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Democracia en América

Publicado el 06/Noviembre/2008 | 00:06

Por Carlos Jijón

Voy a confesar que el espectacular triunfo electoral de Barack Obama ha renovado mi admiración por la democracia tal como se practica en los Estados Unidos de Norteamérica. Creo que un sistema político que permite que un hombre como Barack Obama asuma a presidencia de la nación más poderosa del mundo es realmente un sistema que vale le pena admirar.

Más aún cuando uno recuerda que se trata de un país en el que, hace apenas cincuenta años los negros eran segregados. Veo en la televisión a Barack Obama caminar con su familia en el estadio de Chicago, donde celebra su triunfo, y recuerdo la imagen de Rosa Parks, la mujer afroamericana que se convirtió en un símbolo de la lucha por los derechos civiles cuando fue encarcelada por negarse a levantarse en un bus para que se siente un blanco. En respuesta, un pastor bautista, llamado Martin Luther King condujo el boicot a los transportes públicos de Montgomery, un primer hito que llegaría al clímax con ese famoso discurso frente al monumento a Lincoln y una frase: “I have a dream”.

Miro llorar al reverendo Jesse Jackson, el primer negro que se candidatizó a la presidencia de los Estados Unidos, y entiendo que el sueño se ha cumplido. Escucho a Barack Obama: “Si alguien todavía duda de que en Estados Unidos todo es posible… de que podemos hacer realidad el sueño de nuestros padres… si alguien todavía duda del poder de nuestra democracia… esta noche tiene la respuesta”. Y vaya respuesta.

Porque sin duda, una democracia que permite que un hombre de sus características, un hombre pobre, víctima de la segregación, haya llegado a recibir la educación que recibió, y se haya insertado en el mecanismo político norteamericano como senador de Illinois, debe ser una democracia que vale la pena respetar. Un sistema que combina admirablemente la libertad y la igualdad de oportunidades. La antigua democracia en América que describió Tocqueville, con todos sus defectos, y también con todas las virtudes que han permitido la noche del martes a Barack Obama convertirse, de representante de una minoría segregada, en el hombre más poderoso del planeta.

Bien es verdad que le debe todo a su talento. Ciertamente, al comienzo yo estaba por Hillary, seducido por la inteligencia y tenacidad de una mujer que había labrado poco a poco un espacio propio. Pero la Clinton fue vencida en buena lid.

Qué admirable, gracias a la magia de los medios de comunicación, presenciar una campaña presidencial en que ambos contrincantes de la misma tendencia no se descalificaron mutuamente, conscientes de que necesitarían luego el apoyo del otro. Y cuán increíble, para nosotros, escuchar a un derrotado John McCain reconocer públicamente el triunfo el rival y pedir a sus partidarios el apoyo al triunfador para trabajar por el país que, aseguró, ambos aman.

carlosj@hoy.com.ec

Hora GMT: 06/Noviembre/2008 - 05:06

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Comentarios

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  1. 1 Marco desde - Quito

    EN ESTE PAIS EN CAMBIO ES TODO AL REVES: LOS RIVALES POLÍTICOS Y OPOSITORES TRABAJAN DIA Y NOCHE PARA DESTRUIR AL PAIS.

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