Por Rodrigo Villacís Molina
Abalorios
Difícil habría sido imaginar, hasta hace poco, que la Universidad Católica exhibiera en su Centro Cultura una exposición de alrededor de 120 desnudos. Pero afortunadamente la pacatería de esta "franciscana" ciudad ha cedido el paso a una visión desprejuiciada del cuerpo humano en la obra de los artistas. Y así, en la inauguración de la muestra, el padre Nevado, director de ese Centro, dijo, citando a Pablo, que "todo es puro para los puros", y nos recordó la desnudez sin pecado de Adán y Eva. Claro que en el Paraíso el sol no era un peligro para la piel, y si la bíblica pareja no necesitaba ropa, tampoco necesitaba cremas bloqueadoras ni menjurje alguno para protegerse de los cancerígenos rayos ultravioletas. Ahora, la cosa es diferente, y por eso no solo hay esas cremas con las que debemos cargar cuando vamos a la playa, sino que hay también los dermatólogos, que viven de cuidar la piel de sus pacientes. Lo cual explica que esta exposición, titulada "El desnudo en la pintura ecuatoriana contemporánea", haya sido organizada con ocasión del Congreso Iberoamericano de esta especialidad, celebrado en Quito del 8 al 11 de octubre. Porque, de hecho, lo que se muestra es piel; esta vez, eso sí, en abundancia, pintada por distintos artistas con diversas técnicas, y con o sin intención erótica.
Acompaña a la exposición, amén del catálogo de rigor, el libro de Hernán Rodríguez Castelo sobre el mismo tema que fuera presentado recientemente en el contexto de un conversatorio en el que se dijo que el artista se siente atraído por las formas humanas, y las re-crea conservando (ahí está el arte, lo demás es oficio) el aliento vital del modelo o la modelo, en el papel, el lienzo, la arcilla o el mármol.
Este género ha sido visto con prevención por ciertas sociedades y, a veces, incluso se lo ha satanizado asociándolo con la idea del pecado y con los castigos del infierno, planteándose así un conflicto entre la ética y la estética, en términos de la interpretación del desnudo como una expresión de la belleza o como un enunciado del mal. En la Edad Media, se consideraba al desnudo como "ejemplo de idolatría o personificación del demonio con bella apariencia física", mientras Matisse, siglos después, dijo que "a través del cuerpo humano, puedo expresar todos mis sentimientos hacia la vida".
Lo cierto es que nunca ha tendido tantos visitantes este Centro Cultural. Parece que los dermatólogos tienen una gran convocatoria
villacis@hoy.com.ec
Hora GMT: 17/Octubre/2008 - 05:03
