El papel del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, es clave para que los países emergentes ejecuten planes ambientales

Copenhague. El mundo entero converge desde hoy en Copenhague (Dinamarca), convertida en la capital mundial del clima, en la que se realizará durante dos semanas la mayor cita del planeta, por su magnitud y sus desafíos.
Los delegados de 192 países, entre ellos un centenar de jefes de Estado que llegarán entre el 17 y 18 de diciembre próximos, deben hallar un acuerdo que permita limitar la disparada del termostato mundial, y evitar graves desarreglos climáticos que afectarían a las poblaciones más desfavorecidas.
Para presionar a los delegados, numerosas ONG ya están batallando en la capital danesa: mientras sus expertos están en el Bella Center, sede de la conferencia.
El barco de Greenpeace Arctic Sunrise estaba anclado ayer ante el parlamento danés, con una banderola: "Our climate, our future, your decision" (Nuestro clima, nuestro futuro, su decisión).
Paralelamente a la Cumbre, se celebrará un foro alternativo de unos 10 mil participantes cerca de la estación central de tren, donde las actuales víctimas del cambio climático, en Bangladesh, Nigeria o Groenlandia, darán testimonios sobre sus vidas, afectadas ya el alza de temperatura (0,8°C) registrada en un siglo.
El objetivo de esta cita mundial es alcanzar un acuerdo para limitar el alza de temperaturas a +2°C , algo que desde ya parece muy poco realista, teniendo en cuenta los compromisos de los principales actores de la negociación.
Un estudio publicado el sábado pasado por la ONG científica alemana Climate Analytics, afirma que en el estado actual de las negociaciones, el aumento podría ser de +3,5°C de aquí a fines del presente siglo.
El precio a pagar sería un derrumbe de las producciones de cereales, masivas extinciones de especies, elevación de los océanos, y la migración forzada de centenares de millones de personas, expulsadas de sus hogares por las inundaciones, las sequías o la escasez de alimentos.
Para evitarlo, el acuerdo de Copenhague debe optar por una reducción drástica de los gases contaminantes provocados por la combustión de energías fósiles (petróleo, gas, carbón), y dividirlos por dos respecto a 1990 de aquí a 2050, según científicos del IPCC, un panel de expertos creado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Estos expertos recomiendan que desde 2020, los países industrializados reduzcan sus emisiones del 25% al 40%. Sin embargo, las propuestas oscilan solamente entre -12% y -16%, especialmente por parte de los países más industrializados como los EEUU y la China.
Desde la adopción de la convención de la ONU sobre los cambios climáticos en 1992 en Río, las emisiones mundiales aumentaron un 30%. El Protocolo de Kyoto, primer tratado internacional cuyo objetivo es reducirlas, adoptado en 1997 y que entró en vigor en 2005, generó compromisos que expiran a fines de 2012.
Ahora, un nuevo instrumento internacional debería entrar inmediatamente en vigor para prorrogar y reforzar esos compromisos. La presencia del presidente estadounidense Barack Obama, confirmada para el cierre de la cumbre también aviva las esperanzas, considerado que los EEUU han estado ausentes de las negociaciones ambientales durante los ocho años bajo la presidencia de George W. Bush, quien incluso se negó a firmar el protocolo de Kyoto. (AFP)





