Por Luis Alberto Luna Tobar
Nos permite el concurso diario de personajes que hacen lo social y político en el país, asombrarnos por la habilidad de improvisados espontáneos que siempre tienen la palabra y jamás revelan adecuada preparación técnica, permitiendo presenciar asombrados cómo cunde atrevida la impreparación y cómo se refugia en una desequilibrada osadía la tolerancia superior que deja a la comunidad al atrevido manejo de los más desaforados. Suele decirse, para explicar a quien no entendiera tales desequilibrios, que la tolerancia asumida como refugio de paz social es en verdad una forma de dialogar a solas, porque en todo estos frecuentes casos de desconcierto quedan en silencio inútil todos los diálogos a solas que permiten consumir el tiempo y regresar a la soledad de los diálogos inútiles.
Constatando esta atrevida aseveración, nuestra natural inquietud social llega a considerar insoportable esta tolerancia y a considerar que el motivarla, provocarla, aceptarla o tolerarla es una renuncia individual o comunitaria al derecho natural a la verdad, a su estudio y al análisis de sus valores y al apoyo decidido por todas las exigencias contrarias a la tolerancia acostumbrada.
En estas circunstancias, aparece con relativa frecuencia un régimen político que, analizada su presencia efectiva, vemos que conduce a los pueblos, ciudades y naciones a su negativa conducta de sustentadores del ostentoso "diálogo a solas".
Examinemos, apoyándonos en cuanto anuncian los diarios de mayor publicidad, cómo se desequilibran Gobiernos, cómo se desprestigian mandatarios y como se deprimen comunidades cuando, motivadas por el triste pesimismo de sus dirigentes, provocan interminables "diálogos a solas".
En ellos, son expertos los más improvisados animadores populares y los menos perseverantes dirigentes comunitarios, que no han trabajado en el fuero íntimo de sus conciencias, por analizar en profundidad la sinceridad de sus palabras excesivas y sobre todo de sus ráfagas constantes de cobardía que encuentra y difunde errores ajenos, pero jamás confiesa y lamenta sus propias deficiencias personales y públicas.
El trabajo moralizador que implica la comandancia social, y singularmente la políticamente organizada, exige una permanente purificación consciente del pensamiento social y de la personal y comunitaria actitud.
De una mente no cultivada ni fortalecida permanentemente por el estudio y por el diálogo, pueden salir muchas expresiones impresionantes: pero esa normal consecuencia exige que se la mantenga y esa es la misión educadora de toda comunidad que selecciona sus dirigentes y alimenta la preparación básica de los grupos comunitarios, desde los más iniciales y primitivos hasta los más amplios, extensos y exigentes.
Un diálogo a solas es parte esencial de la vida individual y base de la comunión popular.
analisis@hoy.com.ec
Hora GMT: 15/Agosto/2009 - 05:11

15/Agosto/2009 a las 11:50
EEUU, la Unión Europea y Japón controlan el 90% de la información de todo el planeta. 5 agencias de países enriquecidos distribuyen el 96% de las noticias en el mundo. En América Latina, 90 de cada 100 palabras de información proceden de 4 agencias de países del Norte.Y los países empobrecidos o del Tercer Mundo sufren una evidente paradoja: la información que les sirve para entender el mundo es fabricada en los mismos centros de poder económico y político responsables de su saqueo y su dependencia.