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Derechas e izquierdas

Publicado el 14/Junio/2009 | 00:14

Por Ernesto Albán Gómez


ealban@hoy.com.ec

La prensa ha calificado las recientes elecciones al Parlamento Europeo como un triunfo contundente de los partidos europeos de derecha sobre los partidos de izquierda. En algunos comentarios se agrega que la evolución de la política en Europa contrasta con lo que ocurre en América Latina, en donde la izquierda ha obtenido importantes éxitos electorales en los últimos años. Esto llevaría a concluir que los procesos políticos en las dos regiones son radicalmente diferentes. A mi modo de ver, tales afirmaciones, aunque tengan algún fundamento, simplifican en exceso la situación.

En primer lugar, porque los resultados de las elecciones europeas demuestran una realidad política mucho más compleja. La participación ciudadana ha descendido al más bajo nivel, pues el voto no es obligatorio. Además los partidos de derecha también han disminuido su votación. Los verdaderos ganadores son los nuevos partidos, algunos de tendencia ecologista, otros de ultraderecha, que han recogido los votos de los muchos desilusionados de los partidos grandes y tradicionales, de uno y otro signo, frente a la actual coyuntura. En eso sí el fenómeno se asemeja a lo que ocurre en América Latina.

Pero también en nuestra región hay que matizar el asunto. Los triunfos de los candidatos de izquierda se interrumpieron hace poco con la elección en Panamá; y luego vendrán las elecciones legislativas argentinas y mexicanas, y las presidenciales chilenas y brasileñas, cuyos resultados no son fáciles de predecir. Y por lo demás, como se ha insistido tantas veces, hay que señalar sustanciales diferencias entre los distintos gobiernos de izquierda latinoamericanos.

Así, pues, más que una cuestión puramente ideológica, la decisión de los electores, en uno y otro continente, depende en mucho de situaciones nacionales concretas y de cálculos muy pragmáticos. En buena parte son un voto de aprobación o desaprobación del Gobierno, del partido o de la tendencia que ha gobernado en los años precedentes en cada país. Y claro que, en la mayoría de los casos, se produce un voto de castigo. La elección del demócrata Obama, en los Estados Unidos, y de varios mandatarios latinoamericanos ajenos a los partidos son un buen ejemplo de ello; pero también lo acaban de hacer, entre otros, los electores británicos, irlandeses y portugueses. En Italia y España, aunque los partidos gobernantes (de derecha e izquierda, respectivamente) mantienen un alto respaldo, la disminución de los porcentajes obtenidos es un claro aviso de lo que está pensando la ciudadanía.

Y para entender la movilidad del electorado hay que tomar en cuenta la magnitud de los problemas que afrontan los países, que sufren, cuál más cuál menos, el impacto de la crisis económica mundial. Salir bien librado de tal situación es el reto que deben afrontar los distintos Gobiernos, sea cual sea su tendencia política. Y de ello dependerá su continuidad, más allá de la vieja clasificación en derechas e izquierdas.

Y pienso que hay que hacer las mismas consideraciones respecto a la continuidad de los gobiernos que se alinean en el llamado socialismo del siglo XXI.

Hora GMT: 14/Junio/2009 - 05:14

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