La Asamblea Nacional aprobó el principio constitucional de economía social y solidaria, eliminando la palabra mercado.
Una vez más le dan al Estado la potestad absoluta sin aceptar que el Ecuador tiene una economía abierta al exterior, donde los mercados internos y externos existen, así no les guste a muchos asambleístas. Siguiendo la misma lógica oficial de que el mercado no puede ser el dueño de los ciudadanos sino su siervo, con estas ideas, los siervos vamos a ser todos. Esclavos ahora de una economía eminentemente politizada y alejada del planeta. ¿Dónde aparece el principio de libertad? La estrecha relación entre estabilidad, inversión, crecimiento económico y desarrollo que permita generar empleo, progresar, brindar equidad, ser inclusivos y así reducir la pobreza no aparece. Es asombrosa la carga ideológica que impera en la redacción de la nueva Constitución.
El manejo de la política fiscal no retoma los principios de disciplina y orden que están vigentes en todo el mundo. No se establecen restricciones al gasto público ni al endeudamiento. El primero podrá crecer conforme los apetitos de los gobiernos sin ninguna consideración técnica, debiendo ser la más importante el ritmo de crecimiento de la economía. Tampoco se democratiza el tratamiento de la deuda pública, pues son los integrantes del propio Gobierno los que deciden. Son juez y parte sin que entidades externas como el Banco Central tengan rol alguno para decir mucho, poco, mal, bien, etc. Control absoluto. Peor aún, no se menciona que el país debe ahorrar para el futuro y para garantizar el rol social del Gobierno que tanto repiten. Todos los países medianamente sensatos tienen fondos de ahorro y a nadie se le ocurre decir que es malo ahorrar o que recomprar deuda pública interna o externa para liberar recursos presupuestarios y destinarlos a gastos de inversión es una política neoliberal. Otro sesgo ideológico que ya es una cantaleta. Impensable también que incluyan en el presupuesto fiscal las cifras de la seguridad social como lo hace el gobierno socialista de Chile desde hace varios años. Brilla por su ausencia el tema de los subsidios. Dicen que antes el país gastó en Miss Universo no sé cuántos millones, cifra que, por cierto, no pasó de $2 millones, pero no dicen nada de los $4 000 que se dispendian anualmente en subsidios ni los $300 millones en aviones. En definitiva, los enunciados constitucionales en el tema económico dejan de lado principios de sanidad, orden y disciplina que son necesarios siempre para una política económica responsable y una economía sana, sustentable y que brinde seguridad y confianza. Algo avanzan en incluir presupuestos plurianuales, que es adecuado, la imposibilidad para el Estado de asumir deudas privadas, entre otros aciertos. Sin embargo, serán meros enunciados si lo de fondo no se considera.
Hora GMT: 16/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO Autor: Por Mauricio Pozo Crespo













