El Programa de Universalización del Primer Año de la Educación Básica, impulsado por el Ministerio de Educación desde 2005 y que pretende crear la preparatoria en todas las escuelas del país, aún no llega al 35% de las áreas rurales y urbano marginales, según un estudio de Contrato Social por la Educación.
Entre las razones que dificultan su apertura están la falta de alumnos por el desconocimiento de los padres, limitados recursos e infraestructura, y que las escuelas tienen la competencia de organizaciones dedicadas a lo mismo.
El estudio del Contrato Social por la Educación fue realizado el año pasado en 401 escuelas. Desde 2005, el 65% de esas escuelas logró abrir el primer año de básica. La situación mejoró en El Oro, Guayas, Manabí y en algunos cantones de Pichincha.
Las dificultades son similares en las escuelas de áreas urbano marginales. Ángel Mantilla, director de la escuela n.° 148 Pedro Arias González, en Mapasingue, explica que tardó un año en abrir la nueva aula para el primero de básica. Suprimimos un paralelo del quinto para ubicar a los pequeños, porque no había espacio, señaló.
Conseguir mobiliario, las bancas y los juegos recreativos para los menores también fue complicado. En esa tarea ayudaron los padres de familia durante los fines de semana. Luego vino la búsqueda de parvularias. Ante la falta de éstas, el director cambió de funciones a la maestra del curso que cerró para que enseñara a infantes de tres y cuatro años de edad. No hay partidas para el sector urbano marginal, dijo.
Heriberto García, director de la escuela Clara Bruno de Pianna de Mapasingue Oeste, comentó que debió superar varios problemas que impedían crear la preparatoria. Uno de esos problemas fue la competencia de las casas comunales del sector. La gente optaba por enviar a sus hijos a los preescolares comunitarios creados en el Gobierno de (Rodrigo) Borja, donde se paga poco por la enseñanza de quienes no son profesionales, explicó.
Además, notó que los padres no veían la importancia de la educación inicial hasta que se intensificó en las escuelas particulares. Luchar contra ese mito fue lo más duro, agregó. García también tuvo problemas para adecuar un espacio físico y contratar personal docente. Redujo la cuarta parte del patio escolar para ubicar a sus 25 alumnos.
Al siguiente año, dividió un aula para crear otro paralelo de preparatoria, pues el número de interesados aumentó a 75. La organización Save The Children y los padres de familia fueron los pilares en su ejecución, pues con eventos reunieron $3 800 para la obra.
La principal preocupación siguen siendo las parvularias, pues cuentan con tan solo dos del Magisterio, una contratada y un auxiliar, estos últimos con salarios de $80. De las 25 escuelas de Mapasingue que forman parte del Centro de Estudios Matriz (CEM), 12 no cuentan con preparatoria. Entre estas se hallan las escuelas fiscales Coralia Villacrés, Ana Rosa Vera, Élida Arteaga, Rosa Elena Vicuña, Pedro Arias y otras.
Patricio Cajas, coordinador regional de Contrato Social, destacó como ventajas de la educación inicial el desarrollo de las destrezas psicomotrices de los menores desde los primeros años de vida.
El estudio concluye que de las 401 escuelas encuestadas, 144 directivos desconocían si los menores siguieron el proceso de estudio a segundo año (1.º grado) y ocho admitían que pocos lo habían hecho. Esto, según Contrato Social, advierte niveles de deserción escolar. De acuerdo a registros del Ministerio Educación, inicialmente, 2 904 parvularios fueron preparados para la atención de 60 mil niños de las áreas urbano marginales y rurales de la Costa, Sierra y Amazonía. Esta secretaría se comprometió a implementar el primer año para que al término de 2015 los menores de 5 a 15 años accedan a completar, al menos, los 10 años de educación básica. (VKC)
Hora GMT: 24/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
