Alicia Ortega, en calidad de editora, con el libro Sartre y nosotros (USAB y Editorial El Conejo, diciembre, 2007) ha hecho el más significativo aporte a la historia intelectual del Ecuador actual. Paradójicamente es el resultado de un seminario sobre el pensador francés Jean Paul Sartre (1905-1980). El título del libro expresa una cierta forma de intimidad con quien se compartió una etapa de la vida.
¿Cómo un filósofo y militante cosmopolita, por lo demás altamente complejo, pudo ser acogido con tanto entusiasmo por los jóvenes intelectuales de un país andino en los años sesenta? ¿Por qué influyó de manera tan decisiva en aquella generación, la de los tzántzicos, en sus opciones políticas, artísticas y vitales? En el conjunto de ensayos destacan los de Fernando Tinajero y Abdón Ubidia.
En las entrevistas, la de Alejandro Moreano, realizada por Alicia Ortega, y la de Ulises Estrella, realizada por Hernán Ibarra y publicada hace uno años en Ecuador Debate. Los cuatro son actores claves de aquel período.
Fernando Tinajero, filósofo y novelista, quien conjuntamente con Agustín Cueva y Francoise Perus fundaron la revista Indoamérica, centra su interés en la entonces debatida noción sartreana del compromiso del intelectual y en ¿Qué es la literatura?, libro que en su momento fue una bomba colocada en el corazón de los y las escritoras. Tinajero plantea, por un lado, la importancia del texto en el conjunto de la obra de Sartre y, por otro, la visión que desde el presente tiene la posición sartreana sobre el compromiso. Como lo recuerda, para Sartre se trataba de un doble compromiso con la misma literatura, infundiéndola sangre nueva, y con la colectividad. Tinajero toma posición:
Sigo fiel a las mismas ideas que me llevaron a abrazar una concepción de la literatura que está muy lejos de las tendencias actuales, cuyo horizonte no parece ser el mundo humano, sino el universo de la lengua como finalidad absoluta. El texto más intenso es el de Abdón Ubidia: una reflexión íntima de la relación con Sartre y de los efectos en su vida y obra. Es un testimonio de:
Cómo en mi generación, leímos a Sartre. Hacia el final es evidente que no solo se trata de la lectura de un autor, o de una filosofía, lo que lo circunscribiría a un debate sobre la recepción, sino de una vivencia, una experiencia, que marcó su vida intelectual, política y literaria: Fui un sartreano convicto y confeso, afirma. Es también una reafirmación de una visión del mundo en la cual aún late con fuerza el sueño de un mundo mejor y, por último, la puesta en escena de esa compleja tensión de nuestro quéhacer intelectual y político: La apropiación de los andamios teóricos, hechos en cualquier parte, que requerimos usar y que parte de la pregunta: ¿Qué uso dimos a Sartre?.
Libro imprescindible para nuestra historia intelectual.
Hora GMT: 03/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Carlos Arcos Cabrera













