Susana Calvache compró dos cajas de Encefabol para su sobrina Mariela Solís. La adquirió en los quioscos de la calle Huayna-Capac, de la bahía de Guayaquil. Cada caja le costó $10, en las farmacias, según su testimonio, le costaría $15.
Hace una semana, en un recorrido realizado por este Diario, no solo Calvache buscaba Encefabol. Elsa Burbano, expendedora de medicamentos, dice que con el inicio de clases en la Costa, este fármaco es de alta demanda. Ella ha vendido en una semana entre 5 y 8 cajas.
Para Calvache, vecina de Flor de Bastión, es muy importante que su sobrina tome Encefabol porque "después de las vacaciones los niños van a la escuela muy despistados". Con esas tabletas, "van a atender mejor a las clases y ojalá tengan buenas notas".
Al consultarle si alguien le recetó, responde: "No, todos en mi familia me recomiendan y hasta en la escuela los profesores dicen que da buenos resultados".
Para los vendedores de medicinas, con el inicio de clases, la venta de complementos vitamínicos y antiparasitarios es su mayor ingreso, pues no solo los niños compran sino también los adolescentes y universitarios. (OP)

"Encefabol no soluciona la desconcentración"

El Encefabol aumenta la actividad cerebral a través del transporte de la glucosa a las células nerviosas. Se lo recomienda en casos de traumatismos craneales, deficiencias cerebrovasculares, fatiga mental y falta de concentración. Pero no es la única medicina para problemas de bajo rendimiento escolar, las causas pueden ser diversas: anemia, desnutrición, maltrato, "por más que tome Encefabol, no logrará prestar atención", dice el pediatra Juan Torres. Además, "al ser un químico artificial, puede tener efectos adversos: reacciones alérgicas, cutáneas, temperatura, problemas gastrointestinales, alteraciones en la degustación de las cosas, problemas de irritación en las vías urinarias, falta de coagulación de la sangre e hiperexcitabilidad. Personas con dermatitis pueden reactivar dolencias. Consulte con el médico". (SC)