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Efímero poder

Publicado el 22/Marzo/2010 | 00:08

Por Mauricio Pozo Crespo
mpozo@hoy.com.ec

Los países entran en crisis y atraviesan períodos de bonanza a lo largo de la historia. Hay ciclos económicos que marcan expansiones y contracciones de la actividad económica. Igual es el caso de las empresas que tienen etapas de crecimiento y progreso, otros momentos registran estancamientos o inclusive reducciones de la producción y ventas. Inclusive, en el caso ecuatoriano no hay muchas empresas que han pasado a la tercera generación de propietarios. Esto significa que no existen procesos lineales en la evolución de los países y tampoco en las empresas. Durante el tiempo se producen altibajos de distinta magnitud y permanencia.

Esto es igualmente aplicable para las personas. El paso por la vida pública es coyuntural. Se sabe la fecha del inicio de las actividades y la forma en que se ingresa. Nunca se sabe, en cambio, cuándo se saldrá y cómo será el retiro. Esto hace que sea absolutamente impredecible el resultado de la gestión pública y de las repercusiones futuras de los actos o decisiones que se adoptan. Estos razonamientos hacen ver la importancia de que las acciones que se adoptan pueden tener distintas y variadas repercusiones futuras. La acumulación de todos los poderes políticos enceguece a las personas. Lo que hoy asoma como parte del juego del poder puede convertirse mañana en un hecho lamentable. El arriesgado juego del manejo fiscal, la interminable lista de decretos de emergencia que dio pie para el desenfreno del gasto, el uso de recursos depositados en el Banco Central de forma totalmente cuestionable, algún día traerán consecuencias ingratas para sus promotores. En estas secuelas futuras también pueden citarse los manejos políticos del Régimen. La inaudita disolución del ex Congreso Nacional por el ex Tribunal Electoral hoy CNE, la reciente posesión del Quinto Poder del Estado sobre una base igualmente muy cuestionada, la injerencia del Ejecutivo en varias instituciones de control, los excesos producidos en contra de opositores políticos, muchos de los cuales se han visto obligados a salir de país, entre una larga lista de abusos, producirá acciones legales de distinta envergadura para los que hoy han creído que el poder y la popularidad les va a durar toda la vida.

La prepotencia y la arrogancia, las actitudes hostiles y persecutorias, las posiciones burlonas y acusatorias que con la fuerza han ejercido a oponentes políticos mañana tendrán consecuencias para los abusivos. Veremos quiénes podrán caminar tranquilamente por las calles y quiénes no lo podrán hacer. ¿Qué pasará cuando los agentes de seguridad y guardaespaldas yo no estén presentes? ¿Qué ocurrirá cuando ya no se pueda con el dedo dar una instrucción o con una llamada telefónica cambiar un dictamen o una resolución sobre aspectos de orden público? ¿Qué acontecerá cuando se acaben los lujos y los aplausos o cuando los adulones desaparezcan? Más aún, ¿qué van hacer cuándo se les acabe la plata por los excesos de hoy? Es mejor ser "tranquilito", la vida da vueltas y todo puede pasar. Hoy estamos arriba, mañana podemos estar bien abajo.

Hora GMT: 22/Marzo/2010 - 05:08

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Comentarios

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  1. 1 José Tipantuña desde - Quito

    Para que impere la tranquilidad personal , según el articulista se impone el dejar hacer y dejar pasar, que siga la corrupción, los feriados bancarios y el asalto de los fondos públicos, el abandono de la salud y educación ( que sean privilegio de unos pocos ).

    En fin, con ese nivel de conformismo y pasividad que aconseja Pozo, vivan los corruptos y viva la injusticia, viva la corona española.

    Qué pena¡

  2. 1 Miguel desde - Guayaquil

    Don Mauricio, estoy de acuerdo con usted en aquello de que el poder es efímero, la diferencia está en qué dejaron o hicieron unos y otros. Por ejemplo usted, su paso por la administración pública dejó profundas heridas a la economía del país y ese no era su cometido público, pero entiendo que sí lo era en lo personal dadas sus vinculaciones.

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