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Discovery vuelve con otra tumba perdida de Jésus

Publicado el 04/Marzo/2007 | 00:00

El siguiente artículo es un extracto del que aparece en la revista Newsweek, que circula el domingo con los suscriptores de HOY y desde mañana está en los puestos de revistas de todo el país.

“Tova Bracha siempre ha sabido que el solar de concreto y bordado de rosas junto a su edificio de apartamentos cubre una antigua tumba judía, pero nunca pensó mucho sobre ello. ‘Simplemente no parecía importante’, dice apurándose por llegar a casa para el Sabbath, con los brazos cargados de víveres.

El Discovery Channel, junto con HarperSan Francisco, anuncia (hoy) la presentación de La tumba familiar de Jesús. Un documental para la televisión y un libro que buscan mostrar que la tumba junto al apartamento de Tova Bracha, localizada en un suburbio anodino llamado Talpiot oriental, es la pasarela familiar de Jesucristo.

Encabezado por un reconocido director de televisión llamado Simcha Jacobovici, y producida por el director de Titanic, James Cameron, La tumba familiar de Jesús es una narración hábil y llena de suspenso sobre el descubrimiento en 1980 de una cueva mortuoria judía del siglo I y las 10 cajas de huesos y osarios, halladas en ella.

He aquí lo sabemos. Un viernes en 1980, un equipo de construcción desenterró una tumba antigua. Esto no era inusual. La década de 1980 vio un auge de construcciones en Jerusalén: cientos de tumbas se descubrieron y, con ellas, miles de osarios. En el siglo I d.C., en los tiempos de Jesús de Nazaret, las familias judías pudientes construirán tumbas en las colinas a lo largo de Judea y almacenaban los restos de sus seres queridos en esas cuevas, en osarios. Cuando ese cuerpo se descomponía, la familia apilaba los huesos dentro de una caja y era metida en un nicho. Al paso de las generaciones, las cuevas se abarrotaron de cajas, y familias, ávidas de ahorrar espacio, a menudo ponían dos o tres esqueletos en una caja. En el Israel actual, los osarios del siglo I son tan ubicuos que se les usa en jardines y estancias como macetas .

El equipo de Talpiot llamó a la Autoridad en Antigüedades de Israel (AAI), la agencia gubernamental que controla y protege los tesoros arqueológicos de Israel y que dirige al museo Rockefeller. Ese domingo, después del Sabbath, un pequeño equipo de la AAI llegó para excavar el sitio. Bajo presión de los constructores, trabajaron rápido. “Traté de registrar tanto como pude”, dice el Shimon Gibson, quien era entonces un joven topógrafo y trabajaba en el sitio. Los restos humanos en la cueva, dice, fueron entregados a las autoridades religiosas, quienes los inhumaron nuevamente según la ley judía.

Se llevaron 10 osarios a la bodega de la AAI. Seis de ellos tenían inscripciones para recordar a los familiares qué, o a quién, contenían las cajas. He aquí los nombres de los arqueólogos hallaron grabados en los osarios: Jesús, hijo de Josefo; María, Mariamene, Mateo; Judas, hijo de Jesús, y un diminutivo de Josefo.

El informe oficial escrito por el arqueólogo Amos Kloner no halló algo notable en el descubrimiento. La cueva, decía este, probablemente fue usada por tres o cuatro generaciones de judíos del principio de la Era Común. Fue alterada en la antiguedad, y destruida. Los nombres en las cajas eran comunes en el siglo I.

Judío observante con un interés por la historia bíblica, Jacobovici se obsesionó con los osarios en 2002, cuando trabajaba en un programa para Discovery sobre otro osario. Este decía: “Santiago, hijo de Josefo, hermano de Jesús”. La película de Discovery fue seguida por una catarata de publicidad, hasta que la AAI tomó parte, y declaró que la inscripción de Santiago era falsa.
Con la ayuda de Cameron, obtuvo el apoyo de Discovery y un presupuesto de $3,5 millones (...). La técnica que usa Jacobovici para “probar” la correspondencia entre el osario de Santiago y la tumba de Talpiot es una tecnología que llama “análisis de huellas de pátina”, la cual él y su coautor, Charles Pellegrino, un científico que ayudó a Cameron a escribir Ghosts of the Titanic, inventaron para su proyecto. Al comparar el contenido mineral de cascos de los osarios de Talpiot con cascos del de Santiago, y viéndolos con la ayuda de un especialista en investigación forense, Jacobovici y Pellegrino dicen que tienen una correspondencia.

