Yéssica , una joven con discapacidad, trabaja desde hace dos meses en una de las empresas municipales de Guayaquil contando tarjetas para el servicio de transporte. Su horario es de 14:00 a 20:00.
La empleada de 25 años quedó parapléjica hace 13 años, luego de que un auto la atropelló.
Yéssica asegura que este es su primer empleo y se siente contenta porque recibe todos los beneficios de Ley: Al principio, me daba miedo de que la gente me mirara mal o me rechazara, pero luego vio que mi desempeño es bueno y no he tenido mayores inconvenientes, manifiesta.
Trabajar le ha permitido abrir sus horizontes. Ahora, su principal preocupación es terminar el bachillerato para dedicarse a una labor mejor remunerada: Tengo amigos en la misma condición que no pueden conseguir un mejor trabajo porque no han terminado el colegio.
Poco a poco, las personas con discapacidad han logrado acaparar los puestos de trabajo, pero todavía falta mucho por recorrer, señala Gladys Montaluisa, coordinadora de la Unidad de Discapacidades del Ministerio de Trabajo.
La funcionaria asegura que desde enero de 2006, cuando se aplicó la Ley Reformatoria al Código del Trabajo, ha habido resultados positivos. Ese año, se logró ubicar a 300 personas en varios campos laborales de todo el país, mientras que en 2007, unos 602 empleados consiguieron un contrato estable.
Tito Palma, subsecretario del Ministerio de Trabajo, asegura que para este año se programaron 7 500 inspecciones a las empresas públicas y privadas. Para cumplir con la meta se contratarán 35 inspectores, además de otros 60 que han realizado 881 revisiones, el año anterior.
Según Montaluisa, en 2006, 50 empresas fueron multadas, pero no cancelaron la cuota porque la reforma todavía no tenía difusión. No obstante, en 2007, 881 entidades fueron revisadas, de las cuales 200 no cumplieron con los requisitos. Se las sancionó con $1 700 a cada una.
En general, hay buenas expectativas en las contrataciones. Elisa Romero, jefa de Recursos Humanos de la industria General Motors, asegura que este proceso fue duro al principio porque no hay la confianza en que los empleados se van a desempeñar bien. Pero luego vemos que ellos tienen gran actitud para trabajar, dice.
Walter Mendosa, activista de los Derechos Humanos, informa que las empresas cumplen la ley, pero no en su totalidad puesto que algunas buscan llenar esas plazas por temor a las sanciones, más no por responsabilidad social.
Mendosa, quien también tiene discapacidad, manifiesta que esa labor de vigilancia se debe mantener en colaboración con la ciudadanía.
Los prejuicios hay que dejarlos a un lado, eso lo sabe muy bien Celso Umberto Peña, propietario de un almacén de prótesis, ubicado en el sector de la Indoamérica, en Quito.
Celso sufre de discapacidad visual; sin embargo, manifiesta que eso no ha representado un obstáculo para ser una fuerza de trabajo: Vencer nuestros complejos es el primer paso para obtener un trabajo. (GCA-VKC)
Las opiniones
Más preparación
"La escasa formación profesional es la principal razón por la que no pueden tener empleo. En el país, solo el 1,8% de la población con discapacidad tiene título universitario. Otro inconveniente es que no están debidamente registrados. Menos del 10% de este grupo tiene el carné del Conadis".
Gladys Montaluisa, de la Unidad de Discapacidades del M. de Trabajo
"Tengo gran voluntad"
"La discapacidad es mental. Yo no puedo ver, pero me desempeño bien en mi trabajo, desde hace 11 años. Para toda labor se requiere voluntad. Nada en la vida es fácil, mucho menos para nosotros que vivimos en un lugar donde la gente no entiende nuestras dificultades".
Luis Guzmán, empleado del M. de Trabajo
La motivación es primordial
Las personas con discapacidades no solo deben enfrentarse
Hora GMT: 24/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
