Por Claudio Mena Villamar
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En Colombia se suele calificar de "sapos" a los informantes, a los delatores que denuncian a personas para que sean capturadas por la policía. Esta maniobra policial del presidente Uribe se la ha puesto en práctica, apostando a la certeza de que con este método se dará un golpe definitivo al fortalecimiento de los grupos paramilitares de Colombia que se han reactivado recientemente. Fuertes críticas ha recibido de la prensa este método de combatir a estos grupos cuya historia es larga y que el propio Uribe conoce perfectamente desde cuando fue gobernador de Antioquia.
La organización de vigilancia de los derechos humanos (Human Rights Watch) ha presentado un informe reciente en el que destaca la reaparición de nuevos grupos armados en Colombia, llamados "bandas emergentes" y que han enviado al traste el proceso de desmovilización de los grupos paramilitares denominados Autodefensas Unidas de Colombia. El informe ha señalado que han aparecido unos 4 mil "paras" dirigidos por jefes que no se desmovilizaron en 2003. Estas bandas cometen habitualmente masacres, ejecuciones, violaciones sexuales, extorsiones y otros delitos. El régimen del presidente Uribe ha quitado validez a este informe de HRW, pero la Fundación Nuevo Arco Iris que monitorea el conflicto, señaló que existen alrededor de 5 mil ex paramilitares que siguen delinquiendo en 293 municipios de ese país. El sistema de iniciar delaciones ha empezado con los universitarios de Medellín. El plan consiste en reclutar entre los estudiantes una red de mil informantes. En Semana, Antonio Caballero decía que esa red es "de espías, de sapos, de soplones, de delatores a sueldo" al servicio de la policía. A estos delatores se les paga una bonificación de cien mil pesos mensuales. Denunciar a una persona que ha cometido un acto criminal conocido, es un deber de todo ciudadano, pero el acto de sobornar a personas entregándoles dinero, para convertirlas en delatoras de personas supuestamente criminales, es una aberración. En forma paralela a la acción iniciada con los estudiantes de Medellín, existe la intención de dotar a los taxistas de Cali de equipos de comunicación con la finalidad de que informen a la Policía sobre presuntos delincuentes, lo cual es otra forma de corrupción. En Colombia, también desde hace algún tiempo se han conocido otros hechos criminales, cometidos por soldados. Estos casos se han denominado "falsos positivos", una manera de bautizar las acciones cometidas contra personas inocentes a las que se capturaba para luego ejecutarlas y exhibir en algunos casos los cadáveres, afirmando su condición de guerrilleros, para reclamar la bonificación estatal. La Comisión de DDH de la OEA ha presentado en el presente año, un nuevo informe que lo califica de "preocupante" debido a la reaparición de masacres y amenazas "contra poblaciones vulnerables por parte de bandas emergentes" en varias zonas del país. La opinión pública en Colombia ha rechazado estas acciones que vulnera la ética y corrompe a los ciudadanos convirtiéndolos en soplones.
Hora GMT: 12/Febrero/2010 - 05:08