La cuarta parte del argumento de Jacobovici es estadística. Individualmente, concede, todos los nombres en los osarios de Talpiot son comunes. Charlesworth, del Seminario Teológico de Princeton, dice que tiene una carta del siglo I escrita por alguien llamado Jesús, dirigida a alguien más llamado Jesús y testificada por un tercero llamado Jesús. Andrey Feuerverger, de la Universidad de Toronto, obtuvo un estimado: 600 a 1 a favor de que la tumba pertenezca a la sagrada familia.

El buen sentido, y la Biblia, argumentan contra Jacobovici. Los cuatro evangelios dicen que Jesús fue crucificado en la víspera del Sabbath; los cuatro dicen que la tumba estaba vacía cuando los discípulos despertaron el domingo. Para que funcione el escenario de Jacobovici, alguien tuvo que retirar el cuerpo, en el Sabbath, e introducirlo secretamente en una tumba familiar nueva y pagada, todo ello antes del domingo.

La Iglesia católica romana acepta dos lugares para la tumba de María: uno bajo la abadía de Dormition en Jerusalén, la otra en Éfeso.

Jacobovici es un Indiana Jones autodidacta y, conforme desarrolle esta historia, será acusado de muchas cosas.

Los arqueólogos con poca paga, lo llamarán un oportunista siguiendo la oleada de Dan Brown. (En la película está la hipótesis de que Jesús y María Magdalena tuvieron un hijo cuyos restos estaban en el osario “Judas, hijo de Jesús”). Pero tal vez Tova Bracha encuentre peregrinos a su puerta, gente en busca de respuestas a preguntas que a la par han desconcertado e inspirado a la humanidad desde que la tumba en que yació Jesús fue hallada vacía en ese lejano amanecer en Jerusalén”.




EL PUNTO DE VISTA DE SIMÓN ESPINOSA CORDERO ES EDITORIALISTA DE HOY

¿De qué huesos me hablaís?

Para el cristianismo -basado en la fe-, si Jesús no resucitó ‘vana es nuestra fe’

El canal Discovery y el director de la película Titanic (James Cameron) nos dan la titánica noticia de que sabios arqueólogos israelitas han hallado los huesos de Jesús, los de María Magdalena y los de Judas, hijo de Jesús y Magdalena. La noticia es incompleta: hallaron también los huesos del perro que Simón El Fariseo regaló a Jesús cuando María Magdalena ungió los pies del maestro, con su llanto, sus cabellos y un costoso perfume olor a nardo y hierba buena.

Ya en la Edad Media los mercachifles vendían a los peregrinos a Tierra Santa rótulas de Jesús (Yo soy el Camino), reliquias de la lengua de Jesús (Yo soy la Verdad) y botellitas con la preciosa sangre de Jesús (Yo soy la Vida). En el Renacimiento le vendieron a Carlos V los huesos del Niño Jesús.

Hoy hemos progresado: nos venden todos los esqueletos de la familia de Jesús. Dentro de un siglo nos venderán los panes y los peces del milagro de la multiplicación, el semen del Hijo Pródigo y el ADN del gallo que en la noche de la Pasión de Cristo cantó tres veces. Y no serán tres las veces, sino que nos venderán un iPod con 3 millones de cacareos de la gallina madre de ese notable gallo hoy inmortalizado en la Plaza Grande de Quito. En realidad, a mí me reveló el arcángel San Miguel que el hijo no se llamaba Judas sino Kikirikí.

Para el cristianismo -basado en la fe-, si Jesús no resucitó “vana es nuestra fe.” Y ahora la prueba de que no resucitó es el hallazgo de la tumba del Señor con huesos, ADN, arqueólogos y directores de Cine. Gran negocio para este tiempo de Cuaresma.

Hasta para los no creyentes con una pizca de talento la noticia es una estupidez. Como si arqueólogos manchegos hubiesen hallado los huesos de Don Quijote. ¡Oh ciegos y tardos de corazón! Lo que importa es el libro, no los huesos. Aunque hicieseis caldo de huesos del Quijote no calaríais su sustancia si no lo hubierais leído. Lo importante de Jesús es su mensaje. Haya o no existido históricamente. Lo que importa es creer en Él gracias al don de la fe, y no por una tumba vacía.

La Iglesia católica ha refutado ya la noticia con el juicio crítico de arqueólogos serios.

Ojalá la Casa de la Cultura Ecuatoriana llegara a encontrar los huesos de Atahualpa debajo de la Plaza de San Francisco para probar que fue quiteño y no cuzqueño, pues por algo lo habrían enterrado en Quito. Todos veremos, por supuesto, el documental de Discovery. Es de esperar que los del MPD incluyan en la nueva Constitución al menos como una transitoria que para ser ciudadano hay que ser marxista-leninista, pues el catolicismo ha sido un mito; el protestantismo, un canto fúnebre, y la educación tan acrítica que nos tragamos con avidez las pendejadas sajonas y chatarras.

Hora GMT: 04/Marzo/2007 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito

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