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Publicado el 29/Mayo/2011 | 00:11

Entrevista

Xavier Bonilla, más conocido como Bonil

Quién es: Considerado uno de los caricaturistas más representativos del Ecuador y de América Latina

Son las 11:00 del miércoles pasado. El caricaturista Javier Bonilla, mejor conocido como Bonil, recibe a HOY en la tranquilidad de su casa en Puembo, a 20 minutos de Quito. En un diálogo ameno y reflexivo, analiza la situación política, la libertad de expresión y comparte anécdotas por sus dibujos, entre ellas, una que motivó una llamada del presidente Rafael Correa para agradecerle porque le alegró el día. "¿Puedo poner en esta entrevista su auto caricatura en lugar de la foto?", se le preguntó. Él respondió: "Me parece bien, salgo mejor".

¿Qué es una caricatura?
Tantas cosas. Es como un beso con lengua, de pajarito o uno tierno. Igual, puede ser muy dura, insinuante, festiva o irónica simplemente. Es resignificar un hecho a través del humor.

Del que disfrutamos muchos, pero que, a otros, molesta.
Es que el humor es un fenómeno comunicacional basado en la identidad. Si te identificas con la "víctima", muy difícilmente vas a reírte de un chiste. Ejemplo: las caricaturas sobre Correa, no digo contra Correa, no les causan gracia a los correístas porque están comprometidos afectivamente con él.

Menos le gustarán a Correa...

Sí, yo creo que no le gustan, a pesar de que él dice que sí.

Claro, recuerdo que el presidente una vez elogió su trabajo.
Sí, por una, inclusive, me llamó por teléfono.

¿Por cuál?, ¿qué le dijo?
Fue una en la época de la Asamblea Constituyente que decía: "Oye, ¿supiste que ahora un muchacho de 18 puede ser electo y uno de 16 votar?". Y otro responde: "¿Pero qué te sorprende si el presidente todavía está en la edad del burro?" (risas). El editor de opinión del diario (El Universo), Emilio Palacio, me dijo: "Oye Bonil, le estás diciendo burro al Presidente", yo le respondí: "No seas burro, le estoy diciendo adolescente", y se publicó.

¿Qué le dijo el presidente?
Ese día, yo estaba todavía en pijama. Él es madrugador; yo, no tanto. Para mí, los problemas del país pueden esperar. Me dijo que le había alegrado la mañana porque el dibujo le había gustado mucho y le hizo reír.

¿Qué le respondió usted?
No sabía qué decir, sobre todo por su actitud contra la prensa y con el antecedente del comentario del editor. Inclusive, mi mujer me dijo: "¿No te da miedo?". Yo no veía por qué.

¿No le propuso trabajo en el Telégrafo?
Felizmente, no, porque sé de muy buena fuente que ahí canasteaban los dibujos.

¿Cuándo es una caricatura exitosa?
Es un tema de complicidad. Para eso, debe haber identidad en los objetivos, en las sensaciones, en las emociones.

¿Cómo decide Bonil el tema o personaje a caricaturizar?
Cuando un tema es recogido por varios medios, es importante. Los caricaturistas nos nutrimos de la noticia, los comentaristas somos aves de rapiña de la noticia.

Los caricaturistas ponen también temas para los periodistas.
Claro, hay una interdependencia. Sin noticia, no puede haber un comentario, porque la gente no entendería a qué se refiere. Aquel mito de que la caricatura la entiende todo el mundo no es tan cierto, se necesita un lector informado.

¿Cómo les afectaría que se cree un consejo cuyos miembros determinen si la información es contrastada, verificada, oportuna?
El Gobierno no ha necesitado ni una ley ni un consejo regulador para actuar contra ciertos medios. Pero, con eso, sería peor, afectaría a todo el mundo, no solo a la prensa.

¿Se ha autocensurado?
No, pero cuando me llamó Correa sentí el temor de la seducción, por eso de que ¡me llamó el presidente!, que genera una simpatía. Cuando uno está cercano al poder, pierde esa contundencia. No debe ser amigo de los políticos.

¿No tiene amigos políticos?
Los evito, por ese temor.

¿O de afectar a quien se aprecia?
Exacto, cuando se está comprometido emocionalmente, es muy difícil criticar.

¿La llamada del presidente también puede conllevar el mensaje: "estoy pendiente de lo que haces"?
Más bien, creo que Correa es un tipo tan impulsivo que, si le molesta algo, lo dice y punto, no anda con sutilezas.

¿Cuántas caricaturas le inspiró la consulta popular?
Hummm... creo que 10 con algunas anexas. No quise convertirme en activista, solo comentaba el tema del día. No es que esté mal, pero no me interesa. Carlos Michelena, por ejemplo, es un extraordinario humorista y se convirtió en un activista por el "No" en la consulta y lo respeto. Yo preferí mantenerme en los linderos de la caricatura periodística.

