Tres jóvenes indígenas pusieron a volar sus sueños. A las aulas de la Escuela de Aviación Pastaza, en Shell (Amazonía), llegaron hace tres meses cargando en sus mochilas la ilusión de un día tripular una avioneta.
Decidieron desafiar no solo a la gravedad sino romper el mito de que esa profesión estaba vedada para los indígenas.
Con su uniforme (camisa blanca, corbata y pantalón negro) ingresan a rendir su última prueba de la fase teórica ante el presidente de la escuela e instructor, Henry Orellana. Se trata de los achuar Marco Mukuink y Juan Callera; y del shuar Freddy Nayapi, socio de la Federación Independiente del Pueblo Shuar del Ecuador (Fipse).
Coincidentemente hablan de la pasión que significa la aviación y de la estrecha relación que hay entre la verde selva amazónica y este medio alternativo de transporte: "El único que nos comunica con el resto del mundo", como dice Mukuink.
Con su mirada perdida en el horizonte, rumbo a su comunidad -Pumbuentsa, perteneciente al cantón Taisha, en el noreste de Morona Santiago-, señala que el avión es parte de la vida de los habitantes del interior amazónico.
A lo que Callera complementa: "Escuchar un avión en la selva es sinónimo de esperanza. En él llega la gente, alimentos, materiales para construir obras, libros para educarnos, nuestros profesores. En casos extremos se utiliza para evacuar a enfermos graves. La aviación es todo para nosotros".
Sus estudios los realizan con el apoyo de la fundación Wings of Hope (Alas de la Esperanza) de los EEUU, que asumió como ayuda no reembolsable los $18 mil que cuesta su formación. "Buscamos que las comunidades indígenas tengan a nativos como tripulantes de sus propias compañías de aviación como el caso de los achuar que tienen su programa AeroTsensak. Eso ayudará a que haya mayor confianza entre el piloto y los comuneros", sostiene el representante en el Ecuador, Carlos Godoy, presidente de la Fundación Amazónica. (EF)
Un grupo de 180 aviadores egresa de la Escuela
Se espera contar con dos avionetas: Cessna 172 y 206
La Escuela de Aviación Pastaza tiene 22 años desde su creación y es un centro de formación de pilotos pionero en la Amazonía.
Nació para que jóvenes de la región se formaran como pilotos, tomando en cuenta la importancia que tiene la aviación en la vida cotidiana de más de 400 comunidades asentadas en el interior selvático de las provincias de Pastaza y Morona Santiago.
Muchos de los 180 egresados ahora trabajan en grandes empresas, incluso internacionales, como LAN, TAME, Saereo, Ícaro, a más de las compañías que operan regionalmente en la Amazonía.
Según explica Henry Orellana, ex alumno, actual presidente del Aero Club, que se fundó hace 25 años y de la Escuela, el principal problema es el económico, además de que resulta complejo instruir a los indígenas por problemas en el idioma. "Hay palabras técnicas en aviación que solo se hablan en inglés, lo que resulta difícil para ellos".
Sin embargo, los tres alumnos están avanzando y han terminado la primera fase teórica para ingresar a la práctica que significa instrucción en vuelo, en una avioneta Cessna 150. Deben volar 40 horas para obtener la licencia de piloto privado, lo que se logra en cuatro meses.
Para mejorar su trabajo de capacitación, con el apoyo de la fundación Wings of Hope (Alas de la Esperanza) aspiran contar con dos nuevas avionetas: Cessna 172 y Cessna 206.
El primer piloto indígena, el shuar Natale Chuint, egresó hace 20 años de la Escuela. (EF)
Hora GMT: 12/Marzo/2005 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito

20/Junio/2009 a las 09:03
en orellana han ocurrido muchos robos por causa de inseguridad