Segundo E. Moreno Y谩nez
smoreno@hoy.com.ec
Cuenta el mito que en un campo de Etruria (regi贸n central de Italia) sali贸 de un surco "un ni帽o por su aspecto, un anciano por su sabidur铆a”. Convocados por el labrador acudieron los "lucumones”, ante quienes el ni帽o cant贸 su sagrada doctrina, la que transcribieron los reyes sacerdotes etruscos para transmitirla a sus descendientes. Despu茅s de la revelaci贸n, aquel ser maravilloso, hijo del dios supremo Tinia y de nombre Tages, cay贸 muerto sobre la tierra reci茅n removida. El campesino que conduc铆a el arado se llamaba Tarc贸n y fue el fundador de Tarquinia, cabeza de las doce ciudades-rep煤blicas, que se aten铆an a la doctrina revelada por Tages: la Disciplina Etrusca. 脡sta se compon铆a de una colecci贸n de escrituras, al modo de los pueblos orientales. Los escasos conocimientos sobre esta doctrina se deben a referencias de autores griegos y romanos. La Disciplina Etrusca refleja, seg煤n Werner Keller (Historia del Pueblo Etrusco, Barcelona, 1973), "un sentimiento de 铆ntima uni贸n con el cosmos […] en la que se hallan indisolublemente fundidos el mundo celestial, el terrenal y el subterr谩neo. Todo el mundo – la existencia del individuo y la de la naci贸n – est谩 ajustado al implacable e invariable ritmo de la creaci贸n”.
El hombre es vencido por un destino impenetrable y mal茅fico; su esperanza es tener fe en la magia del rito y adivinar a los hados con el estudio de sus signos. Para el efecto, la Disciplina Etrusca conoc铆a tres clases de libros del destino: los Libri haruspicini, que trataban de la predicci贸n del futuro mediante el estudio del h铆gado de los animales sacrificados; los Libri fulgurales, en los que se interpretaba a los rayos; y los Libri rituales, que abarcaban diversos temas como la fundaci贸n de templos y ciudades. A los libros rituales pertenec铆an los Libri acherontici, dedicados al terrible mundo de los muertos, que estaba custodiado por "Acheronte”: un despiadado monstruo con nariz parecida al pico de un buitre, ojos centellantes y piel con el todo verdoso de los cad谩veres; los Ostentaria, que indicaban las formas de expiaci贸n para alejar los peligros; los Libri fatales, que trataban la divisi贸n del tiempo y duraci贸n de la vida del hombre y de los pueblos. Al hombre le hab铆a sido concedido un ciclo de 7 veces 12 a帽os (= 84 a帽os); al "nomen Etruscum” 10 siglos de subsistencia. Como estaba vaticinado, los etruscos desaparecieron del escenario terrestre. Cuando el cometa Halley surc贸 los cielos tras el asesinato de Julio C茅sar, en el a帽o 44 a.C., el profeta etrusco Vulcacio anunci贸 el fin del noveno siglo. En el a帽o 54 d.C., cuando el emperador Claudio muri贸 envenenado, la naci贸n etrusca dej贸 de existir, s贸lo qued贸 el recuerdo de la magna obra escrita por Claudio, en veinte tomos, titulada Tyrrhenika: la historia perdida de una gran naci贸n, a la que sigui贸 una nueva era: la cristiana.
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Autor: Segundo Moreno - smoreno@hoy.com.ec Ciudad Quito







