Análisis de Hoy
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E l sábado pasado, en las ediciones de los diarios independientes, la Unión Nacional de Periodistas (UNP) publicó en conmemoración del DÃa del Periodista Ecuatoriano un interesante aviso informativo y de felicitación por la profunda y responsable labor que los periodistas y los medios libres han protagonizado a lo largo de años de ejercicio independiente.
La memoria colectiva generalmente es corta. Olvidamos las epopeyas que el Ecuador ha enfrentado, por la sacrificada labor de aquellos informadores que, haciendo caso omiso de amenazas, ataques y permanentes insultos de los poderes, han logrado exponer a la ciudadanÃa los escándalos y abusos de aquellos que siempre han tratado de ocultar lo que no desean que la gente conozca.
Es necesario recordar, en los más de 35 años de agitada experiencia democrática en el paÃs, hechos diversos como el arroz con gorgojo, la desaparición de los hermanos Restrepo , el caso Flores y Miel, la red Peñaranda, la mochila escolar, los gastos reservados, y recientemente los escándalos de Chuky Seven, el Gran hermano, Pedro Delgado, la narcovalija y cientos de otros casos que no se habrÃan conocido si no existÃa la labor honesta de periodistas que denunciaron y de los medios que se jugaron por ellos.
Igualmente, los grandes hechos del paÃs: triunfos, derrotas, éxitos deportivos, cambios de gobiernos, la guerra…, han sido trasladados a los ciudadanos generalmente sin presiones o intereses. La prensa independiente y los periodistas libres han narrado generalmente en forma equilibrada, pero siempre con pasión y honradez, los hechos nacionales. La información, el análisis, la opinión, han permitido a los ecuatorianos formar una visión de los hechos sin ninguna tutorÃa por parte de los gobiernos o de esos mismos grupos de presión. Como en toda sociedad, han existido medios y periodistas que, dejando a un lado su misión de contadores de historias, han traicionado el objetivo de su oficio poniéndose al servicio de esos poderes.
El periodista es un ser rebelde, libre, sin ataduras que debe simplemente contar honestamente lo que ve. Y ese es el periodista al que debemos honrar en su dÃa.
En el Ecuador, especialmente en los últimos años, ese noble oficio ha estado permanentemente salpicado por las amenazas, ataques, insultos, descalificaciones, maltratos, violencia verbal y fÃsica, a pretexto de supuestamente ser servidores de la calificada "prensa corrupta o mercantilista."
Pese a esto, el periodismo libre ha seguido trabajando para ser el compilador más cercano de la realidad que dÃa a dÃa vivimos los ecuatorianos. Esperemos que en los próximos años podamos seguir contando en democracia, con ese periodismo rebelde, honesto, sin temores ni censuras.
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Ciudad Quito