Pero, con una caricatura, lo quiera o no, orienta a la opinión pública.
No, mi intención es desorientar, es causar relajos, para que, en ciertos casos, no se sepa si estoy a favor o en contra.

¿Qué le llamó la atención de la consulta?
Varios temas. Inicialmente, el engaño de la convocatoria, escudándose en el interés por mejorar la seguridad, cuando sabíamos que hay detrás el interés de controlar la prensa y las cortes. También, la relación con la prensa, que se agudizó en la consulta, y el abuso de fondos públicos para hacer campaña.

¿Cuáles son las caritas que mejor se prestan para tu trabajo?
Algunos no se prestan. Se alquilan. Y salen bastante caros... En Lucio (Gutiérrez), gastaba mucha tinta en la nariz; en Correa, ahorro un poco porque ya no le dibujo tanto pelo. Claro que, si me toca dibujarle la lengua, me desfinancio.

De los presidentes, ¿cuáles dibujos fluyen mejor?
Bueno, llega un punto en el que te sale de memoria. Por ejemplo, en el Lucio, se me facilitaba porque hacía una línea larga, giraba en U y regresaba para dibujar el labio, y ya se lo identificaba (risas). La de Correa me sale bien también.

¿Es posible ignorar a Rafael Correa?
Difícil, nuestra política es hiper presidencialista. Dibujarle tanto al presidente es al mismo tiempo promocionarlo, pero es inevitable, esa es la tragedia.

¿Qué busca al caricaturizar?
Lograr el parecido moral, más que físico, entre el dibujo y el personaje. La caricatura es visibilizar un tema a través del humor. No pretende ser una verdad, genera espacios de cuestionamiento a través de la ficción. Al presidente, nunca le hemos visto con la corona o el cetro de rey o que ande paseando con una legua grandota de 2 metros: es ficción.

¿Qué caricaturas recuerda más?

La galería presidencial con el dedo de Velasco Ibarra, la cola de León, la nariz de Lucio y la lengua de Correa: los presidentes sobresalientes. Hay otra que hice cuando el presidente mandó a los periodistas a la casa de la... que decía: "Se ha descubierto que el único que vive en la casa de la belga es Correa". (risas). Esa impactó, porque mucha gente estaba informada e interesada en el tema. Ese es el ambiente perfecto para que una caricatura tenga éxito.

¿Alguna le ha causado problemas, demandas?
No, el único problema es la entrega a tiempo. Soy bien atrasado con el cierre.

Ví en Facebook que dibujó su propia caricatira, ¿por qué?
Porque hay caritas que se prestan, pero es la primera y la última, porque salgo con un solo ojo y un par de orejotas, muchos se me burlan.

¿Puedo, en esta entrevista, en lugar de la foto poner su auto caricatura?.
Me parece bien. Salgo mejor...

¿Cómo descubrió su talento?
Un día ví que todos mis dibujos me salían chuecos. Felizmente, comprendí que no era yo sino la cara de los que dibujaba.

¿Cuál fue su primera caricatura?, ¿cuál la primera publicada y cuántos premios ha ganado?
Las primeras siempre son de los profesores. La primera, que se publicó en Diario HOY, fue de un funcionario de León Febres Cordero, cuyo cuerpo dibujé como una bisagra... se llamaba La Venia. En cuanto a premios, me gusta uno que recibo en forma de cheque a fin de mes. Obtuve también el Premio al Humor (El Comercio-emb. Francia, 1993); una mención en World Language Contest (Donquichotte, 2008) y otros por ahí.

El presidente dice que la prensa es el nuevo opio de los pueblos...
Eso es una locura, dijo también que la consulta es un ejemplo planetario. En eso estoy trabajando para mañana (jueves), espero que me salga.

¿Se siente en libertad para caricaturizar?
La expresión, la opinión, la independencia están en riesgo cuando hay el ánimo de controlar y evitar toda disidencia.

¿Advierte ese riesgo?
Totalmente, no solo para la caricatura, el que está detrás es un espíritu controlador de cualquier disidencia.
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  1. 1 manny ruano desde - Miami

    Para mi punto de vista la caricatura es la maxima idea de la libertad de expresion, mejor la caricatura, mejor la libertad de pensamiento, la caricatura el tolerada, es comprendida, no envia mensajes distorsionados, a menos que las mentes obtusas los perciban asi.

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  2. 1 manny ruano desde - Miami

    Para mi punto de vista la caricatura es la maxima idea de la libertad de expresion, mejor la caricatura, mejor la libertad de pensamiento, la caricatura el tolerada, es comprendida, no envia mensajes distorsionados, a menos que las mentes obtusas los perciban asi.

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