El presidente de la Asamblea Constituyente ha calificado como denuncias muy serias las de un supuesto sistema de espionaje a los asambleístas. De toda la sinuosa historia del asambleísta de Sociedad Patriótica Julio Logroño, que fue suspendido en sus funciones por 60 días, ha quedado flotando en el ambiente la sospecha de que podrían haber operado mecanismos de vigilancia, filmaciones y escuchas subrepticias.
Aquí hay alguien que sabe más que el resto de asambleístas porque seguramente tiene acceso a información clasificada, señaló ayer Alberto Acosta.
La supuesta compra de votos y el escándalo del también supuesto hombre del maletín revelaron ya el recurso del uso de videos subrepticios. Antes, la Secretaría Anticorrpción, al mando de José Luis Cortázar, echó mano del recurso de grabaciones ocultas y hasta sujetó a un subsecretario de Gobierno al detector de mentiras
El primer escándalo de filmaciones ocultas estalló a los pocos meses de posesionado en el mando el actual Gobierno, con los videos filmados por orden de Ricardo Patiño, por entonces ministro de Economía, para supuestamente demostrar cómo procedían los especuladores financieros que proponían espantar al mercado con el anuncio del no pago de la deuda, escándalo que quedó en nada. Es necesario esclarecer esas denuncias de espionaje a los asambleístas para que no queden en nada como otras. Aquellos viscosos procedimientos abundan en autoritarismos y dictaduras, pero son intolerables en democracia.
Hora GMT: 28/Marzo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO
