrer los diferentes sitios turísticos de la ciudad, sobre todo el centro histórico. El Palacio de Carondelet no fue la excepción. Ahí realizaron el recorrido que hacen las guías turísticas de la casa de Gobierno.

Una de las fotografías que el grupo de chicos envió a sus familiares decía "El Palacio de Carondelet ya es de todos".

El jueves 2 de abril y el viernes 3, se dedicaron a conocer el norte del Ecuador.

El mercado de artesanías en Otavalo, en la provincia de Imbabura, fue su primera parada.

Rebecca Logie se fotografiaba junto a Nicole Cox, mientras ambas se probaban varios collares de mullos tejidos por mujeres y hombres otavaleños.

Los turistas no esperaron para empezar a comprar las artesanías que diariamente los indígenas exponen en sus ferias.

Rebecca Logie, Lizzie Pincock y Nicole Cox se mostraban, maravilladas de los colores y las texturas de las prendas expuestas, sobre todo de los pantalones.

Con sus compras en mano y sus nuevos pantalones, que mientras más colores tenían resultaban más atractivos, emprendieron nuevamente el viaje.

Esta vez hacia las renombradas lagunas del norte. La primera fue Cuicocha. Las fotos y los paseos en bote se convirtieron en las principales atracciones del grupo de jóvenes aventureros.

De regreso a Quito, no podía faltar la visita a otro de los lagos, el San Pablo, conocido por sus competencias de natación. Aunque el frío marcó la tarde de los jóvenes, las chompas y pantalones que adquirieron horas antes fueron de gran utilidad.

Ya para la noche, estaban de regreso en la capital, pues había que organizar un nuevo paseo. Esta vez, al centro del país.

Para algunos, el viaje resultó demoledor. Por ejemplo para Indira, quien se encontraba enferma; sin embargo, esto no truncó su llegada hasta uno de los volcanes activos más altos del Ecuador, el Cotopaxi.

Muchos de ellos se sintieron pequeños ante el coloso, que se presentaba ante los turistas con la majestuosidad que lo caracteriza.

El espectáculo de los paisajes durante el viaje dejó asombrados a varios de ellos, que no hicieron más que sacar fotos del volcán.

La nieve del Cotopaxi hasta sus faldas, el fuerte viento y la oscuridad no fueron un impedimento para que los ingleses emprendieran el ascenso al coloso.

La inglesa Nicole Cox debió hacer más paradas de las que hizo el resto del grupo, pues la altura le afectó; no obstante, pese a los contratiempos se unió al grupo para tomarse la foto oficial en el Cotopaxi.

Y mientras permanecieron ahí, las fotos no se hicieron esperar. Luego de su descenso del volcán, decidieron llegar hasta Latacunga, capital de la provincia de Cotopaxi.

Una de las que enviaron a sus familiares y colocaron en sus portales fue aquella en la que se encontraban a bordo de una camioneta alquilada, cuando se dirigían hasta Latacunga, algo que les llamó la atención, al igual que los paisajes y las formas de vida en el Ecuador.

Un bus interprovincial fue el medio de transporte que utilizaron para emprender el viaje de regreso a Quito.

Desde el marte 8 de abril se dedicaron a aprender un poco más del idioma español, antes de iniciar un nuevo viaje dentro del país.

Muchos de ellos decidieron hacer llamadas a sus familias o escribir varios e-mails.
Indira Swann, más conocida como "Indie", llamó a su hermana para contarle que se había perforado la nariz, mientras estaba en Quito.

"Indie", quien aprovechó también para escribir a sus progenitores, decidió contarles lo que había hecho en los recorridos y también agradecerles lo buenos padres que eran y por brindarle la oportunidad y la confianza para hacer ese recorrido por Sudamérica.

El último de los viajes


Después de arribar a la capital, varios de los ingleses llegaron hasta las oficinas de la cooperativa de buses Reina del Camino, en la terminal terrestre Cumandá, para comprar los boletos hacia Puerto López, en la provincia costera de Manabí.

El propio administrador de la cooperativa, Marcelo Larrea, las había atendido. Después de aclararles que el día sábado emprenderían el viaje en la mañana, los jóvenes turistas salieron a alistar sus maletas.

Eran cerca de las 07:00 del sábado 12 de abril, cuando los 17 ingleses salieron rumbo al terminal Cumandá para tomar su bus.

Ya a las 08:00, la unidad partió rumbo a Puerto López, con el grupo de turistas que nunca imaginó que ese sería su último viaje en el Ecuador y, para cinco de ellas, el último de sus vidas.

Después de salir de Quito, el bus hizo una parada en Santo Domingo para recoger más pasajeros y entrar a un paradero para que los viajeros puedan comer algo.

En el transcurso del camino, los viajeros ingleses empezaban a mentalizarse en que ahora iniciaba un período de voluntariado en Manabí.

Allí realizarían trabajos de ayuda en un pueblo de pescadores. Iniciarían la construcción de un dispensario médico y de una guardería para los niños del sector.

Su labor también comprendería el impartir clases, sobre todo a los más pequeños, de inglés y matemáticas.

El grupo tenía previsto permanecer 15 semanas en Ecuador y luego recorrer el Perú y Chile.

Sin embargo, mientras continuaba el viaje ya había caído la noche y muchos de ellos dormían.
Rebecca Logie, Sarah Howard, Lizzie Pincock, Indira Swann y Emily Sandler decidieron ir a la ventana en el lado izquierdo del autobús de Reina del Camino.

Cuando eran las 19:30, el vehículo circulaba a la altura de la comunidad de Sancán, faltando pocas horas para llegar a su destino.

De pronto, una volqueta que transportaba arena se estrelló contra el lado izquierdo del bus, cuando este transitaba por un puente.

Producto de la fuerte colisión, las cinco jóvenes británicas, que iban a ese lado, perdieron instantáneamente la vida.

Muchos de sus compañeros que sobrevivieron al trágico accidente creen que ellas no sintieron nada, por el mismo hecho de estar dormidas y porque el chofer conducía a alta velocidad.

Sin embargo, los 12 jóvenes no se habían dado cuenta aún de la magnitud del impacto, sino hasta cuando salieron del bus y pudieron observar a sus compañeras sin vida.

De inmediato, los sobrevivientes fueron llevados hasta un hospital en Manta y los cadáveres, al departamento de Medicina Legal en la misma ciudad.

La repatriación y el regreso de los heridos a sus casas


Al día siguiente de lo ocurrido, el Consulado Británico en Quito ya había empezado los trámites legales para poder repatriar los cuerpos de las cinco chicas.

Hasta tanto, en horas de la mañana del domingo 13 de abril, los heridos ya estaban rumbo al hospital Metropolitano en Quito.

El lunes 14 de abril, dos días después del accidente, un avión Hércules de las Fuerzas Armadas del Ecuador trasladó los féretros de las jóvenes fallecidas a la capital.

La funeraria Santa Marianita había elaborado unos ataudes especiales que soportaran el viaje hasta Inglaterra.

El miércoles por la noche, los heridos viajaron hasta su país a bordo de un vuelo de Iberia, mientras que los cinco féretros lo hicieron el jueves.

Este fin de semana se realizó el sepelio en sus respectivas ciudades en Inglaterra. (SDR)

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Hora GMT: 20/Abril/2008 - 16:11

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