Carlos Jijón
carlosj@hoy.com.ec
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Voy a empezar recomendando vivamente la lectura del último libro de Osvaldo Hurtado, Dictaduras del siglo XXI: el caso ecuatoriano, presentado el jueves de esta semana en el auditorio de la UDLA.
El ensayo de Hurtado documenta los últimos cinco años de la historia ecuatoriana y analiza cómo un gobierno llegado al poder gracias a la democracia ha podido convertirse en una dictadura.
Lo describe como una dictadura argumentando que el imperio de la ley ha sido sustituido por la voluntad del presidente de la República, que ha desaparecido la independencia de las funciones legislativa y judicial, y que se persigue al que discrepa.
Hurtado llamó a los ciudadanos a unirse en una candidatura única alrededor del opositor que más oportunidades tenga para derrotar a la dictadura en las próximas elecciones.
Y argumentó que puesto que los lÃderes polÃticos no lograron unirse, los pueblos aún pueden hacerlo y tomar la decisión correcta.
El de Hurtado parece el espectáculo de una voz sensata clamando en el desierto.
Apenas un par de dÃa antes, la oposición votó a favor, o se ausentó sin votar en contra, de la ley contra la banca que Correa lanzó como ofensiva en contra de Guillermo Lasso, el candidato al que todas las encuestas ubican en el segundo lugar.
Sociedad Patriótica votó a favor de la propuesta de Correa por orden expresa del candidato Lucio Gutiérrez.
Uno se pregunta si Lucio Gutiérrez puede seguir pidiendo el voto del centro a la derecha después de colaborar con un ataque tan feroz a la libre empresa.
AsambleÃstas como Diana Atamaint, de Pachakutik, enjuiciada injustamente por la función judicial controlada por el gobierno, votó a favor de su perseguidor esgrimiendo el lema "ni con el banquero ni con el tirano".
Uno tiene que preguntarse si llegado el momento de escoger entre los partidarios de la libertad y la tiranÃa, por quién van a pronunciarse los lÃderes de Pachakutik y el MPD.
El martes votaron a favor de la tiranÃa, votaron a favor del gobierno que los ha metido presos y los ha enjuiciado de manera injusta y perversa.
La gente, los ciudadanos, la sociedad, debe tomar nota de ello.
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Autor: Carlos Jijón - carlosj@hoy.com.ec







