Cada martes un tanquero de Biofactor identificado con el logo de la empresa y de la Dirección Metropolitana Ambiental realiza un recorrido para recolectar el aceite usado, que se genera en 900 locales o fuentes fijas desde las 08:00.
Biofactor inició sus recorridos con dos vehículos para todo la ciudad, ahora cuenta con cuatro tanqueros, dos que van al norte y los valles y dos al sur.
Una de las rutas de turno es la av. Real Audiencia y sus alrededores. Allí una de las empresas de las cuales se recolecta el lubricante es Construcciones Fopeca. De allí, uno de los trabajadores de Biofactor extrajo tres tanques de lubricantes. A cambio, el propietario de la empresa recibe un certificado por la entrega.
En el mismo sector existen varias vulcanizadoras y lubricadoras, que entregan los residuos del aceite. En ese sector, al mes, se generan unos 90 mil galones. Sin embargo, algunos locales incumplen las guías ambientales al no almacenarlo adecuadamente.
José Ureña, director regional de Biofactor, señaló que en 900 establecimientos, de los 1 200 que existen en todo el Distrito, entre concesionarias, lubricadoras y vulcanizadoras se realiza la recolección.
Según un reporte de la Dirección Metropolitana Ambiental, durante 2007 se recogieron 1 049 068 galones. Sin embargo, en la capital circulan cerca de 280 mil vehículos. De acuerdo con Francisco Martínez, técnico automotriz, en promedio, un vehículo urbano con 3 mil km de recorrido cambia de aceite entre 6 y 7 veces al año. Por ello, la Dirección Metropolitana Ambiental y Biofactor buscan ejercer un mayor control de la disposición final del aceite usado, con el fin de evitar la contaminación del medio ambiente y de las personas. Entre las acciones está la ejecución de controles a los locales que incumplan con la Ordenanza Metropolitana 213, que exige un adecuado almacenamiento y disposición de los residuos.
Isabel Olmos, coordinadora del Proyecto, indicó que quienes vendan o no entreguen el lubricante serán multados con dos salarios mínimos vitales.
Además, se capacitará a la comunidad para que entregue el aceite a las lubricadoras y ampliar la cobertura de recolección. (DA)
Efectos nocivos en el ambiente y la salud
El manejo inadecuado de aceites lubricantes contaminan el ambiente y deterioran la salud de quienes se exponen a ellos.
Muchas industrias y lubricadoras venden los residuos de estos combustibles a ¢15 el galón y hacen de esta actividad un negocio ilegal para emplear el aceite en diversos fines.
Entre ellos se encuentra la cura de muebles de polillas, que consiste en untar residuos de aceite en la madera por varias horas para que el animal ya no lo agujeree. La persona que tenga contacto con ese entorno envenenará sus pulmones, debido a que los lubricantes contienen plomo, cromo y otros componentes tóxicos.
Otro de los daños mortíferos más frecuentes es vertir aceite en el suelo para quemar los desechos o en árboles, para protegerlos de plagas. El lubricante destruye el humus vegetal de la flora, por lo que la parte afectada debe ser reemplazada por otra tierra para que no se dañe todo el cultivo.
Muchos ganaderos también utilizan este recurso para matar a las garrapatas que se adhieren en la piel de las vacas, se logra eliminar al insecto, pero el contacto con el lubricante genera células cancerígenas en la piel del animal, que luego será el alimento de lagunas personas. (DA)
Los datos
Al quemar una lata de 5 lts. de aceite usado, sin un control adecuado se contamina un millón de m³ de aire, equivalente a lo que respira un adulto a lo largo de tres años de su vida.
Este lubricante usado no puede ser vertido en el agua; tan solo un litro de aceite contamina un millón de litros de agua.
Al arrojar a la tierra el aceite usado, este contiene hidrocarburos no degradables biológicamente, que destruyen el humus vegetal y acaban con la fertilidad del suelo.
El contacto de un aceite usado con el suelo dest
Hora GMT: 05/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
