Mantiene su tradicional fama de ciudad apegada a los hechos culturales, y conserva el bello adoquín de sus calles
Por Omar Ospina García
oospina@hoy.com.ec
Encantadora. No se me ocurre otro calificativo más preciso para aplicárselo a Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cuenca, a pesar de que esos cuatro ríos, por cuenta de la sequía que nos agobia y que, por supuesto, es culpa del gobierno, corren a lo largo de la ciudad más flacos y macilentos que Don Alonso Quijano, El Bueno. El Tomebama, quizá su tajo líquido más emblemático, es apenas un hilillo casi nauseabundo pues que ya es solo receptáculo de las aguas servidas que le caen desde la ciudad casi hasta sus fuentes ubicadas en los hermosos páramos del Cajas. Si el Gobierno no reacciona pronto y encarga a una comisión ilustre de sus críticos más inclementes para que, ellos sí, acometan con talento, presteza, ingenio y, claro, capacidad operativa, la misión de hacer llover, vamos a tener que importar agua, desde los States para que nadie se queje, y derramarla sobre el bosque Mazán a ver si vuelven a cantar los ríos cuencanos, hoy silenciosos.
Pero como a falta de pan buenas son tortas, pues tenemos que Cuenca ha recibido esta semana que acaba de finir, toda una catarata de talento, creatividad, ingenio y arte, debido a que en ella han confluido nada menos que dos encuentros de cine tan disímiles como competitivos, la Décima edición de la Bienal Internacional de Arte, y el segundo episodio del Festival de la Lira, que congregó durante ocho días a casi veinte poetas entre nacionales y extranjeros en pos de los aplausos del público asistente a charlas y lecturas, y en procura también, aunque en menor medida porque ya se sabe que los poetas son espíritus gloriosos que ni siquiera comen y mucho menos beben, de los 30 mil verdes del premio que otorga al ganador del certamen la Fundación Banco del Austro, en gesto empresarial que honra a sus directivos, enaltece a la ciudad y da un ejemplo que debería ser imitado en otros lares y por otras entidades igualmente exitosas.
Cuenca mantiene no solo su tradicional fama de ciudad apegada a los hechos culturales, a la poesía y al arte, sino que conserva el bello adoquín de sus calles, pues ha tenido la fortuna de que no le caiga, cual hachazo impertinente y grosero como le sucedió a Riobamba, otra bella ciudad andina, la gestión posmoderna de algún alcalde desalumbrado, que allá dio por cambiar los adoquines callejeros por la pegajosa y pestilente agresión del asfalto. Tal vez para que no sufran los engranajes, cauchos y tornillos de los autos de la élite motorizada.
En Cuenca, menos mal y ojalá por siempre, es la piedra todavía la reina de las calles, el piso por donde se deslizan con gracia inigualable las morlacas, a quienes no parece afectarles uno que otro tacón puntilla hundido entre las junturas pétreas por las que desparraman su belleza.
Coletilla. Las nubes que se arraciman sobre lagunas, pajonales, bosques de Polylepis y senderos de los páramos del Cajas, auguran un pronto trasvase desde el cielo hasta la geografía azuaya, con lo cual quizá se colme la represa de Amaluza y merme el caudal de deslenguados para quienes nada es bueno ni encomiable, a no ser que sea hecho por ellos mismos. Solo que cuando les ha sido dada por los hados de la política tal oportunidad, no han hecho nada y han dejado pasar los decenios y los billetes sin que se noten sus ahora trasnochados desvelos.
Hora GMT: 15/Noviembre/2009 - 05:08

15/Noviembre/2009 a las 01:46
Esplendido articulo para que lo saboreen populistas, gobernantes demagogos que ofrecen el paraiso con la magia de un comunismo barato, ineficaz, y desfasado. Se por donde transitas Ospina.Y todos los bolivarianos del nuevo totalitarismo castrochavistaestalinista, siguen identico catecismo: la culpa de nuestras desgracias ancestrales y actuales ,o son de los colonialistas espanoles del siglo XVI, o mejor aun, de los imperialistas yankis, y si tampoco encajan , pues de los pelucones, y si tampoco , de una hechiceria metafisica dirigida por , por, bueno para eso esta el iluminado bolivariano Ospina, para que nos la explique en otro articulo.
15/Noviembre/2009 a las 10:47
COLETILLA. POR SU PUESTO QUE LA SEQUIA NO ES CULPA DE CORREA, LO QUE SI AUMENTA CADA DIA ES EL CAUDAL DE ADULONES ,CHUPAMEDIAS Y ESBIRROS COMO UD. SR OSPINA QUE TODO LO QUE HACE CORREA APLAUDE, SU INEFICACIA,INTOLERANCIA,CORRUPCION Y TODA LA PLATA QUE HA TENIDO Y TIENE ESTE GOBIERNO POR EL PRECIO DE PETROLEO Y SE GASTADO EN CAMPANA ELECTORAL Y PROPAGANDA PERMANENTE DE SU TRABAJO QUE ES OBLIGACION HACER PORQUE PARA ESO FUE ELEGIDO.
ADEMAS UD. TAMBIEN ENTRA EN EL CAPITULO DE LOS MEDIOCRES DE HECHAR LA CULPA DE TODO A LOS GOBIERNOS ANTERIORES Y CON EL SARCASTICO COMENTARIO ANTIIMPERIALISTA DE IMPORTAR AGUA DE LOS ESTATES.
SR OSPINA YA BASTA DE SEGUIR DIVIDIENDO A NUESTRO PAIS CON CON SUS COMENTARIOS SARCASTICOS. NO NECESITAMOS QUE EL ECUADOR SE SIGA DIVIDIENDO POR ESTE GOBIERNO CON EL AUSPICIO DE ALGUNOS DESLENGUADOS.
15/Noviembre/2009 a las 14:57
Una vez más el señor Ospina y sus cursilerías, relamidas envueltas en el cafetín cultural del socialistoide que es. Por favor tanta melosería empalaga y en un círculo de mariposas, la miel es apetecida ¿o no?
Señor Ospina deje de ser tan cepillo y sea un poco más preciso en sus artículos. Para su información, "el paraco de Uribe" le va a permitir poder seguir escribiendo sus pésimos artículos porque le proveerá de luz, de dos gigas más de lo que ya tiene diariamente. Si usted tanto quiere al Ecuador, que lo ha acogido con tanta decencia, por favor no desperdicie energía escribiendo tanta vulgaridad, eso ya lo hicieron en el siglo XIX como su ideología. Actualícese y sea más oportuno.
15/Noviembre/2009 a las 15:01
Llegó de Cuenca el motepillo encarnado en Ospina. Por un lado mote y por el otro el pillo.
15/Noviembre/2009 a las 16:46
Este artículo realmente parece ser típico de una verdadera "prensa corrupta" que afirma lo que nadie ha dicho. Nadie ha pedido que el Presidente haga llover. Eso es RIDÍCULO, y supongo que el articulista lo sabe pero lo falsea a sabiendas. Lo que reclama el país es ELECTRICIDAD, que debe ser administrada correctamente por el MINISTERIO DE ELECTRICIDAD de manera que no nos falte. No pedimos lluvias porque ni siquiera en este superburocrático gobierno hay Ministerio de Lluvias. Y el Ministro de ELECTRICIDAD debe saber que LLUVIA y ELECTRICIDAD no son sinónimos. He repetido por muchas ocasiones: el gobierno es responsable por la falta de ELECTRICIDAD, no por la falta de lluvias. El articulista si es responsable por que aumente el caudal de ofrecidos en espera de recompensa. Ojalá le llegue.