EL CAIRO. Varias decenas de miles de egipcios se manifestaron hoy tras el anuncio la v铆spera de que el presidente islamista Mohamed Mursi mantendr谩 un decreto con el que se arroga amplios poderes suplementarios, a pesar de varios d铆as de protestas y de la oposici贸n de la justicia.
Miles de abogados desfilaron hacia la plaza Tahrir en El Cairo gritando "el pueblo quiere la ca铆da del r茅gimen", una de las consignas emblem谩ticas de la revuelta del a帽o pasado que termin贸 con la ca铆da de Hosni Mubarak.
Otras columnas de manifestantes avanzaban hacia la c茅lebre plaza del centro de la ciudad hacia donde progresivamente llegaba cada vez m谩s gente que protestaba contra la deriva "dictatorial" del nuevo poder.
Un militante de un partido de izquierda, Fatih Ghalib, de 56 a帽os, muri贸 por la ma帽ana asfixiado por los gases lacrim贸genos de la polic铆a cerca de la embajada del Cairo, anunci贸 su partido, lo que lleva a tres el n煤mero de manifestantes muertos en los enfrentamientos de los 煤ltimos d铆as.
"Los Hermanos Musulmanes son mentirosos", se le铆a en un cartel que llevaba un manifestante, mientras que una banderola desplegada en una entrada de la plaza proclamaba "Prohibido a los Hermanos Musulmanes", la formaci贸n a la que pertenece Mursi.
El martes por la ma帽ana se registraron enfrentamientos entre grupos de j贸venes y la polic铆a a poca distancia de la Plaza Tahrir en El Cairo.
Estos choques espor谩dicos, que comenzaron la semana pasada alrededor de la plaza, se reanudaron en los alrededores de la embajada estadounidense con pedradas y disparos de granadas de gas lacrim贸geno.
Los militantes opuestos a Mursi llamaron al cese de los enfrentamientos, por temor a que se extendieran al lugar de la manifestaci贸n.
En la Plaza Tahrir, una aldea de carpas est谩 instalada desde el viernes para protestar contra el decreto mediante el cual el presidente islamista puso sus decisiones por encima de cualquier recurso ante la justicia, una iniciativa que la oposici贸n denunci贸 como una medida dictatorial.
Esta crisis es la m谩s grave desde la elecci贸n de Mursi, de los Hermanos Musulmanes, para dirigir el pa铆s m谩s poblado del mundo 谩rabe, con 83 millones de habitantes.
"El presidente empuja al pueblo a la desobediencia civil", "Los Hermanos Musulmanes roban la revoluci贸n" proclamaban las pancartas de la Plaza Tahrir.
"Nos quedaremos en Tahrir hasta que Mursi haya anulado su declaraci贸n", afirm贸 Ahmed Fahmy, un desempleado de 34 a帽os que acampa en esta plaza s铆mbolo de la revuelta que provoc贸 la ca铆da de Mubarak en febrero de 2011.
Tambi茅n hubo enfrentamientos en Mahalla, en el norte del pa铆s, entre partidarios y opositores a Mursi. Un responsable de seguridad afirm贸 que las dos partes se lanzaron piedras cuando los opositores a Mursi intentaban asaltar la sede del Partido de la Libertad y de la Justicia (PLJ), del que procede el presidente, en esa ciudad.
"Proteger a la revoluci贸n"
Los Hermanos Musulmanes, que en una primera etapa llamaron a manifestarse en otro barrio de El Cairo para apoyar al presidente, anularon ese mitin, explicando que quer铆an evitar enfrentamientos.
Despu茅s de una entrevista con la jerarqu铆a judicial el lunes, Mursi decidi贸 mantener el pol茅mico decreto.
Un portavoz del presidente, Yaser Ali, dijo sin embargo que los "poderes soberanos" de Mursi quedar谩n excluidos de cualquier tipo de recurso ante la justicia, dando a entender que las decisiones de rutina s铆 podr铆an ser sometidas a un juez, lo que algunos interpretan como una concesi贸n frente a las protestas.
El decreto anunciado el 22 de noviembre permite al presidente tomar cualquier decisi贸n que juzgue necesaria para "proteger la revoluci贸n", e impide que la justicia examine las demandas contra el proceso de redacci贸n de la Constituci贸n, que sus adversarios consideran dominado por los islamistas.
Los partidarios de Mursi destacan que esos poderes excepcionales dar谩n al mandatario los medios para realizar reformas indispensables y aseguran que cesar谩n una vez adoptada la nueva Constituci贸n dentro de unos meses.
En su decreto, el jefe del Estado tambi茅n pidi贸 "nuevas investigaciones y sentencias" en los casos de asesinatos de manifestantes durante la revuelta de 2011, lo que constituye una amenaza para ciertos altos jerarcas militares y policiales, y quiz谩s de un nuevo proceso contra Mubarak.
Este聽 煤ltimo punto responde a los insistentes pedidos de la oposici贸n y de una gran parte de la opini贸n p煤blica, que consideran que los juicios llevados a cabo hasta ahora fueron demasiado tolerantes con los inculpados.
Por su parte el Fondo Monetario Internacional (FMI) indic贸 que un "cambio importante" en la pol铆tica econ贸mica del pa铆s, que necesita relanzar su crecimiento, podr铆a poner en duda el preacuerdo sobre un plan de ayuda de 4.800 millones de d贸lares. (AFP)
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